¿Sufres crisis de ansiedad? ¿Alguien de tu entorno las padece? Si la respuesta es afirmativa, entonces, seguro, has oído hablar de ellos: los síntomas del ataque de ansiedad.

Son famosos entre la población aquejada de esta problemática, no paran de sonar en consulta, son realmente un verdadero quebradero de cabeza, y es que ¡dichosos síntomas!

La fiebre, los edemas, los enrojecimientos en la piel, los dolores de cabeza, el picor… Como veis, nuestro cuerpo tiene su propio sistema de alarma, y nos avisa a través del síntoma de problemas que se están produciendo a nivel interno en nuestro organismo. Y es aquí donde de alguna manera radica uno de los principales problemas. Tenemos interiorizado que la única razón por la que nuestro cuerpo se manifiesta es porque algo malo está ocurriendo en nuestro interior. Basándonos en esta idea y teniendo en cuenta que en una crisis de ansiedad podemos tener más de 5 síntomas pronunciándose a la vez, y de una manera notoria, lo normal es que las personas se queden aterrorizadas después de experimentar una crisis.

Taquicardias, mareos, ahogos, despersonalización, desrealización, dolores estomacales… Estos son algunos de los ingredientes para que nos salga un excelente ataque de ansiedad. La realidad es que ninguno de ellos es peligroso, y es que nuestras emociones ¡¡también tienen voz!! Nuestras emociones también activan nuestro sistema de alarma y… ¿Sabes cuál es la emoción predominante en un ataque de ansiedad? EL MIEDO. El miedo nos activa, nos prepara para el peligro, el miedo es la emoción causante de todos esos síntomas tan desagradables que sentimos ante una crisis. Probablemente si esta evidencia estuviera igualmente extendida que la primeramente mencionada, no nos dejaría tan traumatizado nuestra primeras crisis de ansiedad, pero aún, existe mucho desconocimiento sobre las cuestiones emocionales.

Síntomas del ataque de ansiedad.

Con el objetivo de darle voz y despejar tantas dudas que rodean a estos famosos síntomas del ataque de ansiedad, hoy vamos a hablaros de 5 de ellos, los más comunes y los que también más preocupan. Trataremos de entender el porqué de cada uno de ellos y despejar también alguna falsa creencia que los rodea.

Taquicardia

Confundidas comúnmente con un infarto cardiaco. La realidad es que no tienen demasiadas semejanzas, pero como hemos mencionado anteriormente, nuestra primera teoría será pensar que si mi corazón late muy fuerte será porque algo malo está pasando en él. ¿Por qué se producen entonces las fuertes taquicardias? Como hemos mencionado anteriormente, cuando sufrimos una crisis de ansiedad, tenemos miedo y el miedo activa al organismo. Se produce una elevación de la frecuencia cardiaca ya que el corazón aporta toda la sangre que puede a nuestros músculos, que se preparan para la acción cuando estamos ante un peligro (ya sea real o no). No tienes por qué preocuparte por las taquicardias que sufres en una crisis de ansiedad, no son peligrosas, solo es nuestro corazón bombeando más rápido con el objetivo de nutrir de oxígeno a nuestros músculos.

Me duele el corazón

Ahogo

Las personas respiramos como vivimos. La respiración es un reflejo de nuestras emociones. Cuando tenemos miedo nuestra respiración se torna rápida, superficial y energética. Y es aquí cuando aparece la “hiperventilación“, uno de los principales síntomas de la ansiedad. Es importante recordar que la hiperventilación no tiene porqué (de hecho casi nunca es) un acto estrambótico, donde la persona coge grandes bocanadas de aire acompañado de sonidos asfixiantes. La hiperventilación suele presentarse de manera sutil. La persona ansiosa comienza a alterar su respiración con el objetivo de inhalar más oxigeno, ante la percepción de falta de aire. Aquí es donde cometemos el primer error, y es que nos atiborramos de oxígeno. Inhalamos de manera continuada sin prácticamente dar cabida a la expulsión del aire, lo que se traduce en un exceso de oxigeno en nuestros pulmones, y una carencia de CO2. Esto aumenta nuestra percepción de ahogo, nuestro nivel de miedo aumenta y volvemos a coger más oxígeno. Como veis, entramos en un bucle, donde lejos de ayudarnos a volver a equilibrar la respiración, la alteramos más. ¡Tranquilos! No podemos ahogarnos por mucho que la alteremos, pero debemos ser conscientes que respirar de forma correcta en una crisis nos permitirá, reducir o eliminar este síntoma tan desagradable.

