¿Y si recaigo? ¿Y si vuelvo a sufrir otra crisis de ansiedad? ¿Puedo verme otra vez en el punto de partida? Son algunos de los pensamientos ante una recaída.

Son las preguntas comunes que escuchamos en consulta cuando alguien ha conseguido el progreso necesario para que le atormente la idea de no querer dar marcha atrás. ¿Es posible la idea de volvernos a ver en ese lugar tan temido? Y en caso de que así sea ¿Podemos hacer algo para remediarlo?

Ideas como: “estoy condenado a sufrir ansiedad” “he olvidado todo lo aprendido” “tengo que conseguir un estado de calma continuo para sentirme bien” “la recaída es un fallo en el tratamiento” “todo lo que estoy viviendo es inevitable” “el miedo me ha vuelto a acorralar”… Son algunos de los pensamientos ante una recaída que más se escuchan. ¿Realidad o mito?

Algunos de los pensamientos ante una recaída que más se escuchan

“Estoy condenado a sufrir ansiedad”

Nada nos exime de volver a sentir ansiedad o de volver a sentir una crisis de pánico, sin embargo, es la actitud ante la ansiedad la que puede hacernos recaer. Tropezar puede hacerlo cualquiera. Decirnos que “nada podemos hacer” enfadarnos y encerrarnos en nuestras propias ideas, dañarse o pensar en “otra vez igual” eso no es algo inevitable.

“Todo lo que estoy viviendo es inevitable”

Si vivimos la ansiedad como un fenómeno aleatorio que no depende y no está directamente influido por nosotros, viviremos con terror la idea de recaer, pues parece no estar en nuestra mano poder cambiar nuestro destino. Es nuestra manera de vivir nuestros sucesos los que nos lleva a experimentar crisis de pánico, y en el fondo, esto es una buena noticia. Está en nosotros, en nuestro trabajo y nuestros propios cambios conseguir el estado que estamos buscando. La ansiedad no viene, la ansiedad la genero y tendré que aprender de aquello que está ocurriendo para ponerle fin.

“He olvidado todo lo aprendido”

Cuando estamos en una época en la que resurge la ansiedad no significa que no hayamos aprendido nada, sino que aún nos quedan cosas por aprender. El miedo nunca aprende, nosotros SI. Nuestro cerebro no está preparado para olvidar todo lo aprendido, por lo tanto esta idea es totalmente errónea. Quizá sean nuevas ideas las que nos estén llevando a experimentar nuevamente ansiedad. Algo común que observamos en los pacientes es la aparición de nuevo de la ansiedad al repetirse constantemente “Estoy mejor, no puedo volver hacia atrás“. Como podemos suponer, esta idea supone una inmensa presión para la propia persona, que vive cualquier signo de estrés u ansiedad como el principio del fin. ¿Qué ocurre si una persona vive la idea de volver a tener ansiedad como algo insoportable e inconcebible? La persona se muestra hipervigilante con su propio cuerpo, la persona revisa sus ideas de manera obsesiva, la persona tiene MIEDO. Y si algo hemos aprendido ya es que la emoción precursora de la ansiedad es el miedo.

“Tengo que híper protegerme y evitar cualquier contacto con la ansiedad”

Muchas personas que han experimentado ansiedad acaban concibiéndose como “muñecos de cristal” que pueden romperse en cualquier momento. Les aterra la idea de estar en contacto con cualquier agente estresor y esto en muchas ocasiones les hace vivir una vida limitada, de constante autoprotección. Debemos interiorizar la idea de que estamos preparados para tolerar la ansiedad, quizá tengamos más vulnerabilidad a sufrirla y eso es indudable, lo cual no quiere decir que debamos huir constantemente de ésta. Proporcionarnos entornos salubres es fantástico, pero también lo es aprender a gestionar estados y situaciones más complejas a las que podamos enfrentarnos.

“La recaída es un fallo en el tratamiento”

Al contrario de lo que podamos pensar, las recaídas son algo con lo que contamos en el tratamiento. Barajamos siempre la idea de que la persona pueda tener momentos de contacto con la ansiedad que no sepa gestionar, y eso debe ser parte de la intervención, preparar a la persona para poder afrontar momentos de ansiedad. No estás fallando, estás aprendiendo a caerte para aprender a levantarte. Las recaídas son escenarios donde podemos contemplar que cuestiones debemos trabajar o reforzar en la persona, con el fin de que pueda enfrentarse a multitud de escenarios de la manera más funcional posible.

“El miedo me ha vuelto a acorralar”

Si después de experimentar de nuevo ansiedad has vuelto a tener hábitos y comportamientos como los que tenías inicialmente, debes saber que no es el miedo, eres tú. Y no es cuestión de culpabilizarte, sino de responsabilizarte. Debemos de responsabilizarnos de nuestro proceso y no culpar al miedo de las decisiones que tomemos. Podemos tener mucho miedo y decidir remediar lo que está ocurriendo, o podemos tener mucho miedo y sentarnos en el sofá maldiciendo al mundo y a nosotros mismos. La actitud que tengamos hacia las recaídas va a ser los que nos coloque en uno o en otro lugar.

En 1929 se produjo la más devastadora caída del mercado de valores estadounidense. De la noche a la mañana, después de casi diez años de prosperidad, miles de familias lo perdieron todo y no encontraron ningún asidero al que agarrarse. John Steinbeck en su novela mítica “Las uvas de la ira” relata la odisea del viaje de una de estas familias que se vieron abocadas a huir de la miseria, condenadas a sentir el vértigo del que ha perdido el suelo bajo sus pies.

A veces vivimos nuestro proceso de manera similar a la del mercado de valores. Como si en cualquier momento pudiese perder todo mi avance, y la película no fuese realmente conmigo, olvidando que somos los verdaderos protagonistas y guionistas de nuestra vida.

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