Como seguramente sepas, no todos los toc son iguales y se diferencian y catalogan según el contenido/temática de las obsesiones. Hoy hablamos del TOC existencial.

En la actualidad se estima que el Trastorno Obsesivo Compulsivo afecta alrededor de un 2,5% de la población. Un trastorno obsesivo compulsivo es un desorden de ansiedad, un problema donde el eje central es el miedo a que pueda suceder algo considerado como horrible para la persona. Lo que caracteriza al trastorno obsesivo compulsivo es la presencia de obsesiones y compulsiones.

  • Las obsesiones con pensamientos involuntarios, repetitivos y de alta frecuencia que aparecen en la mente de la persona sin que ésta lo desee.
  • Las compulsiones son conductas estereotipadas, voluntarias y organizadas que tienen como fin bloquear la posible catástrofe o también disminuir o eliminar la ansiedad provocada por la propia obsesión.

Un tipo de TOC: El toc existencial

En el toc existencial o también llamado toc filosófico la obsesión se centra en una pregunta sobre cualquier área del conocimiento humano, incluida la filosofía o la metafísica: “¿Quién soy/somos? ¿De qué estamos hechos? ¿Por qué existimos? ¿Qué es el universo?”.

Las compulsiones que la persona realiza son intentos de responder a esa duda, rumiando una y otra vez sobre la temática, dándose respuestas que ya conocen, consultando textos o preguntando a personas que creen les puede dar la respuesta más adecuada.

¿Es la duda una mera curiosidad?

Cierto es, que puede ser complejo, ambiguo, desconcertante y lleno de dudas, por ejemplo, entender quiénes somos y cuáles son nuestros estados de consciencia. Para ser más precisos, la consciencia es uno de los mayores enigmas de la ciencia y de la filosofía y hasta ahí, puede ser interesante dudar e incluso sentirnos en cierto modo abrumados, ante el desconocimiento aún existente sobre nuestra propia consciencia de existencia.

Son muchas las personas que narran que, en algún momento de su vida, por ejemplo, mirando la inmensidad del cielo y planteándose el origen del universo y de nuestra propia existencia, ha sentido un vértigo tremendo. Cuando el cerebro se encuentra sin respuestas, puede asustarse o desconcertarse.

Ahora bien, ¿es esto justificación suficiente para entender por qué una persona puede llegar a “quedarse enganchada” a este tipo de preguntas? ¿Es esto suficiente para entender una reacción ansiosa ante éste tipo de preguntas? ¿Demuestra esto que la persona en realidad esté interesada por la filosofía? Veamos…

¿Es un TOC o es un interés profundo sobre éste área de conocimiento?

Entendemos que la complejidad de nuestra existencia nos lleva a la mayoría de seres humanos a producir pensamientos existenciales. No podríamos por ello etiquetar a los filósofos, por ejemplo, que invierten gran cantidad de su tiempo en intentar investigar o contestar a este tipo de preguntas, como personas con TOC.

La persona con éste tipo de trastorno, no evoca voluntariamente ésta pregunta en su afán de conocer y por ejemplo culturizarse o formarse, sino que éstas dudas aparecen en su mente de manera intrusiva e involuntaria y lejos de provocar una reacción de curiosidad, crea una reacción ansiosa, es decir, generar este tipo de preguntas se vive como una amenaza para el sujeto.

Las personas con toc existencial nunca llegarán a encontrar información que calme sus dudas, porque si indagas un poco, descubrirás que realmente ni siquiera la persona sabe lo que está buscando, porque en el fondo, lo que busca es paliar su ansiedad y ha considerado que es a través de la obtención de una respuesta como lo conseguirá, pero esa creencia es incierta y así lo confirma su propia experiencia, pues tras haber leído investigado o incluso habiéndose puesto en contacto con personas entendidas en el tema, la persona sigue sintiendo la misma ansiedad y sigue sintiendo que las respuestas no son nunca suficientes.

Podemos hipotetizar entonces, que realmente la persona no genera éste tipo de ideas obsesivas porque realmente esté interesada, por ejemplo, en la filosofía, sino porque ese tipo de preguntas han generado una incertidumbre y como consecuencia una ansiedad que la persona considera necesita resolver de manera inmediata, el problema es que lo que cree la persona que paliará su ansiedad, es justamente lo que no deja de generársela.

Pero… ¿Por qué genera ansiedad pensar sobre esto?

Aunque en primera instancia pueda parecernos obvio, contestar a ésta pregunta es más complejo de lo que aparentemente podamos imaginar. Ciertamente no todas las personas con toc existencial temen lo mismo, aunque en muchas ocasiones el contenido pueda ser similar. Cuando profundizas en la historia clínica de la persona, descubres que a lo que realmente tiene miedo no es, por ejemplo, a pensar sobre quien es, sino sobre todas las incógnitas que esa duda ha generado en el individuo ( ¿Y si todo es un sueño? ¿Y si todo lo que percibo es mentira? ¿Y se me muero pronto? ¿Y si me vuelvo loca?). Y por eso mismo decimos que es complejo y atrevido contestar a la ligera a ésta pregunta (¿Por qué genera ansiedad?). Porque en numerosas ocasiones, solo se descubrirá el por qué indagando y profundizando en su historia obsesiva, descubriendo que el verdadero temor no es que el que en primera instancia se manifiesta.

Intervención cognitiva y EPR

Al día de hoy, la técnica de exposición y prevención de respuesta (exponer a la persona a su obsesión sin que genere compulsiones) sigue siendo el tratamiento de elección, al margen de los ingredientes cognitivos que se le quieran añadir. Pero bien es cierto, que los clínicos de a pie también sabemos las limitaciones esta intervención tiene y que no siempre se obtienen los resultados esperados. Esto ha dado lugar a nuevas visiones de intervención cognitiva, con buenos resultados (en combinación con la EPR).

En el caso del TOC existencial, el trabajo cognitivo trataría de desacreditar la creencia que las personas han otorgado a sus dudas, que han dejado de verse cómo posibilidades a tratarse cómo certezas.

Respecto a la EPR, se expondría deliberadamente a la persona a todos aquellos escenarios que ha evitado para no generar ansiedad, eliminando todas aquellas conductas evitativas que la persona considera que le alejan de la temida reacción ansiosa (distracción, evitar estar a solas etc.)

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