Es normal que en estos tiempos de coronavirus nos sintamos, muy asustados, angustiados, ansiosos, confundidos, enfadados, estresados e incluso tristes y más ahora que tenemos que estar confinados en nuestras casas (#yomequedoencasa). ¿Qué consejos nos pueden ayudar a mantener la calma en estos días de encierro voluntario por el coronavirus?

El miedo es una emoción básica que aparece cuando sentimos una escasa capacidad de control y de predicción. Su función es la de hacernos reaccionar y escapar de lo que se identifica como peligroso. Desde aquí queremos aportar una serie de consejos que pueden ayudarnos a mantener un poco la calma y gestionar todo el cumulo de emociones que estamos experimentando frente a toda esta situación de incertidumbre.

Consejos que nos pueden ayudar a mantener la calma frente al coronavirus

Primero de todo informarnos bien

Es importante estar bien informados, pues la mayoría de los mensajes que nos llegan o que se comparten no están contrastados. Cuando la información es contradictoria y llega de canales poco fiables puede producirnos desasosiego, por tanto, es recomendable buscar información de fuentes oficiales (OMS, Ministerio de sanidad, BOE…). Cuidemos el uso de las redes sociales, existen numerosas noticias falsa e informaciones inútiles que afianzar el temor y nos alejan de la tranquilidad.

Evita la sobrexposición a la información

Os habréis dado cuenta que pongas el canal que pongas en la televisión, o en la radio, o en redes sociales que ahora mismo solo hay un tema del que hablar (exacto, coronavirus) por tanto es recomendable reducir la sobrexposición. Esto en vez de provocar una respuesta positiva en nosotros (da la sensación de que así lo tenemos bajo control, pero es una falsa sensación), lo que genera es un aumento de la sensación de riesgo. Hay que evitar por ello tanto la sobreinformación como el alarmismo o sensacionalismo que puedan trasmitirse en algunos medios.

Seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias

Confiemos en ellos porque saben lo que tienen que hacer. Ellos tienen los conocimientos y los medios. Es importante seguir las recomendaciones y medidas de prevención que determinen las autoridades sanitarias para protegerse de un posible contagio. Pero sólo esas. Tomar más precauciones de las que los médicos consideran justificadas por la evidencia científica no nos dará mayor protección frente al virus y, en cambio, alimenta el miedo y la angustia. Seamos prudentes, no es recomendable trivializar el riesgo para intentar evadir la sensación de miedo o aprensión a la enfermedad, pero tampoco lo es el hecho de magnificar el riesgo real que tenemos.

Aceptar nuestra emociones y sentimientos

El miedo es una respuesta adaptativa que nos ayuda a mantenernos alerta y a tomar las medidas necesarias para minimizar riesgos, ya sea por la vía de evitar el peligro o de buscar la manera de afrontarlo. Por eso instan a no rechazarlo ni taparlo. Reconocer nuestras emociones y aceptar, sin luchar, sin obligarnos a “tener que estar bien” antes esta situación. Seamos permisivos con nosotros mismos, si tenemos que estar tristes, démonos tiempo para experimentar esa emoción y si hace falta, podemos compartir y expresarlo con las personas más próximas.

Usemos el humor

El humor nos ayuda a mantener el miedo a raya, por tanto, saca el humorista que llevas dentro y ponlo en práctica, seguro que todos hemos compartido en estos días algunos de los mensajes que han aparecido en la red y que ayudan a tener una visión más distendida de la situación.

Identifiquemos nuestros pensamientos

Pensar constantemente en lo mismo puede hacer que aparezcan, se mantenga y se acentúen síntomas que incrementen su malestar emocional (ansiedad, angustia, miedo). Intentemos identificar aquellos que hacen que nuestras emociones desagradables se disparen, sabemos que esos pensamientos están ahí, de nosotros depende hacerles caso y dejarnos llevar por ellos (lo que implica que nuestras emociones y síntomas se disparen) o más bien intentar apartarlos a un lado para que nuestras emociones se regulen.

Focaliza la atención en tareas

Ahora que tenemos “tiempo libre obligados” (entiendo que muchos también teletrabajais) es importante hacer un esfuerzo en focalizar la atención en las tareas que nos planifiquemos realizar a lo largo del día, mantener el foco fuera de nosotros (pensamientos, sensaciones, síntomas) nos ayudará a poner a un lado nuestros pensamientos y así nuestros niveles emocionales se mantendrán calmados.

Mantengamos los contactos con los demás

Mantengámonos conectados con nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo y especialmente con nuestros mayores (son los que más nos necesitan). Conversar con ellos sobre cómo están afrontando la situación, nos ayudará; evitando eso sí, en lo posible, alimentar miedos e inquietudes. Utilicemos vídeo llamadas (si es posible) para facilitar el contacto y aportar tranquilidad. Mantener la calma y la visión de que estamos haciendo lo correcto nos ayudará en todo momento.

Generar una rutina diaria

Nada de dejar de ducharte, comer cuando tengas hambre como si no existiera el reloj o ponerte a limpiar los baños a la una de la madrugada. Tienes que establecer una nueva rutina porque dotar al día de estructura nos ayuda a gestionar el estrés. La rutina y la planificación son imprescindibles en estos momentos y si hay niños en casa, más. 

En relación con los menores

Es importante prestar atención a sus dudas y preocupaciones. No generarles inquietudes si no las tienen, pero responderles a sus preguntas a medida que vayan apareciendo. Recomendamos seguir su ritmo y responder solo a lo que pregunten, sin sobrecargarles de información si no la piden. Regular el flujo de información y no darles más de la necesaria. Usar explicaciones comprensibles y adaptadas a su nivel. Y, sobre todo, no mentirles. Ayudarles a comprender mejor y a filtrar las informaciones que reciben por otros canales. Es fundamental recordar que los y las menores observan los comportamientos y emociones de las personas adultas en busca de señales sobre cómo manejar sus propios sentimientos.

Por último, buscar ayuda adicional si fuese necesario

Las personas que sienten un nerviosismo abrumador, una tristeza persistente u otras reacciones prolongadas que afectan negativamente a su desempeño laboral o sus relaciones interpersonales, deben consultar con un profesional de salud mental capacitado y experimentado. 

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