El Dr. Eric Berne (1910-1970), médico psiquiatra, fue el fundador, principal creador e innovador del Análisis Transaccional. Elaboró su modelo a partir de sus observaciones en la psicoterapia de grupo a principios de los años cincuenta. En su elaboración reconoce la influencia de sus maestros Paul Federn y Erik Erikson, con quienes se psicoanalizó.

La teoría del Dr. Berne explica que la interacción entre seres humanos puede ser entendida en términos de beneficios que cada una de las personas recibe de la relación con el otro, a lo que llamará transacción.

El análisis transaccional es un sistema de psicología, en palabras de Berne para entender, cambiar y predecir el comportamiento humano. De alguna manera, se considera la interacción como una palabra cobarde, “no te comprometes a nada al decir que las personas están interactuando“. La transacción implica que las personas logran algo de otras personas, cada uno logra algo del otro, lo que nos lleva a la pregunta fundamental de todas las psicologías sociales: ¿Por qué las personas se relacionan entre sí?

Principios del análisis transaccional

El análisis transaccional es un sistema de psicoterapia individual y social dentro de la psicología humanista, busca facilitar el análisis del por qué las personas interaccionan entre sí, mediante técnicas y transacciones psicológicas. Los objetivos de este sistema son mejorar el medio social humano, entender las interacciones de las personas y crecer en el logro de la personalidad integradora.

El análisis transaccional parte del principio de que nosotros nacemos sin límites, sin embargo, al relacionarnos con la sociedad, nos empezamos a autolimitar.

En segundo lugar, dice que todos tenemos un potencial, que está determinado por las diversas características, sean genéticas, de origen o de procedencia social. Este potencial está creado para que nos desarrollemos cada vez más.

Y por último dice que todo ser es capaz de cambiar en favor de la autonomía y que posee los recursos necesarios para poder realizar ese cambio.

Elementos claves del modelo transaccional

Básicamente necesitamos 6 palabras para entender el análisis transaccional: padre, adulto, niño, juego, argumento y contrato.

Contrato

Para Berne, las personas deberían saber lo que esperan los otros de ellos.

La mayoría de problemas en el mundo resultan de contratos que no son claros, lo que quiere decir que las personas no saben cómo relacionarse con otros. Cuando no saben que se les permite hacer y decir y cuando transgreden esos límites no conversados, hay problemas. De manera que los contratos claros ayudan en cualquier relación.

El padre, adulto y niño

Son estados del yo. Cuando las personas interactúan lo hacen desde uno de tres diferentes estados del yo. Un estado del yo es una forma específica de pensar, sentir y actuar y cada estado del yo tiene su origen en regiones específicas del cerebro. Las personas pueden actuar desde su estado del yo Padre o desde su estado del yo Niño o estado del yo Adulto. Y en toda ocasión nuestras acciones provienen de uno de estos tres estados del yo.

Los juegos

Son patrones de comportamiento estereotipados, que las personas repiten y que lo hacen una y otra vez, durante años, todos los días, sin darse cuenta de que es un comportamiento estereotipado. Diríamos que la persona busca resolver necesidades del pasado en el “aquí y ahora”. Estas transacciones repetitivas refuerzan sentimientos y auto conceptos negativos, enmascarando los sentimientos y los pensamientos.

El argumento

Es un plan de vida no consciente, hecho en la primera infancia y que seguirá a lo largo de la vida como la persona lo ha decidido a los 3,4 o 5 años, lo cual se es bastante joven para tomar decisiones para toda la vida, pero es la forma en cómo se da, de hecho es así como son los seres humanos según Berne.

Para Berne, ésta no es tan mala noticia, pues aunque se haya decidido en la infancia, se puede modificar a través de la psicoterapia. Para ello el sujeto ha de conocer que le pasa a cada de una de sus partes, fortalecerlas e integrarlas.

Objetivos de tratamiento

Como mencionábamos anteriormente, Berne propone que los seres humanos se constituyen por tres partes claras. En primer lugar, el padre o madre. Esta es la parte que quiere que las cosas estén bajo control, que busca orden y estabilidad, además de crecimiento y perfeccionismo.

El segundo aspecto, es el adulto, el que hay en nosotros, racional, maduro y con capacidad de resolución de problemas.

Por último, el niño que hay en nosotros, constituye el ser creativo, curioso e impulsivo, el que se revela y el que quiere las cosas rápidas.

Berne propone que a pesar de que cada persona es diferente, pudiendo tener alguna de estas partes más pronunciada, siempre ha de buscar un equilibrio para que no se produzcan excesos. El exceso de niño, por ejemplo, nos impediría desenvolver todo nuestro potencial y un exceso de adulto o padre nos haría perder espontanead. Para Berne la persona equilibrada, sería un hombre o mujer PAN, es decir, con la parte adecuada de padre, adulto y niño. Aquí es donde empieza a tener cabida el análisis transaccional.

Los objetivos del análisis transaccional son, básicamente tres: la conciencia, la espontaneidad y la intimidad.

  • Ser consciente es ser capaz de distinguir lo que es real de lo que es fantasía. Es el autoconocimiento.
  • La espontaneidad se relaciona con la expresión de los pensamientos, los sentimientos, las emociones y las necesidades de uno mismo.
  • La intimidad es la capacidad de abrirse al otro, de ser auténtico y cercano.

En el último discurso que pronunció antes de su muerte, con un título irónico y con una exposición también humorística, Berne explicó por qué había preferido el término transacción:

«La expresión “Interacción Interpersonal” es, para mí, normalmente la marca del tonto. Precisamente lo que me pasa con esta expresión es que no me pasa nada con ella, y que son más significativas todas las opuestas: la interacción impersonal, la superación o la infracción interpersonal. En la actualidad la expresión es una especie de frase-comadreja, pues significa: “Si uso un gran conjunto de grandes palabras no tendré realmente que saber lo que pasa de verdad, y además sonará muy bien”. Por supuesto, mi interés está en proponer la palabra «transacción». «Transacción» significa: «Al menos ya he dado un paso adelante. Sé que cuando la gente habla intercambian algo entre sí, y que por eso hablan unos con los otros

(Berne, 2002: 278)

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