Como vivamos el amor y las situaciones/experiencias en pareja dependerá mucho de las creencias que hemos ido adquiriendo al largo de nuestra vida, desde que somos pequeñitos. Estas creencias marcarán lo que para nosotros es correcto o no respecto a las relaciones en pareja, tiñendo de irracional en muchas ocasiones, dando un matiz de mitos sobre cómo se vive el amor y las relaciones en pareja. Si queremos que nuestra relación de pareja prospere, es imprescindible que aprendamos a distinguir la delgada línea que separa una relación saludable con aspectos a mejorar, de otra con dinámicas tóxicas y destructivas muy guiadas por las ideas irracionales sobre el amor.

¿Qué es una creencia irracional?

Todos los humanos construimos un sistema de creencias mediante nuestras experiencias a lo largo de nuestra vida (sobre todo en la infancia/adolescencia), que nos sirve de base para interpretar y valorar a la gente y a los acontecimientos. En ningún caso nuestras experiencias tienen un valor establecido por sí mismo. Somos nosotros quienes les otorgamos tal valor.

Las creencias irracionales, son creencias erróneas con respecto a: uno mismo, los demás y a la vida. Las creencias pueden ser ideas, pensamientos, autoafirmaciones, o imágenes determinantes primarias de las emociones, pudiendo ser las creencias hipótesis absolutistas o preferenciales, comprobadas o rechazadas, pero no hechos basados en observaciones objetiva. Son una referencia, las cuales, determinan la forma de actuar de los seres humanos en el ambiente que nos rodea, la forma en que cada uno de nosotros evalúa las situaciones, como interactuamos con los demás e incluso como nos vemos y analizamos a nosotros mismos.

Características de las creencias irracionales

  • Distorsionan la realidad, o representan una manera ilógica de evaluarse a sí mismo, a los demás o al mundo que los rodea: catastrofización, demandan en exceso o etiquetan a las personas.
  • Bloquean la consecución de los objetivos o metas planteadas.
  • Generan emociones extremas que son persistentes (ansiedad, angustia, miedo…), indeseables, autosaboteadoras, las cuales provocan muchísimo malestar en la persona.
  • Son dogmáticas, rígidas, absolutistas, expresadas con demandas y obligación, en vez de preferencias o deseos.

Creencias o ideas irracionales en el amor y sus consecuencias

Las creencias irracionales también tienen cabida en las relaciones de pareja, sobre todo las que se basan en el amor romántico. Los pensamientos/creencias actúan entre los acontecimientos externos y lo que sentimos y hacemos con respecto a ellos. Un conflicto en pareja está mediado por muchos pensamientos negativos. Tenemos que entender que no es tanto que haga nuestra pareja (un acontecimiento externo incontrolable), sino nuestra forma de interpretarlo.

Creencias erróneas con respecto a uno mismo

Debo ser el compañero ideal – Lo que conlleva adaptar nuestra conducta, nuestra manera de responder a ese ideal, por lo tanto, en el momento en el que creamos que no hemos sido leales a ese ideal nos sentiremos culpables.

Nunca puedo faltar a los deberes conyugales – Esta creencia hará que nos obliguemos a ir en contra de nuestras necesidades y deseos, lo que se transformará en un mal estar a nivel individual y en la aparición de emociones desagradables (culpa, ansiedad, tristeza…).

Sería horrible que decepcionara a mi pareja – Mediremos al milímetro nuestra manera de pensar, sentir y actuar para no decepcionar, lo que implica en parte hacernos responsables de las emociones que pueda estar sintiendo el otro y de nuevo en más de una ocasión no ser leales a nuestras necesidades y deseos. Dando como resultado la aparición de sentimientos y emociones como la ansiedad, angustia, enfado…

Mis intereses y necesidades han de estar subordinados a los suyos – Aquí sí que, si dejamos totalmente de tenernos en cuenta, lo que conlleva que a la larga nuestra autoestima se reduzca al máximo, nuestra seguridad se resquebraje y perdamos en parte nuestro autoconcepto y autonomía.

Si algo me desagrada es mejor ocultarlo, podría herirle o distorsionar la paz conyugal – De nuevo, con esta creencia nos estamos haciendo responsables de las emociones de la otra persona (cosa que no nos corresponde, bastante tenemos con las nuestras), ya no solo esto, sino que, además, al no expresarnos estamos metiendo nuestros derechos y emociones en un bote que cada vez se va llenando más hasta romperse.

