A lo largo del día, el ser humano es capaz de pasar mucho tiempo imaginando y fantaseando, pero generalmente tendemos a hacerlo de forma negativa (parece que somos expertos en anticipar catástrofes, ¿verdad?). Pero, ¿y si aprovecháramos esa capacidad de imaginación a nuestro favor? La visualización es una poderosa herramienta en terapia, que reporta muchos beneficios. ¿Quieres saber cómo conseguirlo? Lo descubrimos en la entrada del blog de esta semana.

¿Qué es la visualización?

La visualización es una técnica muy utilizada en psicoterapia que se basa en la imaginación de escenas o situaciones agradables o relajantes para la propia persona para que la persona se visualice a sí misma dentro de ella. En la mayor parte de los casos se trata de una visualización guiada, a través de las instrucciones dadas por un terapeuta experto.

Como acabamos de comentar, el objetivo de las técnicas de visualización no es sólo imaginar esas situaciones, sino precisamente que la persona sea capaz de verse a sí misma dentro de esas situaciones (esta es la clave) y, consecuentemente, poder experimentar esas sensaciones agradables que le produce imaginarse en esas escenas ahora mismo, en presente y en positivo.

Para conseguirlo, es importante estar concentrado y relajado/a previamente –de hecho, se requiere practicar técnicas de relajación antes y durante la práctica, siendo la técnica de visualización un perfecto complemento de éstas-, y centrarse en todos los detalles posibles, imaginarse una escena rica en elementos o características, sobre todo sensoriales (por ejemplo, qué estás viendo, qué estás sintiendo, oyendo, etc., con todo lujo de detalles), para conseguir una imagen mental dinámica, vívida y clara, de la forma más realista posible. A mayor número de detalles, más realista será la escena, y más poder tendrá de evocarnos esas sensaciones que pretendemos conseguir.

Como resulta lógico, no sirve sólo con utilizar imágenes “estándar” (como una playa sin más, o la montaña), sino que es importante que cada persona elija su imagen, siendo única y particular. Puede servirse inicialmente de una situación en la vida real, por supuesto, o realizar tantos cambios en ella como necesite; el objetivo es conseguir su imagen.

¿Qué beneficios tiene?

Su uso está especialmente generalizado en los casos de ansiedad y estrés, aunque no exclusivamente (también se puede utilizar en casos de depresión, o incluso en adicciones, baja autoestima y desarrollo personal o mejora u optimización del rendimiento deportivo, entre otros). Entre sus múltiples beneficios, se encuentran:

• Aumenta un estado de relajación.
Redirige y potencia la atención y concentración en el momento presente, aquí y ahora, cambiando el foco atencional.
Reduce los altos niveles de ansiedad o depresión, y los pensamientos negativos.
• Aumenta la sensación subjetiva de bienestar.
• Fomenta los propios recursos o habilidades de afrontamiento, aumentando la probabilidad de alcanzar los propios objetivos (facilita el paso a la acción en situaciones difíciles porque ayuda a imaginarse a uno/a mismo/a dentro de esa situación actuando con éxito o siendo como nos gustaría llegar a ser, imaginándonos alcanzando los logros o metas que queremos conseguir). En este caso, estaríamos hablando de la visualización creativa.
Fomenta la imaginación y la creatividad (efecto colateral, tras entrenamiento continuo).

Ahora bien, podrás pensar en este momento que a ti esta técnica no te sirve porque no tienes un gran poder de imaginación ni creatividad, más bien todo lo contrario. Nada que ver. Aunque así fuese (que es cierto, muchas personas tienen cierta facilidad para la imaginación o la sugestión que otras, y eso no es mejor ni peor), la visualización se puede entrenar y mejorar en cualquier persona con la práctica continua (y si es diaria, mejor que mejor). ¿Te lo imaginas?

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