¿Es el pensamiento positivo tan positivo como nos lo pintan?

No queremos agriar la fiesta a los ortodoxos del pensamiento positivo, sin embargo, muchos estudios después, la ciencia opina que no es muy probable que las “afirmaciones positivas” sirvan realmente para algo, o al menos como se pretende en muchas pseudociencias del “Pedid y se os dará”. Y para muestra, un botón. Incluso en este estudio, publicado el año 2009 en Psychological Science, nos dice que un porcentaje importante de las personas que estaban utilizando las “afirmaciones positivas” no solo no mejoraron, sino que además se sentían más frustrados después de repetir como loros las frases de marras.

La idea detrás de muchos libros de autoayuda que nos transmiten las bondades del pensamiento positivo es simple: repitiendo lo que deseas, se hará realidad. Y además para rizar el rizo, meten a un supuesto inconsciente, que nadie sabe muy bien cómo funciona, pero que, si crees de verdad, de verdad te llevará más allá del sol. Cócteles de pensamiento subliminales y energías universales nos acercan a la idea de que si algo no lo tienes es porque no lo deseas con todo el corazón.

Pero tu cerebro, que no es idiota, no te va a permitir que lo trates como tal. Y además está la cuestión de que todos estos pensamientos mágicos nos infantilizan, nos hacen llegar a conclusiones erróneas sobre como funciona el mundo. Porque asumámoslo, no somos el centro del universo, ni lo que te rodea es un decorado de tu vida.

Cambiar mis esquemas no es solo querer, también es necesario coraje para enfrentarme a lo que no conozco, resistencia a la frustración, determinación, conocimiento, creatividad. Hay que viajar más allá de uno mismo. Y eso no es nada fácil. Tu cerebro no quiere cambiar, porque ha aprendido que lo conocido, aunque malo, es mejor que lo desconocido, porque esta programado para la supervivencia, y sabe hacer muy bien su trabajo.

A continuación, vamos a tratar de poner en su sitio algunas de estas frases:

pensamiento positivo
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1. No hay nada imposible.

Te guste o no, tenemos límites. Pero ser consciente de mis limitaciones, o limitaciones del otro no me hace más pequeño, me hace más auténtico. No eres todo lo que te gustaría ser, pero es que eso forma parte de ser humanos. Los demás no son todo lo que te gustaría que fuesen, pero les hace más reales.

Otra cuestión es que te pongas tu los límites, o que infravalores tu capacidades, o subestimes tus posibilidades porque te da miedo fracasar. El miedo al fracaso no mide nuestra capacidad, y debido a ese miedo solemos no poner a prueba muchas afirmaciones falsas que tenemos sobre nosotros.

En resumen, no todo es posible, pero asegúrate que las limitaciones no te las pongas tú.

2. Hoy conseguirás todo lo que quieres.

No es por ser cenizo, pero quizá haya algo que tengamos que aprender, y que los Rolling Stones ya nos decían: No conseguirás en la vida todo lo que te quieras, pero si lo intentas, es más fácil tener lo que necesitas. Imagínate que quieres ganar una guerra, pero no tienes un ejercito entrenado, o que quieres ser cocinero pero nunca has recibido lecciones de cocina. La actitud es importante, claro que sí, pero entender con qué puedo o no contar también. Saber cuando es el momento de luchar o no también.

3. El pensamiento positivo no es la felicidad.

La felicidad esta compuesta de muchos factores, y comprende también estados que no tienen porque ser necesariamente positivos. Emociones como la tristeza, la ira o la vergüenza están dentro de nuestro equipaje vital. Hacen de nuestra vida algo mucho más rico y profundo. La experiencia de la vida necesita una paleta de colores lo más amplia posible, y limitarla a unos pocos colores es empobrecedor.

Desde el punto de vista puramente hedonista el placer se asemeja mucho a la idea de felicidad. Pero me resulta difícil pensar que todo se reduzca a completar pantallas en un videojuego.

4. El pensamiento negativo atrae enfermedades, el positivo las cura.

¿De verdad es el pensamiento positivo un seguro contra el cancer?

En su libro “Sonríe o muere” Barbara Ehrenreich, una conocida ensayista estadounidense, a la que se la diagnostico cáncer de pecho, refiere cómo cuanto más ayuda buscaba, y más consejos de que pensase en positivo recibía más sola y apartada se encontraba.

Hoy sabemos, que hay suficientes estudios hechos en los últimos diez años, que pueden confirmarnos como nuestra actitud no tiene nada que ver con tus posibilidades de sobrevivir cualquier tipo de cáncer. El mito ha sido desautorizado, ¡pero sigue estando vigente!.

Muchas personas se sienten culpables por tener un cáncer, ya que consideran que no son suficientemente fuertes, con lo que añadimos una mayor posibilidad de ansiedad y depresión al diagnóstico.

Llevado a un extremo de “control social” si les decimos a las personas que son totalmente responsables de su suerte podemos prevenir cualquier tipo de descuerdo organizado o de resistencia. En muchos círculos financieros se dice que las personas son pobres por tener mentalidad de pobres, independientemente del acceso a la educación u oportunidades.

Existen muchísimos mitos no probados que vinculan, por ejemplo, el estrés a la infertilidad. Que afirman que las parejas que no pueden concebir no pueden hacerlo por que su ansiedad les dificulta. Los datos que nos arrojan los estudios son enormemente confusos, pero lejos de ayudar, estas afirmaciones provocan en las personas con ansiedad mucha mas ansiedad, porque no pueden sentirse ansiosas.

¿El vaso medio lleno o medio vacío? Quizá lo mejor sea verlo con la menos cantidad de filtros posibles, querido lector, quizás este a la mitad.

 

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