En estos tiempos de crisis sanitaria y coronavirus, es posible que ya os hayáis dado cuenta de que nuestra forma de comunicarnos con los demás está cambiando a una velocidad vertiginosa. Desde sacarle todo el partido exprimiendo al máximo las nuevas tecnologías, las redes sociales y las videollamadas, hasta poder comunicarnos cara a cara con una mascarilla y por supuesto manteniendo la distancia de seguridad. ¿Qué barreras encontramos en la comunicación no verbal por el COVID19? Estos dos últimos factores van a suponer una barrera muy importante en la efectividad de la comunicación con nuestro interlocutor.

¿Qué es la comunicación?

Más o menos todos nos podemos hacer a la idea de en qué consiste este término o al menos, seguro que nos viene una imagen a la mente, la de dos personas que hablan entre ellas y mientras se dicen cosas, mueven las manos, sonríen y se acercan entre sí.

En el sentido más técnico, la comunicación consiste en el proceso que permite transmitir y recibir mensajes (información, ideas…). A través de este proceso, dos o más personas se relacionan a través de mensajes que fluyen de un lado a otro, a través de un canal (por ejemplo, el aire, en la comunicación oral). La comunicación es esencial en nuestras vidas, sin ella no podríamos expresar nuestras emociones ni disfrutar de las experiencias compartidas durante el desarrollo de la vida.

Si bien la palabra es la base de la comunicación (comunicación verbal), la comunicación no verbal enfatiza el mensaje y lo refuerza haciendo que este sea más exacto y fácil de entender por el emisor. Aunque no lo parezca, en el proceso comunicativo solo el 7% de la información se le atribuye a la comunicación verbal, y el otro 93% es para la comunicación no verbal. De este 93%, un 38% reside en nuestra voz (entonación, proyección, resonancia, …) y el 55% restante al lenguaje corporal (gestos, posturas, expresiones faciales), sin duda un buen manejo de la comunicación no verbal es fundamental es nuestras relaciones sociales.

La comunicación no verbal y sus elementos


La comunicación no verbal se refiere a todas aquellas formas que tenemos de comunicarnos los seres humanos sin emplear la palabra como vehículo para expresarnos. En este apartado voy a exponer un breve resumen de los elementos que configuran la comunicación no verbal para que entendáis la utilidad y la importancia que tienen en la comunicación.

  • Elementos paralínguisticos o sonidos que emitimos con la boca, concretamente los aspectos no semánticos del lenguaje. Es decir, tono de la voz (ascendente, descendente, mixto…), ritmo (esto se refiere a la velocidad, el número de palabras que emitimos por minuto), volumen (intensidad con la que hablamos – alto y bajo), silencios (pausas que hacemos durante el discurso) y timbre de voz.
  • Elementos Kinésicos o movimientos que hacemos con el cuerpo. Expresiones faciales emocionales (sonreír, levantar las cejas, entrecerrar los ojos…), la mirada (mantenerla, bajarla…), la postura corporal (inclinación, estar estático o movernos todo el rato), los gestos (cruzar los brazos, alzar una mano…).
  • Elementos Proxémicos, se refiere a la proximidad y distancia que guardamos las personas al hablar entre nosotros y que va a depender del grado de confianza que tengamos con nuestro interlocutor. Distancia íntima (de 0 a 45 cm), distancia personal (de 45 cm a 1.2 m), distancia social (de 1.2 m a 3.6 m), distancia pública (más de 3.6 m cm).
  • Elementos hápticos (tácticos) como el contacto físico que utilizamos para transmitir especialmente mensajes de carácter afectivo.
  • La apariencia personal, es decir, nuestro aspecto exterior. Formas de vestirnos, tatuajes, piercing…

¿Qué son las barreras en la comunicación?

Son obstáculos, interferencias que dificultan que el mensaje llegue de manera efectiva a nuestro interlocutor. Por medio de estas barreras nuestro mensaje puede quedar distorsionado, fragmentado, incongruente y que nuestro interlocutor tenga dificultades en la captar que es lo que queríamos transmitir.

Existen 5 tipos de barreras en la comunicación dependiendo de sus características.

  • Física – aquellas circunstancias del contexto y el medio que dificultan una comunicación clara y fluida (ruido, falta de luz, distancia excesiva entre las personas).
  • Administrativa – aquellas barreras que tienen que ver con la administración de la comunicación, es decir, con su gestión (falta de planificación, distorsiones semánticas).
  • Fisiológica – alteraciones fisiológicas por parte del emisor o el receptor (sordera, mudez, estar ebrio, somnoliento…).
  • Semántica – tiene relación con el significado de las palabras o los gestos (diferente idioma, diferentes gestos culturales…).
  • Psicológica – situación psicológica concreta del emisor o del receptor del mensaje, también tienen relación con los estados emocionales de emisor y/o receptor.

