Seguro que en algún momento habéis notado una pequeña vibración en alguno de vuestros ojos durante unos minutos o segundos, habéis ido corriendo al espejo a mirar que ocurría y no habéis visto nada. Y es que la mayoría de las veces los tics nerviosos en los ojos son, a simple vista, imperceptibles, pero sí que se sienten. Un tic nervioso (del tipo motor) en el ojo se trata de un movimiento involuntario que puede llegar a ser en ocasiones molesto. Consiste en un parpadeo incontrolable, esporádico y repetitivo de los músculos que se encuentra alrededor del ojo.

¿Qué son los tics en los ojos?

Son movimientos corporales involuntarios que aparecen como consecuencia de una contracción nerviosa. Estos movimientos pueden aparecer en multitud de grupos de músculos que, en resto de ocasiones, la persona sí mueve a su voluntad.

Existen tics motores y tics vocales.

Tics motores simples: son movimientos motores súbitos y muy breves, como el rápido parpadeo, ciertas gesticulaciones, elevación de los hombros, etc.

Tics motores complejos: con el tiempo los pacientes desarrollan movimientos motores estereotipados de mayor duración y que, a diferencia de los tics simples, parecen tener un propósito.

Tics vocales simples: ladridos, gemidos, aclaramiento de la garganta.

Tics vocales complejos: resoplidos, sílabas, palabras o incluso frases. Es frecuente la repetición de frases ajenas o propias (ecolalia o palilalia): algunas personas emiten palabras obscenas o socialmente inapropiadas, a lo que se le denomina coprolalia.

Si nos centramos en los músculos del ojo, podemos distinguir entre dos tipos de tics:

1. Mioquimia palpebral: se trata de pequeños temblores espontáneos involuntarios de determinados músculos de los párpados, no suele ser apreciable para los demás. Los músculos afectados por estos movimientos no se encuentran atrofiados, su desaparición es espontánea, aunque puede tardar semanas.

2. Blefaroesplasmos o fasciculación del párpado: también se trata de movimientos involuntarios de los músculos que regulan la apertura y cierre de los párpados. Estos movimientos pueden ser de mayor o menor frecuencia y producir un cierre parcial o total de los párpados, llegando en ocasiones a ser incapacitantes.

¿Qué causan los tics en los ojos?

Ansiedad y estrés: Tanto el estrés como la ansiedad son la causa más frecuente de los tics en el ojo en la edad adulta. Experimentar situaciones de tensión extrema aumenta la probabilidad de la aparición de estos tics.  El presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), Antonio Cano Vindel aclara que “un tic nervioso es una característica, por un lado, aprendida, y por otro, biológica”; añade además que existen “personas con más propensión a desarrollar un tic y otras con menos“. Por lo tanto, según el experto, una vez que lo desarrollan, su aparición se intensifica si hay estrés, ansiedad o nerviosismo. Cuando una persona tiende a tener un tic y tiene que atender a muchas tareas de una gran exigencia se incrementa la probabilidad de que aparezca o reaparezca, así como de que aumente la frecuencia de sus tics nerviosos.

Factores genéticos: Si la persona ha tenido antecedentes familiares (padres, abuelos…) hay una alta probabilidad de que también tenga tics nerviosos.

Deficiencias en la alimentación / Mala nutrición: Ciertos alimentos pueden interferir en el sistema nervioso de la persona y causarle tics nerviosos. Como, por ejemplo: la falta de magnesio, potasio o calcio.

Cansancio, falta de sueño y fatiga ocular: La falta de sueño puede afectar a nuestro organismo y nuestro cuerpo de maneras diferentes, por ello, se puede experimentar los temblores en los ojos (así como en otros músculos del cuerpo) si no se descansa adecuadamente. Otros factores que lo agravan son el uso intensivo de pantallas, un cambio en la graduación, no llevar gafas o lentillas si son necesarias, etc…

Alcohol, tabaco y café: Las bebidas excitantes al tener un efecto estimulante pueden provocar el efecto de la contracción del ojo y como consecuencia la aparición de este molesto tic.

Síndrome del ojo seco: la falta de hidratación en la superficie del ojo puede irritarlo, y en consecuencia provocar tics. Por ello se debe realizar un examen visual completo para averiguar las causas del ojo seco y tratarlo.

Síndrome de Sjören: Afecta principalmente a mujeres a partir de los 40 años. Se caracteriza por la inflamación de las glándulas productoras de humedad en los ojos, generando temblores en estos.

Alergias: Cuando se sufre alergias, los ojos se enrojecen sufriendo picor y lagrimeo en estos. Por ello tendemos a frotarnos los ojos para calmar estas sensaciones lo que puede producir eventualmente un tic en el ojo.

Síndrome de Tourette: Este es un trastorno neurológico hereditario que se caracteriza por los movimientos involuntarios repetidos y sonidos vocales incontrolables. Los síntomas de este síndrome aparecen normalmente antes de los 18 años de edad.

Tics en los ojos: Tratamiento

Ya sabemos que los tics en los ojos pueden aparecer porque la persona ha experimentado una situación específica que le produce ansiedad y para librarse de esa tensión, ha desarrollado un movimiento compulsivo a través del cual canaliza el malestar que siente en ese momento. Puede ser que, con el paso del tiempo, el tic puede dejar de ser una estrategia de afrontamiento y pasar a formar parte del repertorio de gestos habituales de esa persona. Por tanto, si los tics en los ojos toman una parte importante del día a día, es decir interfieren con el desarrollo normal de la persona es conveniente que busque ayuda profesional e inicie un tratamiento psicológico adecuado.

El tratamiento suele consistir en una terapia cognitivo conductual en la que se le proporcione a la persona diferentes herramientas:

  • Técnicas de relajación, con ello ayudaremos a la persona a reducir los niveles de ansiedad y poder tener un mayor autocontrol para evitar la emisión del tic.
  • Estrategias de prevención de la emisión del tic mediante conductas incompatibles con este y conseguir controlar el tic antes de emitirlo (prevención de respuestas).
  • Ayudar a tomar consciencia de todas esas situaciones de su vida que tienden a que emita el tic. Como enfrentarse aquellas situaciones que le generan ansiedad de una manera adecuada, mediante, por ejemplo: la resolución de problemas.
  • La práctica masiva (negativa) implica la realización intencionada y repetitiva del tic, esforzándose y realizándolo de forma rápida, con periodos de descanso breves.
  • Manejo de contingencias, con esto se busca reforzar positivamente los periodos libres de tics y desde el punto de vista negativo, ignorar los tics.
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