¿Tienes la sensación de que en tu cabeza hay siempre una vocecilla que no calla? Una voz llena de pensamientos, recuerdos, ideas… Si nuestra manera de concebir la vida está indudablemente relacionada con la manera en la que nuestro cerebro percibe subjetivamente la realidad, quizá debería plantearme ¿Cómo funciona mi mente? ¿Cómo funcionan mis pensamientos? Y sobre todo ¿puedo hacer algo para hacerme la vida más fácil?

Imagino que si te pregunto ¿Cómo funciona tu mente? Deberías poder contestarme rápidamente, al fin y al cabo es un instrumento con el que no has parado de convivir ni un solo momento. Pero… ¿es tan fácil darme una respuesta? ¿Sabes bien porque piensas lo que piensas? ¿Sabes porque tu mente salta de un pensamiento a otro sin parar? O más simple ¿Te has parado a observar como tu mente no para de generar pensamientos continuamente? Es posible que observes que no resulta tan sencillo responder a este tipo de cuestiones, y es que tener cientos de pensamientos al día no requiere de una habilidad especial, por el contrario, observar a nuestra mente sí. Observar nuestro funcionamiento mental requiere una habilidad de observación, de la que es común no tener demasiada práctica.

Siendo honestos, debemos reconocer que aún carecemos de una radiografía precisa de nuestra mente. Desconocemos muchos de los por qués de su funcionamiento, trabajamos con hipótesis sin poder contestar con precisión, por ejemplo, por qué tú tienes un trastorno de ansiedad y el otro no. Aceptando este desconocimiento, debemos también admitir, que hay determinados funcionamientos, comunes a todos, que la ciencia ha podido dar respuesta.

¿Cómo trabaja nuestra mente?

Si observamos con detalle a nuestra mente, podremos observar como nuestros pensamientos van cambiando sin parar, cómo estos, también, nos producen emociones y cómo sobretodo están siempre presente, incluso cuando dormimos, ahí, también, está nuestra mente trabajando, estamos creando pensamientos. Si te das cuenta nuestro pensamiento va saltando del pasado al futuro sin parar, es más raro, por el contrario, que la encuentres en el momento presente, es decir, en el aquí y ahora. Se mueve en el terreno conocido, luchando en múltiples ocasiones contra lo que es, para imaginar lo que le gustaría que fuese o hubiese sido, es fantasiosa. También es temerosa, quiere prevenir constantemente posibles males, le gusta la seguridad, siempre pretendiendo acercarse a ella y alejándose de lo desconocido y lo incierto. No es holística, jamás puede acaparar la realidad en su totalidad. Tiende a ser repetitiva, obsesiva, valorativa, neurótica… Y un sin fin de adjetivos que pueden llevarte a cuestionarte.

¿Es mi mente mi enemiga?

La Ciencia parece habernos dado una respuesta: nuestro cerebro está diseñado para garantizar nuestra supervivencia, no para hacernos la vida más bonita. No, nuestra mente no es nuestra enemiga, al contrario, se preocupa de una parte tan importante como garantizar nuestra supervivencia, pero tampoco es una aliada que propiciará estados de bienestar continuos. Esta idea justifica que nos inquiete tanto lo desconocido, que busquemos certezas, que nos obsesionemos pensando en situaciones futuras que no podemos resolver, pero que sin embargo mi mente no puede parar de girar en torno a ellas. Mi mente busca que sobreviva, y poco le importa si eso conlleva que vivas un estado mental no grato. Por ejemplo: si tienes un problema de ansiedad y estás enfrentándote a tus miedos es posible que te hayas descubierto previamente a ese enfrentamiento, en un estado obsesivo, en el que tu mente no para de darle vueltas a la situación que harás frente. No, no quiere fastidiarte porque sí, pero hay una situación nueva que considera puede ponerte en peligro (a ella le está dando igual que sea real este peligro o no) y pretende ponerle solución.

Conocer cómo funciona nuestra mente es tremendamente importante para nuestro funcionamiento. Y no, no tiene que ver con resignarnos con contar con una maquinita que no va facilitarnos la vida, no se trata de demonizarnos, sino de comprender para ponerle solución. Si yo ya sé cómo funciona mi mente ¿Puedo hacer algo al respecto? ¿Puedo intervenir en la tendencia de mi mente a viajar de pensamiento a pensamiento sin parar?

