Los olores nos ofrecen una gran cantidad de información sobre el entorno y sobre las personas. Estoy segura de que en algún momento habéis percibido un olor que os ha transportado automáticamente a un recuerdo o experiencia pasada y hayáis sentido emociones agradables o por el contrario emociones no tan agradables. ¿Y si os digo que existen ciertos tipos de olores que pueden ayudarnos a reducir nuestro estrés, nuestra ansiedad, en definitiva, mejorar nuestro estado de ánimo? ¿Es efectiva la aromaterapia? Si queréis saber más, seguid leyendo.

Breve historia de la Aromaterapia

La aromaterapia es una herramienta terapéutica complementaria que utiliza aromas sintéticos naturales con el fin de alcanzar efectos beneficiosos a nivel fisiológico y emocional. En ningún caso es una terapia o tratamiento completo en sí mismo, es una estrategia o técnica que sirve para complementar una terapia. Se entiende como aroma natural al producto obtenido de las plantas aromáticas, llamadas esencias o aceites esenciales.

Los médicos chinos, los egipcios, los judíos y los árabes hicieron de las plantas la base de su terapéutica en el sentido médico y religioso. Los antiguos egipcios también usaban aceites esenciales, tanto con fines terapéuticos como para embalsamar. En la Grecia antigua, grandes médicos como Hipócrates y Galeno empleaban hierbas aromáticas y aceites esenciales para tratar a sus pacientes. Ejemplos como la extrema unción de los enfermos forman parte de este ritual religioso y terapéutico.

La práctica médica griega recibió el nombre de iatría, que significa «el médico que cura mediante unciones aromáticas». Todavía hoy utilizamos el nombre de pediatría para referirnos a la especialidad médica que se ocupa de la salud de los niños. El empleo de los aceites esenciales se expandió desde la utilización por los árabes de los alambiques, aparatos imprescindibles para la destilación de la planta y obtención de las esencias.
Avicena le dedicó a la rosa uno de sus 100 libros y es la flor más preciada del Islam. Ha estado siempre asociada a la belleza y al amor, a la profundidad espiritual, y también se ha estudiado su utilidad en el tratamiento de problemas de la piel, como reguladora de la menstruación y tónico circulatorio. En el siglo XX, en 1904, Cuyhbert Hall demostró el poder antiséptico del aceite de eucalipto. Más tarde, Rene Gattefossé, constató el poder cicatrizante de la lavanda. En 1937 tuvo un accidente en el laboratorio, que le produjo fuertes quemaduras. Para confortarse, metió la mano en una cubeta de aceite esencial de lavanda y quedo sorprendido por el bienestar que le produjo y porque le evitó lesiones en la piel.

¿Qué son los aceites esenciales?

El material de base con el que se trabaja en la aromaterapia son los aceites esenciales, pero no hay que olvidar la planta completa. Los aceites esenciales son líquidos de aspecto oleoso, generalmente de olor aromático y sabor ardiente, poco solubles en agua, a la que comunican, no obstante, su peculiar aroma. Su composición es muy compleja, puesto que reúne cada uno de ellos todos los principios volátiles de la planta de la que proceden.
Son las fracciones líquidas volátiles, generalmente destilables por arrastre con vapor de agua, que contienen las sustancias responsables del aroma de las plantas y que son importantes en la industria cosmética (perfumes y aromatizantes), de alimentos (condimentos y saborizantes) y farmacéutica (saborizantes).

Los aceites esenciales tienen propiedades: Relajantes, anticelulíticas, antiarrugas analgésicas, antinflamatorias, antibacterianas, antifúngicas y antivíricas.

¿Cómo se obtienen?

Tradicionalmente, la obtención de los aceites esenciales se ha realizado por dos procedimientos:

Por expresión simple. Se emplea para extraer los aceites volátiles de los frutos de rutáceas (naranja, limón, bergamota, etc.) introduciendo el pericarpio fresco en una prensa adecuada, donde se somete a presión, recogiéndose el líquido resultante.

Por destilación. El material se destila y finalmente se separa la fase acuosa de la esencia por decantación.

La obtención de los aceites esenciales de esta forma es un proceso físico. Se obtiene, por tanto, la esencia pura. Otra forma de obtener los principios activos de la planta es mediante maceraciones, tinturas, etc, en las que la parte de la planta que interesa se añade a la disolución (agua, alcohol o aceite) durante varios días. En este proceso se obtienen distintas moléculas en función del disolvente y la concentración también es menor. Las esencias deben guardarse en frascos bien cerrados, en sitio fresco y al abrigo de la luz (en tarros oscuros).

