Puedes pasar toda tu vida contigo y no tener demasiada idea de quién eres. También puedes haberte construido una idea sobre ti que no tenga por qué ser demasiado realista. Recuerdo que hace unos años conversando con una persona, ésta me decía que para qué iba a ir a un psicólogo, si él ya se conocía muy bien y sabía lo que tenía que hacer. Pasé tiempo divagando a cerca de esta idea. ¿Sabemos realmente quiénes somos? Hoy te damos 10 preguntas para conocerte mejor.

Supongo que todos, en mayor o menor medida desconocemos partes de nosotros, incapaces de detectar bajo la propia vivencia. Supongo que algunos estarán más cerca del autoconocimiento y otros, por circunstancias diversas de la vida no hayan podido construir un buen mapa que les ayude a definirse.

Cuando trabajo con personas con fobias significativas, es decir, personas que viven por y para sus fobias, habiendo condicionado la aparición de éstas su existencia, suelo hacer siempre la misma pregunta: ¿Quién eres? Háblame de ti.

Es curioso cómo las personas tendemos a describirnos a través de nuestro pasado, y que cuando nos hacen estas preguntas tiramos de historia biográfica para poder definirnos (interesante cuanto menos). Pero cuando vuelvo a preguntar, y pido que la persona me defina también quien es ahora, suelo encontrarme un eterno silencio. ¿Será que cuando el sufrimiento tiene tanto peso, uno se olvida de su identidad? ¿Será que cuando uno vive tan inmerso en la resolución de su conflicto, ya no sabe ni quién es?

Pues a veces sí y a veces no. Las personas que más condicionadas se ven por su problemática y aquellas que llevan arrastrando más años su conflicto, suelen ser candidatos idóneos para esta ausencia de percepción de identidad. Creo que a veces ya solo creemos ser miedo, o al menos creemos que es nuestra cualidad más importante. También considero que nuestro propósito en la vida, es dejar de sentir miedo, y uno ha dejado de proyectarse en casi todas las demás áreas de tu vida.

Para empezar a transitar un camino hay dos cosas fundamentales: conocer las peculiaridades del camino y conocer quién es el transeúnte, en este caso nosotros. Así que quizá, una de las cuestiones más interesantes a la hora de enfrentarnos a nuestro problema, es empezar a definirnos.

Hoy te traemos 10 preguntas para conocerte mejor

10 preguntas que puedan ayudarte a definirte más allá de tus propios temores:

¿Podrías definir tus virtudes y tus defectos?

¡Pues si! Ya sabemos que es la típica, pero ¡que necesario es saber aquello que nos hace mejores! y por qué no, aquellos que son nuestros talones de Aquiles también. En las entrevistas de trabajo las virtudes nos salen rápido, los defectos, por el contrario, nos los pensamos un par de veces (no sea que metamos la pata y no nos contraten). En terapia, suele pasarme lo contrario, el saco de adjetivos suele estar cargado de aquellos que etiquetamos como negativos y a las personas les cuesta más definir aquellas cualidades positivas que les caracterizan. ¿Será reveladora ésta pregunta, no solo para conocer mis defectos y virtudes, sino para darnos cuenta de la dificultad para conocer nuestros puntos fuertes?

¿Qué crees que le gusta a la gente de ti?

Y si no tienes una respuesta a ésta pregunta, pregúntalo. Los seres humanos, solo podemos definirnos a través de los otros, es decir, somos capaces de crear una identidad gracias a la interacción que establecemos con nuestros iguales. Cuando existe una dificultad para definirnos a nosotros mismos, el otro puede ser una ayuda excelente, que no solo nos aportará información valiosa sobre lo que proyectamos sobre los otros, sino que además nos servirá para darnos cuenta de las ideas tan contrariadas que pueden llegar a tener los otros, frente a nosotros mismos. Si quieres enriquecerte de esta pregunta, es interesante que puedas consultar con personas con las que establezcas diferentes vínculos: familia, amigos, compañeros…

¿Cómo imaginas tu futuro?

