¿Sabías que experimentar una sensación de irrealidad o sentirte como en una película, como viéndote desde fuera, es también un signo característico de la ansiedad? ¿Y sentir síntomas digestivos incómodos, como gases o urgencia urinaria? ¿Y realizar movimientos torpes? Hoy hablamos sobre qué síntomas tiene la ansiedad.

Estaba tranquila en casa. De repente, y sin motivo aparente, comencé a sentir como que no me reconocía a mí misma, me veía como desde fuera, no sé.. no sé cómo explicarlo. Tenía muchos escalofríos. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué no acababa todo esto? Pensé que me moría en ese mismo momento. No podía moverme, me sentía paralizada, bloqueada. Fue horrible”.

Muchos de mis pacientes en consulta se extrañan cuando les comento que todos esos síntomas atípicos que sienten cuando están nerviosos/as se deben a la propia respuesta de ansiedad y no a algo diferente. Para despejar cualquier tipo de duda al respecto, en la entrada del blog de esta semana os proponemos listar todos los síntomas de ansiedad existentes.

¿Qué síntomas tiene la ansiedad?

¿Cómo sabemos que estamos nerviosos/as? Los síntomas son muy variados y dependen de cada persona, pero en general la ansiedad se manifiesta siempre a través del triple sistema de respuesta:

A nivel cognitivo (lo que pensamos):

  • Anticipación o interpretación de peligro o amenaza (real o imaginario).
  • Percepción de bajo control de la situación o de pérdida de control.
  • Atención selectiva hacia el estímulo peligroso/amenazante, obviando otros estímulos.
  • Preocupaciones excesivas, rumiaciones (miedo a volverse loco, miedo a morir) y sensación de incertidumbre.
  • Pensamientos, ideas o imágenes negativas y catastrofistas.
  • Dificultades de concentración y dificultades en la toma de decisiones.
  • Despersonalización (sensación de sentirse raro uno mismo) y desrealización (sensación de irrealidad).

A nivel fisiológico-emocional (lo que sentimos, los cambios corporales que se producen cuando tenemos ansiedad):

  • Sensación (emoción) de miedo o temor, aprensión, inquietud, desasosiego, inseguridad, debilidad o incluso cansancio, irritabilidad.
  • Síntomas cardiovasculares: aceleración cardíaca (sensación de que “el corazón me late muy rápido”) o taquicardias, palpitaciones..
  • Síntomas respiratorios: dificultades para respirar, respiración más acelerada y superficial -llegando incluso a niveles de hiperventilación-, sensación de ahogo o sofoco.
  • Síntomas neuromusculares: tensión muscular o fatiga excesiva, sensación de hormigueo o parestesias en manos y piernas, dolores de cabeza tensionales o cefaleas, temblores o rigidez en extremidades.
  • Síntomas gastrointestinales: náuseas, nudo en el estómago, vómitos, molestias digestivas (gases, ardor)..
  • Síntomas neurovegetativos: sequedad de boca, sudoración excesiva, mareos (y sensación de inestabilidad), escalofríos.
  • Síntomas genitourinarios: urgencia urinaria.

A nivel conductual o motor (lo que hacemos cuando estamos nerviosos):

  • Conductas de escape o evitación (conductual, pero también cognitiva): la tendencia natural, por ese mecanismo adaptativo de supervivencia, es huir o evitar aquello que interpretamos como peligroso o amenazante.
  • Hiperactividad (incluyendo o no tics o movimientos repetitivos/estereotipados) o bien paralización motora.
  • Movimientos torpes y desorganizados. Bloqueos.
  • Tartamudeo y otras dificultades de expresión verbal.

¿Por qué aparecen estos síntomas?

La ansiedad, como bien sabemos ya, es una emoción secundaria, derivada de la emoción primaria de miedo, que surge siempre y cuando anticipemos e interpretemos que algo es peligroso o amenazante para nosotros.

Pues bien, todos y cada uno de estos síntomas que sentimos tienen un sentido, prepararnos para la respuesta de ataque/huida de ese potencial peligro o amenaza:

  • Mis músculos están tensos para poder golpear o atacar al peligro con fuerza o salir corriendo más rápido.
  • Mi respiración se vuelve más superficial y acelerada y mi corazón late “a mil por hora” para coger aire y bombear oxígeno de la forma más rápida posible, con el mismo objetivo de lucha/huida.
  • Los síntomas de despersonalización y desrealización cumplen una función de tomar cierta distancia provisional para poder procesar toda la información.
  • Otros procesos básicos que son irrelevantes para el ataque o huida se “desactivan” (por ejemplo, las ganas de comer o de mantener relaciones sexuales, porque no son necesarios para esta respuesta de ataque/huida).
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