AHOGOS Y ANSIEDAD

Mareo

El miedo caerse fruto de los mareos sufridos es otro de los grandes temores, uno de los grandes síntomas del ataque de ansiedad. ¿A qué se deben estos mareos en las crisis? Uno de los factores asociados es la respiración, debemos saber que un patrón anormal de respiración puede ser sinónimo de sentir mareo. Otra cuestión que también es importante es la tensión muscular. Cuando tenemos miedo nuestros músculos se encogen como mecanismo de defensa, lo que puede conllevar sobrecarga en los músculos, si esta sobrecarga se da sobretodo en los músculos de los hombros, que están produciendo una presión en las arterias que se dirigen al cerebro, producen esa cierta sensación de mareo. Y por último la sobrecarga mental puede ser otro de los factores predisponentes, permanecer en un estado de alerta constante, un exceso de energía, de preocupación pueden ser desencadenantes de lo que conocemos como cansancio mental, y si lo traducimos en sintomatología es igual a sentirme débil, mareado…

Mareos y ansiedad

Desrealización y despersonalización

Entendemos la despersonalización como la sensación de irrealidad y de extrañeza con uno mismo. Los pacientes que acusan estas sensaciones las describen como “estar fuera de su propio cuerpo o mente“. Es uno de los síntomas del ataque de ansiedad más temidos.

Por otro lado, la desrealización alude a la sensación de irrealidad y de extrañeza con el mundo que rodea a la persona. Hablamos de una alteración de la percepción, en realidad es un mecanismo adaptativo.

Las sensaciones de despersonalización y desrealización parecen tener relación con la desconexión de una parte del cerebro llama ínsula, que es la zona que nos hace percibir la experiencia fisiológica negativa, es decir, nos permite desconectar del malestar fisiológico. Supone protección ante el miedo. Nos protege en un momento determinado ante un trauma importante, es decir, desconectarse es un mecanismo de supervivencia… La gente asocia esta alteración de la percepción como un sinónimo de locura, y tenemos que ver, que esto nada tiene que ver con eso que entendemos como locura. Tenemos miedo a la locura, lo cual no es sinónimo de estar volviéndose loco. Es uno de los síntomas del ataque de ansiedad que más se malinterpretan.

¿Qué son la despersonalización y la desrealización?

¿Te imaginas pedirle a un doctor que te ayude a que no se te acelere el corazón cuando corres una maratón? Las personas que sufren crisis de ansiedad suelen manifestar su deseo desesperado de eliminar sus síntomas. Esta manifestación lleva un mensaje en su interior, que nos desvela la lucha que establecen con ellos. Debemos comprender que mientras neguemos a nuestro cuerpo su capacidad para expresar la emoción que está sintiendo, estaremos de manera indirecta propiciando la aparición repetida de éstos.

Aceptar el síntoma del ataque de ansiedad será un sinónimo de que nuestro cerebro ha aceptado que lo que ocurre en nuestro cuerpo no es peligroso, por lo que favorecerá la disminución o eliminación de éste.
Sufrimos una crisis de ansiedad y nuestro cuerpo “habla”,y paradójicamente cuando más le cerramos la boca, más ganas tiene de expresarse. ¡Dejemos a nuestro cuerpo expresarse! Quizá así descubramos que va perdiendo sus ganas de hablarnos.

 

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