La mayoría de todos nosotros trabajamos de lunes a viernes, que gran verdad cuando digo que estamos deseando que llegue ese viernes por la tarde para poder desconectar durante 2 días del estrés laboral y de las obligaciones. Cogemos el fin de semana con fuerza, con ganas, con ilusión, con motivación hasta que llega el domingo por la tarde y de repente nos llenamos de una sensación de tristeza y ansiedad a partes iguales. No llegamos a entender por qué ese estado emocional y a que se debe. ¿Qué ocurre con los domingos que se nos hacen bola? ¿Es normal sentirse así?

Síndrome del domingo

Aunque no se trata de un trastorno psicológico reconocido oficialmente por los expertos en la materia y no está catalogado (aún) en ningún manual diagnóstico, cada vez más hablamos de este mal estar característico de los domingos por la tarde que se denomina – Síndrome del domingo –

El síndrome del domingo se define como un conjunto de emociones desagradables con sus respectivos síntomas (tanto físicos como cognitivos) que suelen llegar a su punto más álgido a la hora de dormir los domingos. Podemos llegar a sentir tristeza, angustia, ansiedad, apatía, desgana, sensación de vacío, preocupaciones, mayor grado de pensamientos automáticos negativos. Así como una anticipación de posibles problemas en el trabajo centrándonos en los acontecimientos negativos que nos puede deparar la semana, como las prisas, las exigencias laborales y el cansancio físico. Este síndrome se asemeja a una modalidad reducida del estrés post vacacional.

Hay que tener en cuenta que, el domingo marca la transición del fin de semana con el inicio de una semana nueva, lo que implica ponerse de nuevo el chip de las obligaciones ya no solo laborales, si no a las del día a día. El domingo representa el fin de la desconexión y el descanso, así como el comienzo de los días en los que la responsabilidad y la ocupación de todo lo que tenemos que hacer adquiere protagonismo.

Este síndrome no solo afecta a trabajadores que regresan a su puesto de empleo al día siguiente, también puede afectar a parados e, incluso, a jubilados. Los fines de semana todo el mundo disfruta igual del ocio, lo comparte con toda la gente por igual y el estatus laboral es secundario. Pero cuando empieza el lunes puede ser que no tengan con quién quedar o qué hacer. Por ello, pueden experimentar los mismos síntomas al enfrentarse a una semana que podría estar vacía de quehaceres.

Causas del síndrome del domingo

Una de las principales causas es la insatisfacción laboral (Kase, 2006), no encontrarnos a gusto en nuestro trabajo implica una anticipación de las sensaciones y el malestar que podemos experimentar durante el resto de la semana.

Volver al día siguiente a un trabajo en el que nos sentimos incómodos, aburrido, no nos motiva, tenemos problemas no resueltos, es muy estresante, hay un mal clima laboral o estamos sufriendo mobbing laboral (todas aquellas acciones encaminadas a intimidar, vejar o degradar a un trabajador con el objetivo de empeorar su clima laboral y empujarle a abandonar la empresa) Anticipamos el malestar que nos va a provocar la rutina de la semana, por ello, se produce el estado de ánimo descrito anteriormente, ya que perdemos ese disfrute de ocio y esa libertad a la que nos habíamos acostumbrado dando paso a una semana con un matiz oscuro y gris.

Causas de la insatisfacción laboral

  • Retribución salarial: Es fundamental para un trabajador recibir un salario justo por el desempeño que realiza.
  • Ambiente de trabajo: Importante que se dé un clima laboral adecuado con los compañeros, así como con los superiores, basándose en el compañerismo, empatía, comunicación asertiva y apoyo.
  • Condiciones de trabajo: se refiere al ambiente más físico, el lugar de trabajo, la temperatura, el ruido, horario, limpieza…
  • Trabajo rutinario y repetitivo: Cuando el trabajo se convierte en una rutina sin ningún tipo de motivación, sin retos que les vayan despertando. Las personas acaban aburridas y totalmente desmotivadas.
  • Imposibilidad de desarrollo o promoción: Los empleos que no permiten un crecimiento profesional terminan agotando al trabajador. Genera frustración, poca productividad, ausencias repetidas y, por último, la renuncia.
  • Falta de reconocimiento: La empresa y sus líderes deben valorar a los empleados, elogiando aspectos positivos y motivando para mejorar de manera constante. Cuando esta relación de valor no existe, el empleado pierde el interés por el trabajo.

¿Qué podemos hacer para que los domingos no se hagan bola?

  1. Primero identificar a que se debe nuestra insatisfacción laboral, cual es la causa y origen de esta, una vez que identificamos el problema intentar en la medida de lo posible buscarle una solución que se adapte a nuestras necesidades y nos ayude a lidiar con esa parte.

2. Si no podemos darle solución pasamos a un segundo plan de acción recomendado para llevar a cabo los domingos:

  • Conectar con el aquí y ahora, mantenernos en el presente todo lo que podamos con actividades con las cuales fluyamos y conectamos, esto mantendrá alejado de nuestra mente los pensamientos anticipatorios.
  • Planifica la semana siguiente el viernes por la tarde, esto ayudara a la transición del fin de semana al inicio.
  • Planifica con antelación las actividades del fin de semana. No dejar todo a la improvisación puede ayudarnos a sacar más partido a nuestro tiempo. Mantenernos ocupados haciendo aquello que más nos gusta nos ayudará a sentirnos más satisfechos al final del domingo.
  • Conecta con una actividad relajada las últimas horas del domingo, mindfulness, yoga, un paseo por el campo, leer un libro…

3. Otras opciones que podemos llevar a cabo es que, si realmente no es el sitio en el que quieres estar, muévete y busca otras alternativas. Mientras no lo provoques o no las busques tú no vas a poder cambiar nada. Y si realmente la situación es muy angustiante y nuestra salud mental comienza a resquebrajarse quizás sea el momento adecuado para buscar ayuda psicológica que te guíe para enfrentarte a esta situación.

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