El sentido del olfato

El sentido del olfato es el encargado de percibir los olores del medio ambiente. Tiene la capacidad de percibir diez mil olores. Este es un órgano saliente del rostro, está formada por dos cavidades, que son las fosas nasales y allí se recibe directamente el aire y es la primera parte de la filtración y depuración del aire que respiramos. Los olores se perciben por medio de las células nerviosas situadas en las membranas que recubren los conductos nasales. Estas células no son mayores que la huella digital de un pulgar. Este órgano es diez mil veces más sensible que el sentido del gusto. Para que un cuerpo tenga olor es necesario que sea volátil; es decir que emita pequeñas partículas químicas que se disuelvan en la mucosidad de la pituitaria. La intensidad de los olores depende de la mayor o menor cantidad de las partículas volátiles que esta contenga. La información se dirige a las conexiones del sistema límbico, parte importante del cerebro ya que allí se lleva a cabo la coordinación del comportamiento emocional de las personas y el comportamiento sexual y reproductivo. Además, también se le atribuye que ayuda en la capacidad de memorización y aprendizaje. Al respirar por medio de la nariz, ingresan substancias que contienen algún olor y esto provoca sensaciones agradables o desagradables en las personas. El olor tiene influencias en el estado emotivo de las personas provocando comportamientos y reacciones físicas.

Beneficios de la aromaterapia

Esta técnica cuenta con múltiples ventajas. Entre los beneficios de la aromaterapia encontramos:

  • Evocación de emociones agradables ya que los olores influyen en el estado de ánimo.
  • Pueden ayudarnos a entrar en un estado de relajación.
  • Reducen del estrés, gracias a su acción para la disminución del cortisol.
  • Alivio de cierto tipo de dolores, ya que tienen propiedades analgésicas y antinflamatorias
  • Aumento de la líbido. Algunas moléculas percibidas por los receptores olfativos son afrodisíacas.
  • Ayuda a mejorar nuestra calidad del sueño.

Efectividad de la aromaterapia

Existen numerosos estudios empírico científicos que avalan la efectividad de la aromaterapia para la obtención de los beneficios citados en el punto anterior, desde aquí os quiero citar algunos de estos estudios con su correspondiente referencia para que podáis buscarlo y hacer una lectura más exhaustiva.

La estimulación olfatoria provoca cambios fisiológicos inmediatos en la tensión arterial, tensión muscular, el tamaño de la pupila, la magnitud del parpadeo, temperatura de la piel, flujo de la sangre (vasodilatación), actividad electrodérmica, mejorando así los estados de sueño (Kuroda, 2005), (Butje, A., L.M.T., Repede, Elizabeth, MS, APRN-BC,F.N.P., C.M.H., y Shattell, Mona M,PhD., R.N., 2008), (Yang, S. J., Kang, P., Min, S. S., Jeong-Min, L., Kim, H., y Seol, G. H., 2013).

Los olores inhalados activan la liberación de neurotransmisores como serotonina, endorfinas y norepinefrina en el hipotálamo eje pituitario y modula neurorreceptores en el sistema inmune, alterando el estado de ánimo, reduciendo ansiedad y la interrupción de la respuesta al estrés (Butje, A., L.M.T., Repede, Elizabeth, MS, APRN-BC,F.N.P., C.M.H., y Shattell, Mona M,PhD., R.N., 2008), (Motomura N, Sakurai A, Votsuya Y., 2001), (Botello-Jacuinde MG, Avello-Lorca M, García-Campos ML, Fernández-Rocca P, Beltrán-Campos V, Jiménez-García SN., 2020).

Después de la estimulación olfativa mediante aceites esenciales, la señal se transmite al sistema límbico e hipotálamo en el cerebro a través del bulbo olfatorio y una vez que las señales llegan a la corteza olfativa se da liberación de neurotransmisores, como la serotonina, que tiene su efecto en la evocación de emociones agradables (estados de felicidad). (Sánchez-Vidaña, D. I., Ngai, S. P., He, W., Jason Ka-Wing Chow, Lau, B. W., y Hector Wing-Hong Tsang., 2017), (Goodfriend, C., 2001), (Takeda, A., Watanuki, E., y Koyama, S., 2017).

Algunos aceites esenciales tienen efectos ansiolíticos como la lavanda, rosa, limón, y menta; (Moss, Cook, Wesnes y Duckett., 2003) evidenciaron que estos tienen un efecto de estimulación del simpático, lo que conduce a la disminución de la ansiedad, mejorado el estado de ánimo, otro estudio identificó que éstos actúan en la dopamina lo que ayuda a generar un efecto ansiolítico (Wu, Y., Zhang, Y., Xie, G., Zhao, A., Pan, X., Chen, T., . . . Jia, W., 2012).

Para que esto no se vuelva un sinfín de referencias, os voy a poner un estudio clave que contiene una revisión muy completa y exhaustiva de la efectividad de la aromaterapia: Fajardo Hurtado, L. Y. (2018). Efecto de los aceites esenciales en los síntomas emocionales de la ansiedad, depresión y estrés una revisión literaria.

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