La psicología puede ser una poderosa arma para solucionar la mayor parte de los problemas psicológicos de la gente. Así lo explica Ellis, cuando él mismo se autoaplicó su terapia para superar su timidez y su miedo a conocer e intimar con mujeres.

Ellis comenzó a cuestionar la eficacia del psicoanálisis. Sus propias experiencias personales, combinadas con la investigación histórica y la filosofía moderna, llevaron a su decisión de poner fin a su práctica del psicoanálisis con la esperanza de desarrollar una forma más directiva de la psicoterapia.

Llamó a su terapia inicialmente Terapia Racional, y más tarde cambió el nombre a Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC). Esta forma de terapia, considerada como un precursor de la Terapia Cognitivo Conductual, tenía como objetivo abordar los comportamientos y sistemas de creencias de un paciente. Ellis fue muy criticado durante gran parte de su carrera, pero en la última mitad de su vida, sus teorías fueron aceptadas y elogiadas por la comunidad psicológica. Las terapias cognitivas conductuales estaban siendo reconocidas finalmente como tratamientos científicamente probados y Ellis fue visto como el responsable de ese movimiento.

Ellis fundó la “Escuela de Vida” en la década de 1970. La institución se centró en la TREC para niños de 6-13 años. Ellis continuó trabajando, investigando y escribiendo hasta sus 90 años. Murió en el año 2007 a la edad de 93.

1. CREENCIAS IRRACIONALES

La perspectiva de Ellis era que nuestros pensamientos, nuestra emoción y nuestras conductas se influyen mutuamente. Los pensamientos en la mayoría de las veces vienen determinados por aquellas creencias (o supuestos básicos) que hemos aprendido de nuestras experiencias tempranas (mediante la educación de nuestros padres, cosas que hemos vivido u observado).
Para ello el autor identifico las llamadas Creencias Irracionales (porque son rígidas, dogmáticas, se adaptan mal y la mayoría son obstáculos que se interponen en nuestros objetivos. Son demandas, obligaciones e imperativos) que os expongo a continuación:

Creencia irracional nº1: Es una necesidad extrema, para el ser humano adulto, el ser amado y aprobado por cada persona significativa de su entorno.
Creencia irracional nº2: Para considerarme a mí mismo/a como una persona válida debo ser muy competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa que me proponga.
Creencia irracional nº3: Ciertas personas son malvadas y deben ser culpadas y castigadas duramente por su maldad.
Creencia irracional nº4: Es horrible y catastrófico que las cosas no vayan por el camino que nos gustaría que fuesen.
Creencia irracional nº5: El sufrimiento humano se origina por causas externas y la gente tiene poca o ninguna capacidad, de controlar sus penas y perturbaciones.
Creencia irracional nº6: Si algo es o puede ser peligroso o temible, me debo sentir muy inquieto/a por ello y debo pensar constantemente en la posibilidad de que esto suceda.
Creencia irracional nº7: Es más fácil evitar responsabilidades y dificultades de la vida que hacerles frente.
Creencia irracional nº8: Se debe depender de los/as demás y es necesario alguien más fuerte en quien confiar.
Creencia irracional nº9: Tu historia pasada determina de manera decisiva tu comportamiento actual y que algo que te ocurrió alguna vez y te conmocionó debe seguir afectándote indefinidamente.
Creencia irracional nº10: Debemos sentirnos muy preocupados por los problemas y perturbaciones de los demás.
Creencia irracional nº11: Existe una solución precisa, única, perfecta y correcta para los problemas, y si no encontramos esta solución perfecta será una catástrofe.

¿Os suena que hayáis aprendido alguna?

2. EL ABC

Ellis considera que el núcleo de su teoría está representado por una frase sencilla atribuida al filósofo estoico griego Epícteto: “Las personas no se alteran por los hechos, sino por lo que piensan acerca de los hechos”. Sintética y gráficamente Ellis resumió su teoría en lo que denominó el “ABC” recordando que “entre A y C siempre está B”.

