¿Cuántas veces nos hemos planteado que en enero nos apuntábamos al gimnasio? ¿O que, el 1 de enero dejaríamos de fumar? ¿O que, a partir del año que viene comeríamos de una manera más sana? Se acerca la fecha en la que la mayoría de nosotros frente al comienzo de un nuevo año, valoramos que es un buen momento para mejorar nuestras vidas, comenzar nuevos proyectos, incluso cambiar o introducir hábitos más saludables. El nuevo año nos brinda una nueva oportunidad para todo lo que nos propusimos el año anterior y no llevamos a cabo. Es fácil plantearse nuevos propósitos y objetivos, lo verdaderamente difícil es llevarlos a cabo y sobre todo mantenernos constantes para lograr alcanzarlos. En este post te quiero ofrecer diferentes tips que te pueden ayudar a mantener tus propósitos este Año Nuevo.

1. Objetivos claros y realistas

Hay que saber bien qué se quiere lograr y estar seguro de que no sólo se desea, sino que se quiere, a pesar de las dificultades y el precio que conlleve conseguirlo. Ha de ser un propósito realizable, pues de nada sirve plantearse cosas que están fuera de nuestro alcance o varios objetivos a la vez. Se realista en el sentido de ajustar las expectativas respecto a lo que nos puede costar conseguir nuestra meta, este ajuste nos ayudara a que nuestra frustración no se desencadene con tanta facilidad y poder lidiar mejor con ella. Por ejemplo: Si nunca he hecho deporte de manera regular, si me propongo hacer deporte todos los días, es un objetivo muy por encima de las expectativas y lo más probable es que no lo lleve a cabo. Para ajustarlo, lo ideal sería proponernos hacer 3 veces a la semana mínimo 40 minutos.

2. Dividir los objetivos en partes

Dividir un objetivo difícil en mini objetivos o mini retos más asequibles y planificar las “mini acciones” que permitirán conseguirlos ayuda a focalizar el esfuerzo y la fuerza de voluntad, facilita alcanzar esos logros parciales y estos mejoran la autoestima y proporcionan motivación extra para continuar. Por ejemplo: Si mi objetivo es que la veces que salga con la bicicleta hacer 25 km (como objetivo final), puedo dividir ese objetivo en subobjetivos de tal manera que cada vez que salga vaya aumentando mi recorrido en 3 km cada vez, hasta llegar a 25 km. Incluso puedo repetir el mismo sub objetivo varias veces hasta consolidar y pasar al siguiente.

3. Planifícate

Fijarse un objetivo es fácil, lo difícil es mantenerlo cada día, de modo que la es tener un plan que anticipe muchos de los problemas y las tentaciones que nos surgirán y cómo los resolveremos. Es por ello que es altamente recomendable establecer una planificación previa del tiempo que le vamos a dedicar a un objetivo concreto y esforzarse en cumplirlo. De este modo iremos avanzando en nuestro objetivo, y el conocimiento de este hecho reforzará la motivación para seguir adelante.

4. Automotivación

Conviene tener claro por qué nos planteamos ese objetivo. La motivación no será la misma si es porque lo consideramos un deber o porque alguien nos insiste en que lo hagamos que si es uno mismo quien lo desea y lo quiere, porque la motivación interna es mucho más potente. Renueva tu motivación, anotar las reflexiones y las ideas que motivan ese cambio para poder leerlas cuando el ánimo flaquee puede ser una estrategia que ayude a esa renovación.

5. Autocuidado.

Ejercitar la fuerza de voluntad requiere un esfuerzo cerebral intenso, así que si uno está débil, estresado o caótico emocionalmente es más fácil caer en las tentaciones. En cambio, comer bien, dormir, relajarse y regularse emocionalmente contribuye a mejorar la capacidad de autocontrol.

6. Controlar la frustración.

Los errores forman parte del proceso, que si uno no logra su propósito a la primera lo único que indica es que aún no ha alcanzado la meta, que sigue en camino y debe perseverar más. Lo importante, es aprender de los errores y planificar cómo superar esa situación la próxima vez que se plantee. No hay mejor entrenamiento para el músculo del autocontrol que vencer pequeñas tentaciones y volver a intentar vencerlas cuando se fracasa.

7. Comparte tu objetivo con los demás.

Explicar a otras personas el objetivo que queremos lograr es una forma de comprometerse más con él. En primer lugar, porque nos obliga a verbalizarlo, a escuchar cómo nos comprometemos en ello. Pero también porque cuando se tienen que rendir cuentas a los demás uno suele esforzarse un poco más. Con todo, el utilizar o no a otras personas como estímulo tiene mucho que ver con el grado de automotivación de cada persona.

8. Valora tus esfuerzos

Observarse a uno mismo y anotar cuántas veces se evita o se vence una tentación o se cae en ella puede ser una forma de valorar la progresión. Y felicitarse y valorarse por cada mini objetivo logrado – e incluso celebrarlo con algún tipo de recompensa–, ayuda a renovar la motivación, facilita que la fuerza de voluntad y la continuidad no desfallezca.

9. El cambio es un proceso progresivo de contacto con el presente

Esos hábitos que se desean cambiar llevan mucho tiempo formando parte de cada uno de nosotros, algunos se han tardado incluso años en instaurarse. Cambiar o introducir nuevos hábitos lleva su tiempo, el cambio es progresivo (nunca se da de golpe) por lo que es necesario estar concentrado en los pasos que vamos dando día tras día, intentando no mirar más allá de lo que vamos logrando en el momento.

10. Céntrate en un solo propósito

Centrarnos en uno solo nos puede facilitar la consecución, ya que nuestras energías irán dirigidas solo y exclusivamente hacia ese objetivo. Si nos planteamos varios a la vez lo más probable es que no podamos abarcarlos todos y fracasemos. Tenemos 365 días por delante para replantearnos objetivos y propósitos, una vez que consigamos uno podremos poner todas nuestras energías en el siguiente.

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