¿Que es aquello que llamamos pensamiento lateral?

Intentemos descifrar este acertijo: “Romeo y Julieta yacen muertos en el suelo de una habitación; a su alrededor hay un charco de agua y pedazos de cristal. Allí no hay nadie más. ¿Cómo murieron?”

Para resolver este tipo de cuestiones en las que tenemos que buscar y elaborar una respuesta, solemos basarnos en procesos lógicos: buscamos datos que nos parezca que tienen que ver con el problema, desestimamos los que creemos que no tienen una base “correcta” o certera, e intentamos llegar a una conclusión. Quizás a estas alturas para resolver el enigma que os hemos planteado, habéis pensado en que ha habido una persona que los mató y que ya no está en la escena, que pudieron ahogarse de alguna manera, ¿con un veneno tal vez? o que tendría que haber algo más en la habitación que le dé sentido a esas muertes.

Lo que no estamos teniendo en cuenta es que, a veces con esa forma de planteamiento lógico que usamos para intentar entender y resolver, damos por hecho cosas, perdiendo de vista muchas opciones que pueden ser igual de certeras aunque a priori no nos lo parezcan tanto. Hasta ahora ¿a alguno de vosotros le ha asaltado la duda de si Romeo y Julieta son, o no, personas? lo más probable es que lo hayamos dado por hecho. ¿Y si os digo que eran peces? quizás este nuevo dato amplíe las posibilidades “correctas”.

Lo que sucedió realmente es que una piedra lanzada desde el exterior entró por la ventana, impactando desafortunadamente contra la pecera donde nuestros protagonistas habitaban apaciblemente. Ésta se rompió y Romeo y Julieta cayeron al suelo, muriendo a los pocos minutos asfixiados.

Si tu manera de observar los datos que te dábamos al principio te condujo a algo fuera de lo esperable, si llegaste a pensar en una solución parecida a la que finalmente mostramos… ¡enhorabuena! Estás utilizando, además de la lógica, una manera de procesar la información más creativa llamada pensamiento lateral.

¿En qué consiste el pensamiento lateral?

A finales de los años 60 y principios de los 70 Edward de Bono, psicólogo, escritor y médico de profesión, estudioso de los mecanismos de organización de la información y el funcionamiento de la mente humana, empezó a hablar de este término en dos de sus libros “The use of Lateral Thinking” y “Lateral Thinking”. Desde entonces no ha parado de investigar, desarrollar y escribir una teoría acerca de cómo funciona nuestra mente en su faceta creativa y cómo podemos incluirlo y practicarlo en nuestra vida.

De Bono describe el pensamiento lateral como un modo diferente de usar la mente a la manera tradicional, una actitud mental en la que para la resolución de problemas se introduce imaginación y creatividad al proceso. La creatividad humana es un proceso elemental, nos acompaña en la percepción que nos formamos de la realidad que nos rodea.

A veces ante las dificultades de la vida razonamos automáticamente desde la lógica, buscando “lo que es”, dando lugar a reacciones más rígidas que si tuviésemos en cuenta planteamientos alternativos, buscando “lo que podría ser”, ampliando el abanico de opciones. De Bono nos invita a no observar la lógica y la creatividad como algo excluyentes, sino como dos formas de procesar la información complementarias, que se suman para conseguir, además de una gran capacidad de pensar (que es lo que construimos a base de desarrollar nuestra capacidad lógica), un pensamiento eficaz (cuando añadimos creatividad al proceso). En definitiva, con su teoría del pensamiento lateral, propone buscar activamente otros puntos de vista y encontrar mejores maneras de hacer las cosas.

Para observar otras soluciones “no habituales en mi repertorio” y potenciar ese procesamiento creativo de la información, una de las cosas más importantes es concienciarnos en transformar la imagen del yo «inteligente» o «torpe» cargada de valor, por la imagen operativa de «pensador». No es una cuestión de inspiración o de encontrarse con buen ánimo, es más bien una confianza en nuestro talento creador y no reparar hacia dónde nos puede llevar.

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Algunas de las muchas técnicas

La pausa creativa: la propuesta parece simple de llevar a cabo, se trata de hacer deliberadamente una interrupción en el fluir de pensamientos cotidianos con la intención de prestar atención a algo deliberadamente. Es mejor hacerla sin tener razones para ello, porque si empezamos a buscárselas será una pausa justificada y por tanto nos alejaremos del desarrollo de pensamiento lateral. Si uno se detiene mientras come, percibirá mejor el sabor de lo que está comiendo; de igual forma, si uno se detiene mientras piensa, prestará mayor atención al punto en el que se ha detenido. Hay que tener en cuenta que es trata de ser un procedimiento breve y ligero, no una tarea exigente o desafío.

Búsqueda de alternativas: generalmente elegimos una opción de entre las alternativas de las que disponemos y este proceso nos lo planteamos como algo finito; como al observar la carta de un restaurante, elegiremos uno de los platos que ahí se nos presentan, pero ¿eso quiere decir que no puedo buscar alternativas a lo que se consigna? quizás pueda plantearle al camarero si me puede traer media ración si no tengo mucho apetito, o proponerle que me haga un arroz blanco si siento malestar de estómago en ese momento, aunque ninguna de estas opciones se refleje en la carta. Normalmente las posibilidades nos pueden parecer fijas, pero realmente son infinitas, y las ocasiones en las que podemos dedicar esfuerzo a generar alternativas nuevas también. No nos quedemos con la primera posibilidad que se nos ocurra.

Palabra aleatoria: Si uno se ha quedado bloqueado y se ha quedado sin ideas a lo largo del proceso creativo esta técnica es muy interesante. Se trata de introducir una palabra al azar, luego generar una palabra que esté relacionada con la misma, y así recursivamente, repitiendo este último paso. Cada vez que se cambie de palabra se intentará unir esta al problema para el cual se está buscando una solución, generando posibles ideas.

Piedra en el camino: aquí la idea es exagerar, distorsionar o modificar de cualquier forma conceptos que rodean al problema, y de ahí quizás surjan nuevas ideas ante el cambio de percepción de la situación.

Consejos finales

  • No nos enfoquemos a la solución de primeras, sino proponte buscar hacerte las preguntas adecuadas que nos vayan guiando a conocer el tipo de solución que estamos buscando.

Es necesario que las ideas al final del proceso sean concretas y específicas, no tanto así al principio del proceso creativo.

  • Busquemos ámbitos semejantes y diferentes, no para encontrar el concepto correcto, sino diversas posibilidades.

  • Evita la concatenación lógica de ideas.

  • Ten en cuenta que de las ideas más improbables puede surgir algo útil si hacemos un esfuerzo de “movimiento”. Además, si superamos el temor a usar premisas erróneas y nos permitimos pensar ideas provocativas, liberamos nuestra mente de estructuras fijas y encasilladas.

  • Escuchar constructivamente a los demás no genera ideas creativas en sí, pero puede contribuir al surgimiento y desarrollo de alternativas a posteriori.

  • Si nos proponemos practicar, puede que no encontremos una idea creativa siempre que lo deseemos, pero con el tiempo, el hábito de detenernos y esforzarnos por encontrarla, dará sus frutos. Entrenamiento y práctica continuada es lo esencial.

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