Normalmente debería estar siempre de acuerdo con él/ella – Con esta creencia ¿Dónde queda nuestro criterio, nuestra opinión y nuestros derechos que son tan importantes como los de nuestra pareja?

Creencias que reflejan falsas expectativas acerca del otro

Si realmente me quiere, ha de saber (o adivinar) qué es lo que yo quiero y necesito – Esta creencia está muy relacionada con la distorsión cognitiva pensamiento mágico o lectura de pensamiento. No disponemos de bolita mágica o del súper poder de leer las mentes, por lo tanto, para romper con esta distorsión hay que fomentar la comunicación y la expresión. Es imposible saber lo que el otro siente o piensa sin preguntar.

Si me quiere, ha de mostrarse siempre considerado y amable conmigo – ¿Y si en algún momento no se muestra de esta manera, es decir, por ejemplo, se enfada, quiere decir que la otra persona no nos quiere? Si esta creencia no se flexibiliza sufriremos en el momento en el que haya un conflicto o discusión, porque pensaremos que no nos quiere. Y el quererse no va relacionado con el ser siempre amable y no enfadarse nunca.

Creo que no es justo que mi pareja realice actividades que yo no puedo compartir. – Para que una pareja mantenga una relación sana, cada uno de ellos tiene que tener su espacio individual. No podemos solaparnos con nuestra pareja en todo momento, a la larga es una actitud que rompe más que une.

Creo que mi pareja debería renunciar a sus antiguas amistades porque ahora ya nos tenemos el uno al otro. – ¿Qué ocurre con nuestros derechos básicos de relacionarnos con quien queramos? ¿Qué ocurriría si nos aislamos? ¿Dónde quedan nuestros deseos y necesidades bajo esta premisa?

No me parece bien que mi pareja siga manteniendo sus aficiones porque esto restará tiempo a nuestra convivencia – De nuevo subrayar la importancia de que a nivel individual cada uno tenga su propio espacio para poder llevar a cabo en él lo que necesite y desee cada uno. No por mucho compartir significa que haya más unión.

Si no se da cuenta de lo que me ocurre es que no le importa en absoluto – De nuevo la idea de que debemos adivinar lo que a la otra persona le ocurre si no es que no le importamos. Con esta creencia, ¿Qué le estamos pidiendo a la otra persona? ¿Qué adivine que nos sucede? ¿Qué nos lea el pensamiento?, ¿y si no lo hace entonces… es que no le importamos?

Creo que, si verdaderamente me quiere, ha de estar dispuesto/a hacer cualquier cosa por mí. – Llevar esta creencia al extremo, ¿Cualquier cosa?, ¿incluso romper las normas morales?

Creencias que reflejan expectativas irreales acerca de la vida de pareja

Con el inicio de nuestra convivencia empezará una felicidad total – Pretender perseguir la felicidad plena y total es una expectativa que difícilmente se puede conseguir porque a lo largo de nuestros días se suceden cosas los cuales por momentos pueden disipar ese sentimiento. ¿Qué ocurre si en algún momento vuestras opiniones/ideas chocan? ¿Ya no sois felices?

• De ahora en adelante viviremos juntos y esto implicará compartir todos los aspectos de nuestra vida – Las relaciones sanas no se solapan en su totalidad (100%), en las relaciones sanas los miembros de la pareja tienen parte de su círculo dedicado a su crecimiento, necesidades y deseos individuales, que no comparten con la pareja.

• El hecho de convivir será tan agradable que podremos prescindir de cualquier otra necesidad o compañía – ¿Creéis que el aislamiento puede ser sano? ¿Creéis que el cortar con toda relación externa fortalecerá la relación?

Los objetivos de una pareja enamorada deben estar basados en conseguir la felicidad del otro sin pensar en la propia – Esta creencia se basa en dejar de tenernos en cuenta, por tanto, nuestras acciones irán solo dirigidas a complacer a la otra persona, lo que a la larga nos causará muchísimo mal estar porque no estamos dejando de lado individualmente.

No deberíamos discutir nunca. Resulta desagradable y es sinónimo de desavenencia – Si piensas que discutir es un drama te pierdes lo interesante de contrastar maneras distintas de pensar y lo gratificante de llegar a un acuerdo. Lo importante es saber cómo hacerlo.

Cualquier sacrificio es válido antes que destruir la pareja – La sostenibilidad de una pareja no se basa en los sacrificios, porque por muchos sacrificios que uno haga, no es relación directa para que la otra persona se mantenga en la relación, ya que no depende de nosotros que así sea.

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