El deseo sexual o libido es un estado interno que mediatiza la existencia humana y nos impulsa a la búsqueda de contacto y la interacción sexual. Este sentimiento tiene una fuerte raíz biológica, por lo que, en la adolescencia, con el aumento y cambios hormonales, se vive muy intensamente. Cómo la vivimos, controlamos, orientamos, damos distintos significados y de qué manera la satisfacemos, puesto que puede llevarnos a buscar satisfacción sexual o no, a tener fantasías y deseo de realizar determinadas conductas sexuales depende de factores de tipo personal, social y psicológico. ¿Cómo afecta la ansiedad a la libido?

La falta de deseo sexual o deseo sexual inhibido, es la disminución o ausencia de pensamientos y fantasías sexuales y/o de deseos de actividad sexual, de forma persistente o recurrente. Cuando la falta de deseo se produce tras un período previo de buen funcionamiento sexual, las causas pueden ser muy diversas: enfermedades crónicas o que afecten al sistema endocrino, cuadros depresivos, fármacos (atención a los antidepresivos), estrés, ansiedad, cansancio crónico, problemas de pareja, disfunción sexual propia o de la pareja, o hábitos sexuales poco gratificantes. En el post de hoy nos centraremos en la ansiedad y los antidepresivos.

¿Puede la ansiedad disminuir mi libido?

La respuesta es sí, la ansiedad afecta al deseo sexual. Es verdad, que quizás no siempre, ya que dependerá muy mucho de cómo vivamos cada uno de nosotros los altos niveles de ansiedad. Como bien sabemos, cuándo experimentamos ansiedad nuestro cuerpo y nuestra mente están sometidos a un estado de alerta de nivel 10, dando lugar a su expresión a través de un patrón variable de respuestas cognitivas, emocionales fisiológicas y motoras. Lógicamente en este estado emocional no podemos pensar en cosas secundarias en ese momento, como puede ser el sexo. El organismo está tan pendiente de los posibles peligros que es incapaz de tener en cuenta aspectos tales como la propia sexualidad, ya que en esos momentos solo se centra en tomar dos caminos, evitar la situación y por tanto huir de ella, o bien preparar para la lucha haciéndole frente.

Cómo afecta la ansiedad a la libido a nivel físico

Necesitas que tu cuerpo se relaje, necesitamos que se active el sistema nervioso parasimpático para poder concentrarte y experimentar las sensaciones placenteras y así tu cuerpo se excite. La respuesta de excitación es incompatible con un estado de ansiedad. Por lo que si nuestro nivel de preocupaciones, sean del tipo que sean, superan el de excitación, por muy buena que sea la estimulación que estés recibiendo, tu sexualidad va a ser poco o nada satisfactoria.

Cómo afecta la ansiedad a la libido a nivel hormonal

Es importante que sepas, que tu regulación sexual está en la misma área del cerebro que regula las emociones (hipotálamo). Esto significa, que cuando experimentamos ansiedad la rama simpática del sistema nervioso autónomo se activa y las glándulas adrenales segregan adrenalina y noradrenalina, a su vez se produce un aumento de cortisol en la sangre, hormona que reprime la mayoría de las funciones orgánicas, incluyendo la función sexual y reproductiva.

La ansiedad impacta directamente en las posibilidades de alcanzar orgasmos desde ambos aspectos físico y emocional. Si sentimos ansiedad y pensamos que estamos en peligro difícilmente podremos entrar “en calor”. Es más, la ansiedad obstaculiza una lubricación adecuada y produce rigidez en el cuerpo. Estos cambios físicos y las emociones que sentimos debido a los pensamientos de ansiedad definitivamente inhiben la estimulación sexual y limitan (o evitan por completo) la posibilidad de alcanzar orgasmos.

¿Los antidepresivos influyen en la libido?

De nuevo la respuesta es sí, ya que los antidepresivos pueden provocar efectos secundarios no solo disminuyendo el apetito sexual si no también provocando algún tipo de disfunción sexual, ya que a nivel fisiológico alteran el equilibrio entre las hormonas y los neurotransmisores. Los antidepresivos que inhiben la recaptación de serotonina se asocian con mayor prevalencia de disfunciones sexuales (Citalopram, Escitalopram, Fluoxetina, Paroxetina, Sertralina o Vilazodon). En general, los efectos son, un descenso de la libido y dificultades para llegar al orgasmo, en las mujeres sobretodo, y erecciones más débiles (o disfunción eréctil) y un retraso en la eyaculación en los hombres.

La razón por la cual los antidepresivos disminuyen la libido es debido a la acción que tienen sobre algunas regiones del sistema nervioso central (SNC) y específicamente sobre el sistema mesolímbico. El sistema mesolímbico al ser una de las vías dopaminérgicas del cerebro, es el encargado de regular la dopamina y la libido. Es importante comentar que existe una importante relación entre neurotransmisores y emociones.

La dopamina es el neurotransmisor que está involucrado en el deseo sexual. Los inhidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) provocan que aumente la disponibilidad de serotonina, lo cual genera una disminución de la actividad dopaminérgica en el sistema mesolímbico.

El deseo sexual está regulado por el sistema nervioso central (SNC) y por el sistema nervioso periférico (SNP), formado por el sistema nervioso simpático y parasimpático. El SNP es el que se encarga de regular los reflejos espinales que están involucrados en la fase de excitación y la serotonina. Cuando los ISRS (Inhibidores selectivos de recaptación de serotonina) aumentan los niveles de serotonina, también alteran el funcionamiento del sistema nervioso autónomo por lo que inhiben el reflejo espinal. Esta es la razón por la cual los antidepresivos (ISRS) inhiben el orgasmo, a diferencia de otro tipo de antidepresivos que no afectan la neurotransmisión serotonérgica como el bupropion o la mirtazapina que no afectan esta fase.

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