La autoestima de los hijos es la base del bienestar y no hay que esperar a la edad adulta para apostar por ella. Desde que nacemos tenemos que trabajarla, primero a través de nuestros educadores y después nosotros tenemos que seguir con el trabajo, este es un trabajo sin fin, de constante consciencia y esfuerzo. Para que de adultos podamos dedicarnos a tener una buena autoestima, antes que tendrán que haberlo hecho nuestros padres y madres, los educadores que nos han rodeado.

Aquí os dejo 5 formas de cuidar la autoestima de los hijos:

1. No le digas a todo que no. A los niños les gusta sentir que pueden elegir, controlar sus vidas; el buen desarrollo pasa por dar espacio a que se puedan cometer errores y aprender de ellos.

2. Limites Sí, castigos No. Los limites son para los niños señales de seguridad, de que los demás se preocupan por ellos; dar libertad pero con orientación sin tener que llegar al castigo, donde el aprendizaje es a través del miedo y no de la comprensión.

3. No compares. No compares tus hijos con sus pares, ni hermanos, ni amigos. Cada ser es diferente y especial, ¿quién dijo que es mejor saber tablas de multiplicar que dibujar? La comparación fomenta la baja autoestima y la inseguridad que termina por contaminar la personalidad.

4. Dale responsabilidades. Adjudicarles tareas correspondientes a su edad es un gran fomentador de autoestima y seguridad porque se van sintiendo capaces de hacer cosas nuevas en cada etapa y da sensación de libertad. Poner la mesa, ordenar sus juguetes, limpiarse solo, vestirse, elegir su ropa, atarse los zapatos, preparar la mochila, hacer los deberes solo, ir a comprar el pan…

5. Dedícale tiempo exclusivo. Es importante dedicar tiempo a tus hijos, tanto en cantidad, como en calidad, las dos son necesarias. Hay que estar con ellos para que les puedas conocer, saber sus particularidades, enseñarles a manejar las emociones, a comunicar, que tu mismo sepas como lidiar con cada uno de ellos. Por mucho trabajo que tengas es esencial que les puedas dedicar tiempo, búscate una tarde libre entre semana, piensa que lo que siembras hoy lo recogerás mañana.

 

 

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