Hoy vamos a dedicar este post a aclarar la principal diferencia entre las dudas obsesivas, pertenecientes al trastorno obsesivo compulsivo y las dudas normales, así como la probada ineficacia de las compulsiones/rituales que las personas llevan a cabo para intentar eliminar sus obsesiones. ¿Por qué no sirven las compulsiones?

¿Qué son las compulsiones?

Las compulsiones se definen como comportamientos o actos mentales de carácter repetitivo que las personas realizan en respuesta a una obsesión. El motivo de realizarlas es la prevención o la reducción del malestar, o la prevención de algún suceso negativo que la persona cree que podría desencadenarse en caso de no llevar a cabo el ritual.

Antes de proceder a explicar el por qué no sirven las compulsiones, vamos a aportar algunos conceptos básicos para entender el mundo obsesivo.

El mundo de la posibilidad

Las dudas obsesivas tienen un punto crucial en el que la persona con trastorno obsesivo compulsivo siempre se tiene que fijar y es que nunca están basadas en el aquí y ahora de la persona, siempre están basadas en la posibilidad.

Por una parte, tenemos lo que es imposible, lo que es posible, lo que es probable y lo que es real. Algo que se cumple en el 100% de las ocasiones es que las dudas obsesivas siempre están basadas en la posibilidad, por lo tanto, desde un punto de vista terapéutico siempre y cuando estén basadas en la posibilidad están basadas en la ficción. ¿Por qué? Porque cuando estamos hablando de ficción no estamos hablando de una imposibilidad ficticia, sino de que no se está dando en nuestro aquí y ahora, no se está dando en nuestro presente, en nuestra realidad, y por lo tanto todo lo que no se esté dando en nuestra realidad y no podamos percibir es ficticio.

Entonces, si seguimos este modelo teórico, nos damos cuenta de que todas las obsesiones que pertenecen al toc, sea cual sea el contenido obsesivo no está basada en el aquí y ahora.

¿Cuál es problema de basarme en posibilidades? Es decir, de basarme en la imaginación, pues que la imaginación no tiene límites y entonces tenemos un problema, porque yo tiro del hilo, y como el hilo es imaginario puedo pasarme la vida tirando y por lo tanto puedo inventarme infinitas consecuencias negativas, tantas como imaginación tenga.

Pero la cuestión es que todas esas consecuencias están basadas en la imaginación, en un mundo paralelo a la realidad. Por lo tanto, estamos hablando de dos mundos diferentes, por un lado, mi mundo real, donde ocurren y puedo percibir con mis 5 sentidos que pasan determinadas cosas y mi mundo de la imaginación, donde solo me baso en que casi cualquier cosa podría ser posible. Hablamos de dos mundos paralelos y como todos los caminos paralelos, pasa algo, que no se cruzan y esto explica porque no tiene sentido que hagamos compulsiones.

¿Por qué no sirven las compulsiones?

Porque las compulsiones son actos que se realizan en el mundo real para intentar atajar algo que ocurre en el mundo imaginario, por ejemplo, yo tengo la obsesión de que voy a abusar sexualmente de un niño y por lo tanto voy a dedicarme a no visualizar nunca y evitar a toda costa ver imágenes de niños, el problema de este comportamiento es que la persona está actuando sobre la realidad, para cambiar algo que pertenece a la ficción, a la imaginación, por lo tanto nunca jamás va a poder cumplir el cometido, nunca va a solucionar un conflicto en el mundo real que no existe en el mundo real.

El hombre del cine

Hay un ejemplo que suelo ponerle a mis pacientes: Tenemos a un hombre como público en el cine y resulta que al hombre no le gusta la escena de la película que están poniendo, entonces se levanta va a hacia la pantalla coge un trapo y empieza a limpiar la pantalla ¿Qué problema tenemos con eso? ¿Va a poder el hombre cambiar la escena de la película? ¿No? ¿Por qué? Porque digamos que en este caso la pantalla pertenece a una realidad y los protagonistas que están actuando en la película a otra. Entonces el hombre puede pasarse toda su vida limpiando la pantalla, que nunca jamás va a conseguir cambiar la escena de la película, porque está actuando sobre un mundo que es diferente al mundo sobre el que tiene la idea obsesiva.

En el toc nos encontramos lo mismo, el paciente a través de sus compulsiones, cognitivas o motoras intenta cambiar una realidad que no existe y si no existe no podemos obrar sobre ella. De aquí que las compulsiones siempre terminen en fracaso. Resultan un refuerzo, es decir, un premio, ya que calman la ansiedad ,ya que creo estar haciendo algo para evitar aquello temido (aunque no exista) pero, por otra parte, me condenan a tener que hacerlas siempre, ya que nunca solucionan el supuesto problema, creando la necesidad de hacer cada vez más y de carácter más duradero, y por lo tanto el día a día se vuelve más disfuncional.

Algunos puntos clave

Las dudas normales se basan en los 5 sentidos, es decir, se basan en mi realidad. Una duda obsesiva se basa en la posibilidad remota y concebimos una posibilidad remota como ficción, es decir, imaginación.

Además, si te das cuenta y comparas tus dudas normales y tus dudas obsesivas verás que en las dudas normales cuanto más piensas sobre ellas, más cerca estas de la solución mientras que con las dudas obsesivas, mientras más piensas, mientras más vueltas le das al cabeza más metido en esa espiral, más bloqueado, más ahogado…

Además de eso si tú te preguntas en una duda normal ¿Qué es lo que estoy buscando? Lo sabes perfectamente. “Pues no sé si me he olvidado las llaves de casa“. “No sé si mi profesor ha dicho el ejercicio 2 o 3“. Vas, compruebas, obtienes la respuesta y te quedas satisfecho, no necesitas buscar más allá.

Sin embargo, en las dudas obsesivas si lo necesitas, porque como no me fío de mis 5 sentidos no me fío de la realidad, siempre tiro del hilo imaginario, es decir, cuando yo me pregunto por ejemplo “¿Y si agredo a un bebé?” Me respondo: “Bueno, me desagrada solo de pensarlo, pero a lo mejor un día se me va la cabeza y cometo un acto atroz“.

Y así tiro del hilo imaginario hasta no tener fin. En una duda obsesiva la persona no sabe lo que está buscando, aunque la gente crea que sí.
Cuando les pregunto a mis pacientes ¿Cuándo crees que encontrarás la respuesta que te haga quedarte satisfecho? Siempre suelen darme una respuesta, porque ellos creen que esa es la respuesta que están buscando. Por ejemplo: ¿Cuándo te quedarás tranquila por no tener un cáncer de mama? ¿Qué estás buscando? Suelen decirme: Saber que no tengo un cáncer. Si esto fuera así las pruebas del médico valdrían, pero cuando le haces reflexionar, haces preguntas clave, todos acaban dándose cuenta de que en realidad no saben lo que buscan, porque simplemente están intentando quitarse un contenido desagradable de la mente, pero de una manera inadecuada.

Y el problema es que cuando alguien no sabe lo que está buscando no puede encontrarlo y ahí el kit principal del trastorno obsesivo compulsivo, la persona se pierde porque no sabe lo que busca y cree saberlo y por eso actúa en consecuencia a través de las compulsiones, aunque nunca llega a nada, o si, a agravar el problema.

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