La mente del mono

La mente del mono es un concepto muy habitual utilizado en la meditación. Establece una comparativa de este animal con nuestra mente, saltando de pensamiento en pensamiento cual mono y permaneciendo lejos del momento presente. ¿Tú cuando cocinas piensas en lo que haces? ¿Cuándo te duchas piensas en lo que haces? Cuando estamos con la mente del mono nuestra atención es muy baja y dispersa. Estamos en nuestros recuerdos, ideas, en nuestros juicios…. Y realmente tenemos muy baja esa habilidad para salir de esa mente del mono, sino prueba a intentar poner atención unos minutos seguidos en tu respiración. ¿Cuánto has tardado en pensar en otra cosa?

Hemos de recalcar, aunque probablemente todos contamos con esta idea, que el cerebro humano es mucho más complejo que el cerebro de los animales, destaca por una capacidad de captar estímulos, traducirlos en impulsos eléctricos, procesarlos, para finalmente producir actos. Es decir recoge datos, procesa y emite. La mayor parte del trabajo lo hace en el proceso interno, es decir, se ocupa la mayor parte del tiempo en procesamientos autorreferenciales. Y es aquí donde podemos hacer referencia a esa famosa frase que seguramente hayas oído alguna vez “mi peor enemigo soy yo”.

¿Cómo puedo trabajar la mente del mono?

Las prácticas en atención plena como la meditación, el mindfulness… Buscan familiarizarnos con nuestra mente, guiarla y entrenarla. ¿Y por qué tenemos que hacer esto? Porque como hemos mencionado anteriormente la mente es como un mono. Esta mente mono es la jefa de nuestras vidas. Todo lo que hacemos comienza con la mente, la mente es la precursora de todo. Debemos familiarizarnos con ella y el entrenamiento en atención plena nos brinda una fabulosa oportunidad de conocer nuestra mente y su naturaleza. En numerosas ocasiones estamos tan identificados con nuestros propios pensamientos que estamos dominados por éstos, cuando desconoces esto, crees que el pensador eres tú, y esto supone una gran fuente de sufrimiento para los seres humanos. La realidad es que nuestra mente es un mero instrumento creador de información, no se trata de que uses tu mente mal, sino que ella te domina a ti. Ese es el problema, crees que eres tu mente y ahí está el engaño, el instrumento se ha apoderado de ti. Pongamos un ejemplo ¿Qué solemos hacer con nuestra mente mono? Pues a veces la creemos ciegamente y otras la odiamos irremediablemente. ¿Funciona? Pues parece que no del todo.

Hay gente que piensa que la meditación es sentarse y no pensar en nada, bloquear los pensamientos y emociones, concentración pura y excluyente. Otras personas piensan que la meditación es estar en un estado de éxtasis, paz, apertura… No, no es así. ¿Qué es la meditación, qué es la atención plena? Es no decirle “fuera” a tu mente, es no pelear con ella, pero tampoco decirle “si señor”… Es hacerte amigo de ella. Para esto necesitamos una base en común, algo que te guste a ti y algo que le guste a tu amiga. Y lo que le gusta a tu mente es trabajar, crear todo el tiempo, por lo tanto tendré que hacerlo, por lo que tendré que darle un trabajo a la mente mono y eso es la meditación. Si le das un trabajo a tu mente mono, ganamos todos, la mente tiene un trabajo y tu estas feliz porque te vuelves el jefe, y la mente mono pasa a ser tu empleado. La diferencia es que soy yo quien la está dirigiendo. Soy yo quien está entrenando una habilidad que requiere de observación y de atención y que podré aplicar en cualquier aspecto de mi vida para dejar de ser un esclavo de mi mente, un esclavo de mis pensamientos. En definitiva, para apoderarte tú, en la medida de nuestras posibilidades, de nuestro instrumento más preciado: la mente.

Casi todo el mundo está alterado, y en la alteración, el hombre pierde su atributo más esencial: la posibilidad de meditar, de recogerse dentro de sí mismo para ponerse consigo mismo de acuerdo y precisarse que es lo que creé, lo que de verdad estima y lo que de verdad detesta. La alteración le obnubila, le ciega, le obliga a actuar mecánicamente en un frenético sonambulismo” Ortega y Gasset. El hombre y la gente.

Share This