¿Hacer deporte disminuye la ansiedad?

No cabe duda de que uno de los propósitos de Año Nuevo más prototípicos en estas fechas es ir al gimnasio, hacer deporte o ejercicio físico pero, ¿sabías que aparte de ponerte en forma y mejorar tu aspecto físico, hacer deporte disminuye la ansiedad?

Es ampliamente conocido que existen numerosas estrategias eficaces para reducir la ansiedad. Todos conocemos las técnicas de relajación, la exposición o el manejo de pensamientos negativos, por ejemplo, pero, ¿son las únicas estrategias válidas para disminuir la ansiedad? Rotundamente, no.

Cada vez más se está empezando a hablar del como el hacer deporte disminuye la ansiedad . ¿Qué hay de cierto en todo ello? ¿Estamos ante una gran estrategia de afrontamiento, o simplemente es algo que se recomienda porque sí?

Los beneficios del ejercicio físico

Practicar deporte o ejercicio físico es un hábito saludable que guarda una estrecha relación con la ansiedad, constituyéndose como un importante factor de prevención o tratamiento de este problema psicológico. Entre sus principales beneficios se encuentran los siguientes:

  • A nivel emocional, aumenta y mejora el estado de ánimo, facilita la regulación emocional de la ira y reduce el estrés y la ansiedad estado y rasgo (puesto que disminuye la tensión muscular excesiva, aumenta la sensación de relajación y bienestar, reduce las preocupaciones o rumiaciones y facilita la distracción frente a la hipervigilancia hacia la ansiedad).
  • Aumenta la sensación de control y autoeficacia, mejorando la autoestima.
  • Facilita la interacción social.
  • Mejora la calidad del sueño.
  • Aumenta la concentración y memoria.
  • Disminuye síntomas y previene la aparición de enfermedades o problemas como el sedentarismo, obesidad y/o problemas cardiovasculares, entre otros.

Es más, se ha demostrado que, si bien es cierto que es eficaz para cualquier tipo de problema de ansiedad, es especialmente recomendable en los problemas de crisis de ansiedad o ataques de pánico, puesto que puede facilitar la habituación a los síntomas físicos de activación (aceleración cardíaca, respiración acelerada, sudoración, tensión muscular, etc.) que son temidos.

¿Existe alguna recomendación concreta de práctica de ejercicio físico?

Si bien es cierto que debe tomarse como recomendación y nunca como obligación, la investigación avala la práctica de ejercicio físico como una adecuada estrategia de disminución de la ansiedad siempre y cuando cumpla las siguientes características:

  • Ejercicio físico de tipo aeróbico (preferentemente frente al anaeróbico). Ejemplos de actividades aeróbicas pueden ser andar deprisa, correr, montar en bicicleta, subir escaleras, bailar o nadar, por ejemplo (frente a hacer estiramientos, flexiones o pesas, ejercicios característicamente anaeróbicos).
  • De intensidad moderada.
  • Con una frecuencia y duración aproximada de al menos 30 minutos, como mínimo 3 veces por semana.
  • Y, lo más importante, practicarlo de forma regular. Para conseguirlo, es importante que la actividad elegida sea agradable y de disfrute para nosotros, y no se convierta en una obligación o competición en sí misma.
  • Se recomienda, asimismo, combinar la práctica de ejercicio físico con la práctica de un deporte, como tenis, fútbol o baloncesto, o acudir al gimnasio un par de veces por semana.

En definitiva, la práctica moderada y regular de ejercicio físico aeróbico es eficaz como una opción o complemento terapéutico a corto y largo plazo para disminuir la ansiedad. Y bien, ¿nos ponemos en marcha como propósito de Año Nuevo?

 

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