¿Cómo tratar el miedo a conducir?

El miedo a conducir es mucho más frecuente de lo que se cree. No obstante, si aprendemos a relajarnos, a cambiar los pensamientos catastróficos y empezamos a exponernos de forma progresiva y controlada conseguiremos tratar el miedo a conducir.

¿Sientes que te bloqueas o te sientes inseguro/a cuando conduces? ¿Piensas que eres un/a mal/a conductor/a y un “peligro al volante”? ¿Sólo con pensar que tienes que coger el coche ya te pones nervioso/a, pensando que serás incapaz de controlar el coche? Todos los conductores, sean noveles o experimentados con muchos kilómetros a sus espaldas, han experimentado en algún momento puntual miedo a conducir ante situaciones concretas (por ejemplo, ante una curva cerrada o un cambio de rasante inesperado, o a la conducción de noche). De hecho, se estima que 1 de cada 3 conductores tiene miedo al volante, por lo que quizá tenga que tratar su miedo a conducir.

Tratar el miedo miedo a conducir es uno de los motivos de consulta más frecuentes en nuestra sociedad. Y es que el coche nos da libertad e independencia, pero cuando el miedo entra en escena, sentimos que nos puede “frenar en seco”. Como su propio nombre indica, hace referencia a la sensación de ansiedad que se experimenta antes y durante la conducción.

Puede aparecer directamente al estar dentro de un coche –incluso yendo de copiloto-, o bien a la hora de conducir por poblado y/o autopistas o autovías o tramos o características específicas de la vía (como puentes, túneles, curvas o incluso atascos, etc). Cuando este miedo nos bloquea o paraliza, volviéndose cada vez más frecuente, intenso y duradero (hasta el punto incluso de evitar la conducción), se le denomina también amaxofobia.

Ahora bien, vayamos a lo importante, ¿cómo podemos resolverlo?

Existen una serie de puntos clave que tenemos que tener siempre presentes y que nos van a ayudar a tratar este problema, salir de esta situación y evitar que se cronifique en el tiempo. No olvides que:

1. Es importante conducir tranquilo/a. Vaya, tampoco hemos descubierto América con esto, ¿verdad? Tienes razón, es lo lógico y lo que nos gustaría a todos, pero.. ¡ojalá fuese tan fácil conseguirlo! Pues bien, lo es. Practicando técnicas de relajación, como la respiración abdominal y sobre todo la relajación muscular progresiva –RMP- de Jacobson si notamos que vamos muy tensos o agarrotados al volante -es una de las técnicas idóneas en estos casos-, conseguiremos reducir la ansiedad a la hora de conducir y generar un ambiente adecuado dentro del coche. Pruébalo.

2. No anticipes un accidente inminente. No vas a perder el control. Aunque lo creas al 100%, incluso aunque notes los síntomas típicos de ansiedad como la sensación de bloqueo o inseguridad, la visión en forma de túnel o tengas miedo de que se te resbale el volante por el sudor de manos. La ansiedad es una emoción cuya función es precisamente la de protegerme ante un potencial peligro o amenaza, garantizando mi supervivencia, por lo que no tiene sentido alguno que justamente por ella yo vaya a perder el control del coche y tener un choque o un accidente de tráfico, sería ilógico, ¿verdad? Es más, parémonos un momento a pensar: ¿acaso no puedes conducir cuando hay visibilidad reducida –por ejemplo, cuando llueve-? O, por el contrario, ¿está escrito en el código de circulación que si te sudan las manos, por ejemplo, está terminantemente prohibida la conducción? Piénsalo. Muchas de estas preguntas se las formulo a mis pacientes en terapia para intentar descatastrofizar la situación y manejar los pensamientos negativos. Tengo capacidad de reacción, puedo controlar la situación, sé conducir. ¿Sabías que la conducción es un aprendizaje procedimental (como montar en bicicleta), por lo que, aunque lleves mucho tiempo sin conducir, no se olvida?

3. “Carretera y manta”. Esta frase hecha, tan común en nuestro lenguaje cotidiano, es una de las claves más importantes. La única forma de superar tus miedos es enfrentándote a ellos, es decir, conducir, conducir y conducir. Sólo de esta forma podremos comprobar que conducir por poblado, carreteras secundarias, autovías u otras condiciones de la vía que nos den miedo no es intrínsecamente peligroso y/o amenazante, que puedo recuperar la confianza y el control del coche y conducir seguro/a y, sobre todo, que todo eso catastrófico que anticipo que va a ocurrir no ocurre realmente. Eso sí, pasar a la práctica de forma progresiva y controlada.

4. (Vuelve a) disfrutar de la conducción. Piensa que todo esto es algo temporal. Recuerda en todo momento por qué te gustaba conducir antes del problema o, si nunca ha sido de tu agrado, en los beneficios de coger el coche a nivel personal, por ejemplo, disfrutar del trayecto y centrar tu atención en los paisajes que puedes ver delante de ti, la sensación de libertad, autonomía e independencia que produce, la sensación de euforia al cantar a pleno pulmón tu canción favorita (¡sobre todo si aparece de forma inesperada en la radio!), el menor tiempo de trayecto y la comodidad de ir de punto a punto, etc.

Nunca olvides estas ideas clave. En definitiva, si aprendo estrategias eficaces de afrontamiento del problema (como utilizar estrategias de relajación, modificar los pensamientos negativos catastróficos y exponerme a la conducción en sí poco a poco, de forma progresiva y controlada) conseguiré ganar confianza y seguridad y superar mi miedo a conducir. Sácale la señal de STOP a la ansiedad y frena tu miedo.

 

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