Este concepto se desglosa de la siguiente manera:

A: El Acontecimiento activador (Situación) es el hecho que nos ocurre o propiciamos que nos ocurra, porque puede provenir tanto del mundo exterior como de nuestro mundo interior; puede ser algo apreciable a simple vista o algo que no tiene concreción determinada (puede ser un accidente de carretera o una preocupación por un familiar enfermo o por algo que pueda suceder; una discusión con otra persona o un problema de relación con alguien a quien se quiere evitar …)

B: Las creencias y cogniciones vienen referidas a lo que pensamos o las ideas que nos hacemos acerca del Acontecimiento Activador (A), de lo que nos ocurre en la realidad. Todos mantenemos ciertos pensamientos o creencias respecto a lo que nos sucede; aunque, a veces, los pensamientos son “automáticos”, se cruzan por la mente como un “rayo”, sin que seamos suficientemente conscientes de ellos. Por ello, muchas veces, tendemos a considerar que los hechos (acontecimientos activadores) nos “provocan” sentimientos o comportamientos determinados.

Las creencias pueden ser racionales o irracionales. Las primeras nos ayudan a sentirnos bien o conformes con nosotros mismos, aunque sean emociones negativas (como una tristeza por una pérdida). Las creencias irracionales suelen ser poco lógicas, no basadas en la evidencia y de tendencias extremistas, exageradas o excesivamente exigentes para con nosotros mismos o con los demás, lo que nos puede provocar tanto sentimientos inapropiados (depresión, excesiva culpabilidad, ansiedad, ira etc.) como conductas autodestructivas (adicciones, violencia, suicidio etc.)

C: Son las respuestas que damos a los Acontecimientos activadores. Normalmente tendemos a pensar que éstos provocan directamente las emociones y conductas. Si así fuera, todos tendríamos el mismo comportamiento ante hechos parecidos, lo que no es cierto. Ello es debido a que está mediatizado por B, las creencias y cogniciones.

El cambio emocional y conductual, pues, viene en gran medida, determinado por el cambio en nuestra forma de pensar o cómo interpretamos los Acontecimientos activadores o hechos. Ante un mismo hecho (suspender un examen) se puede responder de manera diferente: Depresión, tristeza, culpabilidad, decepción, frustración, indiferencia. ira etc. de acuerdo a pensamientos racionales o irracionales que mantenemos al interpretarlo.

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3. AUTOACEPTACIÓN INCONDICIONAL

No deberíamos confundir nuestro autoconcepto o autovaloración con el éxito o la aprobación recibida. Cada uno de nosotros podemos aceptarnos condicional o incondicionalmente. De la primera forma, nuestro valor, está condicionado a la pro- porción de nuestros éxitos o a algún aspecto específico de nuestra persona. Frente a esto solamente nos queda la segunda opción, aceptarnos incondicionalmente con nuestros pros y nuestros contras al completo.

Ellis expuso los principios fundamentales de la aceptación incondicional basándose en su TREC:

1. Aceptarme a mí mismo o a mí misma solamente por el hecho de que existo, solo por estar vivo, sin entrar en ningún tipo de juicio valorativo más que vaya más allá de ese hecho. ¡Por ninguna otra razón o motivo!
2. No concederse ninguna clase de valoración global o general a uno mismo o una misma.
3. Aceptar que, como seres humanos que somos, no somos perfectos, ni perfectas, cometemos errores y nos equivocamos.
4. La aceptación incondicional de uno mismo favorece el comportamiento constructivo y funcional, no da pie a la resignación.
5. Como ser humano eres único e irrepetible.
6. Eres igual que los otros seres humanos en términos de humanidad compartida, pero distinto en muchos aspectos concretos.
7. Cuando te aceptas incondicionalmente, piensas de manera lógica, realista y evitas la generalización de errores.
8. La aceptación incondicional está estrechamente relacionada con una forma de pensamiento flexible y preferencial.
9. Cuando te aceptas incondicionalmente, tus emociones son adecuadas y sanas. Tu comportamiento es más funcional y constructivo.
10. Desarrollar una buena aceptación incondicional de uno mismo o una misma pasa necesariamente por aceptar incondicionalmente al resto de personas también.
11. Podemos aprender y enseñar a aceptarnos incondicionalmente, pero debemos tener en cuenta que no lo conseguiremos siempre o nunca de manera perfecta.
Si interiorizamos esta idea, que es la realidad, nos sentiremos mucho más libres y nos querremos a nosotros mismos sin condiciones, sin tener que ser guapos, ni exitosos, ni tener mucho dinero…porque eso no determina nuestro valor. Lo más importante es nuestra capacidad de amar la vida y a los demás.

 

 

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