¿Sabías que tu alimentación influye también –y mucho- en tu ansiedad? Aunque quizá te haya sorprendido esta afirmación, establecer y mantener hábitos de vida saludables –en concreto, una alimentación adecuada y practicar ejercicio físico- son dos de los factores importantes a tener en cuenta en nuestro propio proceso de ansiedad. ¿Te interesa saber más? En la entrada del blog de esta semana hablamos con una experta nutricionista, Mª Carmen Japaz, y resolvemos las principales dudas al respecto sobre el uso de vitaminas frente a la ansiedad.

La relación entre alimentación y ansiedad

Somos lo que comemos. Y, lo que también es otro hecho ineludible: en nuestra sociedad, en términos generales, cada vez comemos peor. Los hábitos alimenticios en las sociedades occidentales actuales -quizá debido a la globalización, las prisas, la falta de tiempo y la inmediatez-, han ido cambiando en los últimos años, tendiendo cada vez más a la comida rápida, a la ingesta calórica excesiva y al déficit en vitaminas y minerales.

¿Y cuál es una de las principales consecuencias de este cambio? Se ha demostrado que una alimentación inadecuada o desequilibrada está directamente relacionada con la aparición de trastornos emocionales, entre los que se encuentran los problemas de ansiedad o de bajo estado de ánimo.

¿Cuáles son las vitaminas frente a la ansiedad y sus principales efectos?

En términos generales, los problemas de ansiedad (y los problemas emocionales en general) se caracterizan a nivel nutricional por déficit de minerales -como, por ejemplo, el hierro o el calcio- y déficit de vitaminas como, por ejemplo, el ácido fólico o la vitamina B12, entre otros, déficits que se encuentran directamente relacionados con la aparición y mantenimiento de síntomas como nerviosismo, fatiga, irritabilidad, dificultad de concentración y memoria, entre otros.

En este sentido, además de sus principales efectos en el organismo, vitaminas como las vitaminas del grupo B, contribuirían a la reducción de la activación o nerviosismo y al aumento y regulación del estado de ánimo como principales efectos psicológicos frente a la ansiedad (y depresión).

Ahora bien, ¿cuáles son las principales vitaminas frente a la ansiedad? A continuación os presentamos un pequeño listado no exhaustivo de las principales:

Ácido fólico: el ácido fólico es un tipo de vitamina B (en concreto, vitamina B9) que se encuentra de forma natural en alimentos vegetales como hortalizas y verduras de hojas verdes, cítricos, guisantes, nueces, almendrales o cereales, entre otros.

Vitamina B12: es un tipo de vitamina B que se encuentra de forma natural en alimentos de origen animal como el pescado (salmón) o marisco (almejas), la carne (hígado), las aves, los huevos, la leche y otros productos lácteos.

Vitamina B6: la vitamina B6 puede encontrarse en el pescado (sardina), frutos secos, pollo, carne de ave o aguacate, entre otros alimentos.

Todas las vitaminas del complejo B están implicadas en procesos de producción de proteínas, del ADN, y en el mantenimiento de las neuronas del sistema nervioso, entre otras funciones. También están implicadas en la síntesis del metabolismo de neurotransmisores como la serotonina, por lo que resultan también esenciales en la regulación del estado de ánimo y en la prevención de problemas de depresión.

Vitamina A: es una vitamina antioxidante que se encuentra de forma natural en lácteos (leche, mantequilla, queso cheddar), fruta como el melón o albaricoque y vegetales como la zanahoria o el brócoli, entre otros. Contribuye a la visión adecuada, al sistema inmunitario y a la reproducción.

Vitamina C: se encuentra de forma natural en frutas y verduras como los cítricos (naranjas), brócoli, fresas o pimientos rojos, entre otros. Su principal función es la de reforzar el sistema inmunitario.

Vitamina D: la comúnmente llamada “vitamina del sol” (aunque también se encuentra en pescados como el atún o el salmón, en el queso, la yema de huevo o los champiñones, entre otros) ayuda a retener y absorber el calcio y fósforo en los huesos.

¿Dónde puedo encontrarlas?

Las vitaminas para la ansiedad se pueden encontrar en alimentos específicos como los descritos anteriormente para cada una de ellas, siendo lo más recomendable en primer lugar adoptar una dieta rica, variada y saludable que incluya este tipo de alimentos. En segundo lugar, también pueden encontrarse fácilmente en farmacias en forma de suplementos alimenticios o complejos vitamínicos (píldoras), siempre como complemento (no sustitutivo) a la terapia psicológica o farmacológica, y tras prescripción de un especialista.

En resumen, la ansiedad está relacionada con la alimentación, en general, con déficits en vitaminas como la vitamina B12 o el ácido fólico, entre otras. Una reeducación alimenticia orientada a la adquisición de hábitos alimenticios adecuados y saludables es importante como complemento al tratamiento psicológico y farmacológico de los problemas de ansiedad, para reducir sus síntomas e incluso prevenirlos.

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