Esta pregunta nos ayudará a vislumbrar aquello que anhelamos conseguir o aquello que anhelamos ser. Las personas necesitamos imaginar y proyectarnos en un futuro como motor y gasolina para movilizar nuestro presente. Visualizar un futuro, nos ayuda a conocer aquello que nos gusta o al menos aquello con lo que creemos podremos conseguir el anhelado bienestar. Muchas veces, no sabemos hacia dónde dirigirnos y la idea de imaginar un futuro apetecible nos permite situarnos en un punto de partida donde saber hacia dónde quiero dirigirme y hacia qué quiero invertir mi energía y mi tiempo.

¿Con que sueñas?

Y a ti… ¿qué te inspira?, ¿qué enciende tu alma? Hay pocas experiencias que influyan tanto en lo que hacemos como la inspiración. Nuestros sueños nos ayudan a definirnos, a buscar nuestros talentos más ocultos y a conocer partes de nosotros que se encienden con solo imaginar.

¿Qué cosas te hacen feliz?

Volviendo al presente ¿Que cuestiones te hacen sentir felicidad? Las personas con trastornos de ansiedad, suelen tener claro que cosas no les gustan, pero en numerosas ocasiones, han olvidado aquellas que les hacen sentir vivos. Decía mi compañero, que a veces pensamos que para vivir necesitamos curarnos, pero que, en cambio, para curarnos, necesitamos empezar a vivir. Quizá el comienzo de esta vivencia tenga que ver con recuperar todo aquello que al menos un día nos hizo felices. La falta de activación, provoca que algunas personas sean incapaces de definir aquello que les gusta, por lo que a veces, tendremos que aprender a experimentar y definir nuestras sensaciones, para volver a encontrar aquello que provoca placer y bienestar en nosotros.

¿Qué cambiarías del mundo?

Conocer aquello que nos preocupa, habla mucho de nosotros. Esto no significa que podamos cambiar todas aquellas cosas que nos desagradan, de hecho, poder aceptar que hay cosas que se escapan de nuestro control, es otro modo de cuidarnos mentalmente. Contestar a esta pregunta nos ayuda a definir nuestra moral y por qué no, también nuestros valores.

¿Cómo definirías tus emociones?

¿Qué sabes de tus emociones? ¿Qué te cuentan de tu forma de entender el mundo, tu ira, tu alegría, tus miedos…? En muchas ocasiones nos limitamos a darnos cuenta de que estamos experimentando estados emocionales, pero nos cuesta identificar que ideas nos llevan a sentirnos así. Uno de los mejores trabajos para mejorar el autoconocimiento, es la exploración de nuestro mundo emocional.

¿Qué cosas valoras de los otros?

Cómo decíamos anteriormente, los otros nos ayudan a definirnos como personas. Observar las actitudes que somos capaces de valorar o incluso de admirar de los otros, nos ayuda a definir en que nos gustaría convertirnos o que cuestiones nos gustaría modificar. Los otros son un espejo, es decir, no solo veo quien es la persona que tengo enfrente, sino que también puedo aprender a conocerme a mí a través de la experiencia con el otro.

¿Cuáles son tus mayores obstáculos?

Tal vez hayas sido etiquetado alguna vez como vago, torpe o poco entregado. Es curioso observar cómo la mayoría de personas actúan de éste modo cuando algo no les motiva o realmente sienten que no tienen cualidades para desempeñar la tarea. Vivimos en una sociedad que nos incita a creer que podemos con todo y que de todo seremos capaces, saber cuáles son nuestros obstáculos o nuestras mayores dificultades, nos permite no frustrarnos de manera continuada y entender que cómo todos, tenemos más dificultades en determinadas áreas.

¿Sobre qué te gusta hablar?

¿Qué temas de conversación suscitan tu atención? Darnos cuenta de que temáticas nos conectan de forma más significativa con los otros, nos ayuda a definir aquello que nos gusta y aquello que nos hace conectar en mayor profundidad con otras personas.

“Sé muy bien de qué estoy escapando, pero no qué es lo que estoy buscando”.

Michel de Montaigne
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