La flexibilidad cognitiva es la capacidad que tiene nuestro cerebro para adaptar nuestra conducta y pensamiento a situaciones nuevas o imprevistas. Esta capacidad tiene un papel destacado en el aprendizaje y en la resolución de problemas complejos. Seleccionado la estrategia que sea más adaptativa a las diferentes situaciones que nos vayan surgiendo. Nos ayuda a recoger información del ambiente y responder de manera flexible, ajustando nuestra conducta a los cambios de la situación.

Cuando nos referimos a la rigidez cognitiva seria la incapacidad de generar alternativas, de solucionar problemas, de barajar diferentes soluciones a la situación planteada.

La rigidez cognitiva

La rigidez es un patrón cognitivo y conductual que nos hace abordar las situaciones de la misma manera siempre, sin poder cambiarla y sin ofrecer distintas perspectivas u opciones. Cuando se funciona de esta manera no se asume que existe otra manera de percibir el mundo y se suelen mostrarse cerrado ante cualquier cambio.

A nuestra mente no le gusta la incertidumbre y busca reducirla a toda costa. En general a todos nos cuenta adaptarnos a los cambios pero las personas con baja flexibilidad cognitiva les resulta muy complicado hacerlo. Todos podemos tener en algunos momentos o situaciones cierta rigidez y podemos tener la certeza que nuestra forma de actuar o de pensar es la correcta, el problema radica en que ese forma de funcionar la tengamos en todo momento.

Hay algunos trastornos psicopatológicos donde podemos encontrar rigidez cognitiva, algunos de ellos son: trastorno obsesivo compulsivo (TOC), personas que han sufrido traumatismos craneoencefálicos, trastorno por déficit de atención, trastorno del espectro autista, personas con adicciones, etc.

Un ejemplo de lo que estamos exponiendo, puede ser las veces que damos vueltas a un mismo tema, siguiendo la misma línea de pensamiento y sin proponer diferentes alternativas o soluciones. Esto hace que repitamos un patrón comportamental rígido que hace que nos genera ansiedad y sufrimiento. La flexibilidad mental es una garantía de equilibrio mental para poder afrontar diferentes situaciones a las que tenemos que nos exponemos en nuestro día a día.

Características de rigidez cognitiva

• Dificultad para adaptarse rápidamente a los cambios de las situaciones.
• Baja tolerancia a los cambios que pueden aparecer, no teniendo capacidad para generar alternativas.
• Imposibilidad para captar las dimensiones de una realidad y verlo desde diferentes perspectivas.
• Intolerancia a la incertidumbre.

Cuando nos cerramos ante nuevas posibilidades se desencadenan una serie de consecuencias, estas serían:

• Nos centraremos en los planes que teníamos previstos, sin ser capaces de disfrutar y experimentar con los imprevistos que nos puedan surgir. Esto hace que se nos limite la posibilidad de crecimiento de personal, afectando a diferentes áreas de nuestro desarrollo.
• Imposibilidad de aprender de los propios errores.
• Cuando nos cerramos en banda a otros puntos de vista o nuevas ideas, cada vez más se irá reduciendo la capacidad de adaptación con lo que nuestro mundo será más reducido.
• La rigidez mental hace que no seamos tolerantes y a tenerlo todo bajo control.

La rigidez mental puede generar ciertos bloqueos emocionales, en este punto es importante destacar que la flexibilidad mental o cognitiva se puede trabajar, entrenar y reducir, con el fin de conseguir eliminar las consecuencias que hemos expuesto anteriormente para poder conseguir un poco de distancia para observar y ver cómo mejorar nuestra relación con nosotros mismos y los demás.

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