Las nuevas barreras en la comunicación por Covid19

Una vez que nos hemos zambullido de manera rápida y breve en el proceso de comunicación centrándonos en la parte correspondiente a la comunicación no verbal y en las barreras existentes a la hora de poder transmitir un mensaje a nuestro interlocutor, nos centraremos en los cambios que se están produciendo específicamente en nuestra comunicación no verbal y la reconfiguración de esta a partir de ahora.

Muchos de los elementos presentes en la comunicación no verbal seguirán como hasta ahora, pero es cierto que tendremos que adaptar algunos a esta nueva manera de comunicarnos. Nacen dos nuevos elementos que se podrían integrar en las barreras físicas, la mascarilla y el distanciamiento físico (2 metros). ¿Qué van a provocar estos dos nuevos elementos?

  • El reconocimiento de las emociones a través de las expresiones faciales se verá afectado. Las expresiones faciales emocionales se componen de movimientos musculares tanto en la parte superior de la cara (ojos y cejas) como en la inferior (boca, barbilla, mejillas). Luego, al llevar mascarilla nuestra lectura facial será incompleta, nos costará reconocer ciertas emociones y otras quizás las malinterpretemos. Para solventar un poco esta barrera tendremos que poner de nuestra parte y dedicarle más tiempo a la expresión verbal de nuestras emociones, así facilitaremos que el mensaje que queremos transmitir no se distorsione por el camino.
  • Perderemos un elemento crucial en la interacción social, la sonrisa. Una sonrisa hace que nos acerquemos a los demás, genera confianza (siempre que no tenga pinta de ser falsa), mejora nuestra capacidad comunicativa, aumenta nuestro atractivo, nos abre puertas, tiene efecto contagio, mostramos empatía, la usamos incluso para saludarnos. Con la mascarilla no podremos mostrarle a los demás nuestra gran sonrisa, por tanto, para suavizar este efecto, tendremos que prestar muchísima atención a los ojos de nuestro interlocutor, ya que, a la sonrisa le acompañan siempre unos ojitos empequeñecidos. Probad delante de un espejo a poner una buena sonrisa, veréis lo que ocurre con los ojos, si entrenamos en percibir esto quizás podamos paliar la falta de sonrisa en nuestro proceso comunicativo y de interacción social.
  • Reduciremos a la mínima expresión nuestro contacto físico sobre todo con nuestros mayores y con gente que no conviva en nuestro mismo núcleo familiar. Reduciremos los abrazos, los saludos con la mano, las palmaditas en la espalda… Esto nos lleva a que el afecto por nuestra gente tendremos que demostrarlo de otra manera, tendremos que aprender nuevos gestos a distancia que puedan transmitir el afecto que le tenemos al de enfrente, apoyándonos de nuevo en la expresión verbal.
  • Los gestos tomarán un gran protagonismo a partir de ahora en nuestras interacciones sociales, incluso como ya he dicho tendremos que generar algunos nuevos. Los gestos serán un gran elemento que apoye nuestro lenguaje verbal, haciendo que el mensaje que queremos transmitir sea más efectivo, por tanto, gesticularemos más en cada intervención.
  • Toma gran importancia el poder expresar verbalmente nuestras emociones para hacer saber a nuestro interlocutor como estamos, como nos sentimos con lo que le estamos contando. La entonación con la que hablamos también permite apoyar esa expresión emocional por medio de las palabras, por tanto, será otro elemento a potenciar a la hora de comunicarnos.
  • La distancia íntima y la distancia social se ven alteradas ya que entra en juego la nueva distancia, la distancia física de seguridad (2 metros), por tanto, se reduce el contacto físico, disminuye la expresión de calidez y cercanía por la persona que tenemos delante cuando la relación es más esencial, por ejemplo, con nuestros amigos más íntimos. E incluso podemos sentir que “violan” nuestra distancia (si los demás no la mantienen con nosotros) generando emociones de miedo y ansiedad a ser contagiados. Por tanto, tenemos que ir acostumbrándonos que habrá gente que de un pasito atrás si sienten que estamos reduciendo la distancia, tened en cuenta que no es personal, es por precaución.

Recordad que somos seres capaces de adaptarnos casi a cualquier cosa, de aprender nuevas maneras de establecer relaciones interpersonales y nuevos modos de comunicarnos, solo hay que tener paciencia y potenciar aquellos elementos de la comunicación que no se ven alterados con la “nueva normalidad”.

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