La cefalea tensional es un tipo de dolor de cabeza generalizado que guarda una estrecha relación con la ansiedad. Si bien es cierto que aún no se conocen las causas exactas que lo producen, se ha comprobado que, en la mayoría de los casos, manejando los síntomas de ansiedad –sobre todo a través de ejercicios como la relajación muscular o el ejercicio físico- podemos cuanto menos disminuir su intensidad y/o frecuencia o duración.

¿Qué es la cefalea tensional?

Seguramente habrás oído hablar alguna vez de la cefalea tensional pero, ¿sabes exactamente a qué se refiere? La cefalea tensional o cefalea común es un tipo de molestia o dolor de cabeza producido por la tensión muscular excesiva y bilateral, esto es, en toda la zona de la cabeza (frente al dolor localizado o en la zona izquierda o en la zona derecha característico de la migraña, por ejemplo), de forma difusa, regular y constante, que se produce tras una contracción de los músculos del cuello y del cuero cabelludo, los llamados músculos pericraneales.

Generalmente la cefalea tensional supone un dolor con una intensidad leve o moderada durante un limitado periodo de tiempo y, si bien es cierto que resulta muy molesta a la persona que la padece, a priori no impide realizar las actividades diarias (como bien pudiera ocurrir en el caso de una migraña), por lo que en sí misma no supondría una gravedad excesiva.

La cefalea tensional es un tipo de cefalea primaria (sin causa conocida, por el momento). Constituye el tipo de dolor de cabeza más frecuente en la población, sobre todo en las mujeres. De hecho, se estima que en torno al 80% de las personas ha padecido un dolor de cabeza de tipo tensional a lo largo de su vida. Suele aparecer a cualquier edad, si bien es cierto que es más frecuente en los adolescentes y adultos.

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¿Cómo puedo saber si tengo cefalea tensional?

El principal síntoma diagnóstico de este problema es la sensación de presión o tensión alrededor de toda la cabeza, caracterizado por ser leve, molesto y continuo, que se va agravando o intensificando con el paso del tiempo, a lo largo del día. La persona siente como si tuviera una venda o un “casco” alrededor de la misma que le aprieta la cabeza. A veces incluso aparecen otros síntomas como hormigueo o sensación de pinchazos en la superficie craneal.

A diferencia de la migraña, la cefalea tensional a priori no provocaría hipersensibilidad a las luces o sonidos o síntomas como náuseas o vómitos y, al contrario que ésta, no suele empeorar con la práctica de ejercicio físico.

¿Qué relación puede guardar la ansiedad con la cefalea tensional?

¿Por qué hablamos en este post de la cefalea tensional? Porque, si bien es cierto que aún no se conocen claramente sus causas, lo que sí se ha demostrado es que guarda una estrecha relación con la ansiedad o el estrés. Es más, en ocasiones pueden ser la respuesta a una situación de ansiedad o estrés mantenida en el tiempo.

Como bien sabemos, la ansiedad guarda una relación bidireccional con la tensión muscular, constituyéndose ésta como uno de los principales síntomas de la ansiedad: a mayor ansiedad, mayor tensión muscular, al igual que a mayor tensión muscular, mayores niveles de ansiedad. Y, como acabamos de ver, la cefalea tensional se puede definir como una contracción muscular continua de los músculos de la cara, el cuero cabelludo y la nuca o el cuello, por lo que por este motivo dentro del tratamiento de la cefalea tensional se suele recomendar trabajar también técnicas específicas de manejo de la ansiedad o el estrés.

¿Cómo se puede tratar la cefalea tensional?

El principal tratamiento farmacológico consiste en la ingesta de analgésicos (como aspirina, ibuprofeno o paracetamol) para paliar o aliviar la sensación de dolor, o bien prevenir su aparición.

A nivel psicológico, si se trabajan estrategias de relajación muscular como la Relajación Muscular Progresiva –RMP- de Jacobson específicamente, enfatizando la relajación diferencial de los músculos implicados en la cara, el cuero cabelludo, la nuca y el cuello, conseguiremos eliminar la tensión muscular de estas zonas y, consecuentemente, paliar e incluso eliminar los síntomas que producen la cefalea tensional. Asimismo, también se ha visto que la práctica de ejercicio físico y hábitos de vida saludables mejora notablemente los síntomas. Por su parte, el tratamiento a través de Biofeedback también ha demostrado ser muy eficaz en este tipo de casos.

Por tanto, si bien es cierto que todos, en algún momento de nuestra vida, hemos padecido de un dolor de cabeza generalizado o cefalea tensional, no estamos indefensos ante ella. Si trabajamos estrategias de manejo de ansiedad a modo de tratamiento o prevención de estos episodios como ejercicios de relajación muscular –puesto que, como acabamos de ver, guardan una estrecha relación con la ansiedad-, podremos cuanto menos disminuir la frecuencia e intensidad de los síntomas.

 

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