Correr está de moda desde hace varios años. Cada vez más personas, motivadas por mejorar su estado físico, recorren cada día varios kilómetros. ¿Correr ayuda con la ansiedad?

“Correr engancha” ¿Te suena? Algún amigo, familiar o quizá tu mismo habrá pronunciado esta frase. La gente que practica running manifiesta una especie de adicción a este deporte. Dicen sentirse bien por practicarlo, pero ¡ojo! No solo hablan de mejoras físicas, es decir, sentirse más ligeros, más flexibles o menos oxidados, las personas que practican este deporte dicen sentirse mejor psicológicamente, afrontan mejor el día, superan mejor las épocas de estrés y notan una mayor estabilidad emocional… Pero ¿qué hay de cierto en esto? ¿Existe realmente una mejora a nivel psicológico por correr con asiduidad?

Correr está de moda

Si algo nos produce placer, queremos más. Muchas de nuestras experiencias vitales activan en nuestro cerebro un botón de recompensas y a nuestro cerebro le encanta.

El sistema de recompensa del cerebro es el encargado de mediar la sensación de placer en el organismo. Este sistema se activa frente a estímulos o acciones que generan placer en el individuo. Principalmente, este sistema tiene una función adaptativa, ya que genera placer en el individuo cuando este realiza actividades relacionadas con la supervivencia, tales como comer alimentos ricos o mantener relaciones sexuales; aunque también actúa frente a otras acciones gratificantes como por ejemplo hacer deporte.

¿Y por qué correr produce placer?

Hablamos de endorfinas. Las endorfinas son los neurotransmisores por excelencia cuando hablamos de deporte, y además regulan la ansiedad. Se podrían considerar como “la droga” del deportista. La sensación de bienestar y satisfacción que produce cuando se segrega con la actividad física, es la responsable de que al día siguiente la persona quiera volver a practicar deporte, de que veas a personas corriendo a las 7:00 de la mañana preguntándote ¿Cómo pueden hacerlo? Hay un efecto que se llama “la euforia del corredor”, que puede ser explicada a través de estos parámetros.

Y aquí acabamos de presentarte a un primer implicado en esta relación entre ansiedad y correr.

Las endorfinas disminuyen el estrés y la ansiedad -produciendo sensación de relajación- y aumentan el estado de ánimo. En este sentido, se ha demostrado que un bajo nivel de endorfinas o su ausencia se relaciona con la aparición de síntomas ansioso-depresivos. Correr estimula la glándula pituitaria encargada de la producción de endorfinas.

Entonces… ¿Correr ayuda con la ansiedad?

Diferentes estudios han mostrado los beneficios positivos de correr para la salud psicológica. Como acabamos de mencionar, correr produce cambios en nuestro funcionamiento cerebral. Ya hemos entrado en el mundo de las endorfinas, pero ¿sabes que hay más neurotransmisores implicados en esta relación causal?

Noradrenalina

Cuando realizamos deporte, nuestro organismo responde de una forma muy similar a cuando nos ponemos en tensión ante un peligro, es decir, cuando tenemos ansiedad.

La noradrenalina actúa directamente en el sistema nervioso simpático, siendo la encargada de mediar en esas situaciones donde nuestro cerebro interpreta que hay un peligro.

¿Y cómo lo hace? Aumentando nuestra frecuencia cardiaca, nuestra presión arterial… ¿Y qué ocurre si estimulamos intencionadamente nuestro organismo a través del running? Pues que realizamos un proceso similar al que se produce cuando se eleva la noradrenalina, es decir, activamos nuestro corazón, nuestra presión, nuestros músculos… lo que nos permitirá acostumbrarnos a situaciones que son interpretadas únicamente como peligrosas, nos habituamos a sentir a nuestro organismo, lo que nos permitirá desensibilizar nuestras reacciones al percibir nuestro organismo activo.

Serotonina

La serotonina regula o estabiliza las emociones, tanto positivas como negativas, y el estado de ánimo. Inhibe la agresividad o conductas disruptivas.

Regula también el ciclo del sueño, el ritmo cardíaco, el apetito (saciedad) y la digestión (de hecho, se estima que entre el 80-90% de la serotonina del cuerpo se encuentra en el tracto gastrointestinal).

Facilita un estado de placer, relajación y bienestar (siempre y cuando su concentración no sea excesiva, ya que entonces produce bajo deseo sexual). De hecho, se le suele conocer como la “hormona del placer” o la “hormona de la felicidad”.

Los estudios muestran que bajos niveles de serotonina están directamente implicados en los trastornos ansiosos. ¿Y cómo podemos elevar los niveles de este neurotransmisor? Pues a través del deporte.

Correr estimula el metabolismo de la serotonina. Un estudio publicado en Neuropsychopharmacology mostró que el ejercicio aumenta la serotonina a través de dos mecanismos: el primero es un estímulo directo sobre la síntesis del neurotransmisor, y el segundo se relaciona con un aumento del triptófano que llega al cerebro.

Muchos han sido los trabajos que han demostrado los beneficios positivos del ‘running’ para la salud psicológica. Estos beneficios se observan en el bienestar psicológico a través de una mejora de la salud subjetiva, es decir, de la salud que percibimos, una mejora del estado de ánimo. Se ha observado que la práctica de correr mejora los niveles de ansiedad y estrés. Además de todo esto, algunos estudios refieren un incremento en los niveles de autoestima, autoeficacia percibida y un mejor manejo de emociones como la ira.

¡No todo son neurotransmisores!

Correr es un deporte directamente relacionado con nuestro mundo social, pues son grandes las posibilidades de realizarlo en equipo. Es un espacio donde compartir afición, puede permitirnos entablar relaciones estrechas con personas que comparten nuestros mismos gustos y estilo de vida, y mejorar las que ya tenemos. Los trastornos de ansiedad pueden ir asociados al aislamiento social, el contacto con nuestros iguales mejora nuestra salud mental y reduce nuestros niveles de cortisol. ¡Necesitamos compartirnos!

Además favorece el contacto con el medio ambiente. El contacto con la naturaleza es un buen ansiolítico. El poder sanador de la naturaleza se ha definido tradicionalmente como una respuesta de curación interna diseñada para restaurar la salud. Sus ventajas para el bienestar mental y físico, la cognición, la habilidad para aprender e incluso para la productividad están fuera de duda.

En estudios con niños, investigadores de la UAM muestran cómo la cercanía con la naturaleza aumenta su capacidad de afrontar fenómenos estresantes, algo que se conoce como el “efecto moderador” de la naturaleza y funciona también en adultos.

Al hablar de los efectos del deporte sobre la salud, es importante mencionar que éste se entiende como ejercicio regular, como un hábito de vida, practicado de manera sistemática y sostenida, diaria o casi diariamente. Hacerlo de manera esporádica, si bien es mejor que nada, no llega a tener suficiente trascendencia sobre el organismo ni sobre la mente.

Garrote Escribano, 1993; Annicchiarico Ramos, 2002.

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