¿Que es el colon irritable?

El colon irritable es un trastorno intestinal crónico cuyas características fundamentales son el dolor abdominal y las molestias en el tránsito intestinal, bien en forma de estreñimiento o, por el contrario de diarrea. Esta enfermedad es conocida también como colitis mucosa o síndrome del intestino irritable. No se trata de una enfermedad grave, pero por sus síntomas puede llegar a afectar al normal desarrollo de la vida personal, sobre todo los relacionados con eventos sociales (salir a comer…).

La sintomatología puede aparecer a cualquier edad, aunque con mayor frecuencia en personas de 20-30 años, y se da con mayor frecuencia en mujeres que en hombres. Entre un 10-20% de la población experimenta a lo largo de su vida síntomas, aunque solo un 15% de ellos solicitan valoración médica.

Síntomas del síndrome del intestino irritable

Los más frecuentes son los siguientes:

  • Dolor abdominal, cólicos o hinchazón que suelen aliviarse de forma total o parcial al evacuar los intestinos. El dolor suele ser difuso o localizado en hemiabdomen inferior, habitualmente no irradiado, de tipo cólico, opresivo o punzante, en general leve o de moderada intensidad, con una duración inferior a las dos horas, que alivia tras la defecación y que suele respetar el sueño. El inicio o la presencia del dolor abdominal se asocia habitualmente con deseos de defecar o con cambios en la frecuencia o consistencia de las deposiciones y frecuentemente.
  • Pueden manifestarse con predominio del estreñimiento o de la diarrea, o de forma alterna diarrea-estreñimiento. La distensión abdominal y el meteorismo se desarrollan progresivamente a lo largo del día y son referidas como “exceso de gases”. Son frecuentes la saciedad precoz tras la ingesta, las náuseas, los vómitos y el ardor torácico.
  • Sensación de evacuación incompleta y la presencia de moco en las deposiciones.

La mayoría de las personas con síndrome del intestino irritable tiene momentos en los que los signos y síntomas son peores y oportunidades en las que mejoran o, incluso, desaparecen por completo.

Diagnóstico

De acuerdo con la actual guía de la Sociedad Española de Gastroenterología, se definen tres criterios para el Síndrome del Intestino Irritable en adultos:

a) Dolor o molestia abdominal recurrente al menos 3 días por mes en los últimos 3 meses asociado a dos o más de los siguientes síntomas:

1. Mejora con la defecación.
2. Comienzo asociado con un cambio en la frecuencia de las deposiciones.
3. Comienzo asociado con un cambio en la consistencia de las deposiciones.

b) Los criterios deben cumplirse durante los últimos 3 meses y los síntomas haber comenzado un mínimo de 6 meses antes del diagnóstico.

c) Es indispensable que no existan otros cuadros clínicos que pudieran ser responsables de los síntomas. En el diagnóstico diferencial se han de descartar patologías que cursan con síntomas parecidos en particular intolerancias a gluten, lactosa y fructosa.

¿Cuáles son sus causas?

Uno de los mayores problemas es que, todavía hoy, se desconocen sus causas. Hay diversas teorías, ninguna confirmada, los factores que pueden contribuir son los siguientes:

Factores genéticos: en algunos trabajos de investigación se han encontrado familiares de primer grado de los pacientes con este trastorno, atribuyéndose así una agregación familiar al Síndrome del Intestino Irritable (SII).

Alteraciones de la motilidad gastrointestinal: se ha observado que las contracciones que presentan el colon y el intestino delgado en personas con el síndrome del colon irritable, son cuantitativamente diferentes (muy rápidas o lentas) de las que presentan las personas que no lo padecen. Los pacientes en los que predomina la diarrea como síntoma presentan un tránsito acelerado en el intestino delgado o el colon; en otros pacientes en los que predomina, en cambio, el estreñimiento, se observa un tránsito lento. En la mayoría de los pacientes se produce un incremento de las contracciones en respuesta a estímulos medioambientales, como el estrés psicológico o determinadas comidas. La sensación de distensión abdominal se debe a un tránsito anormal del aire a lo largo del tubo digestivo o a la alteración de los procesos de fermentación bacteriana intestinal que conducen a una mayor producción de gas.

Hipersensibilidad visceral: estas personas presentan una respuesta exagerada a estímulos químicos o físicos a nivel del intestino. Asimismo, existe cierto paralelismo con estímulos no digestivos a otros niveles, por ejemplo, expresarían mayor dolor cutáneo a estímulos no necesariamente dolorosos.

Causas inflamatorias o infecciosas: en algunas personas se produce tras un episodio de diarrea infecciosa (gastroenteritis). Algunos microorganismos como la Shigella o el Campylobacter confieren mayor riesgo de padecerlo tras una colitis por alguno de ellos.

Causas psicológicas: parece existir mayor incidencia en personas ansiedad, depresión, estrés (de hecho los síntomas suelen empeorar con esto), aquellas con tendencia a la somatización
Alteraciones en las bacterias del intestino (microflora). La microflora son las bacterias «buenas» que habitan en el intestino y que cumplen una función clave en el mantenimiento de la salud. Las investigaciones señalan que la microflora de las personas con síndrome del colon irritable puede variar en relación con la microflora de las personas que no lo padecen.

¿Cómo podemos tratarlo?

El tratamiento para el colon irritable tiene que ser multidisciplinar en el que se abarquen distintos campos:

Tratamiento nutricional

Algunos síntomas más frecuentes en personas con síndrome del intestino irritable pueden mejorar con algunos cambios en los hábitos como comer despacio, realizar comidas no copiosas pobres en grasas y ricas en proteínas, evitar ingerir bebidas gaseosas y evitar alimentos flatulentos. Si bien es cierto que deberá de ser unas pautas de alimentación personalizadas para cada paciente. De este modo, puede mejorar el dolor abdominal, la distensión y la flatulencia. La fibra dietética es útil para combatir el estreñimiento, pero no para el resto de síntomas. Asimismo, el ejercicio físico regular mejora el dolor abdominal y el estreñimiento.

Tratamiento psicológico

Es cada vez mayor la evidencia que refiere la efectividad de la Terapia Cognitivo Conductual para el alivio de los síntomas físicos y psicológicos del colon irritable. Entrenamiento en relajación, manejo del estrés, reducir la ansiedad, restructuración cognitiva con respecto a la enfermedad, manejo de síntomas, manejo de contingencias, exposición, focalización de la atención, son alguna de las técnicas que mediante la terapia cognitiva conductual se pueden llevar a cabo. Aquí destacar que se hace una terapia adaptada a cada persona, ya que cada uno vive el síndrome y sus síntomas de una forma determinada.

Cada vez son más las personas que sufren de colon irritable, tengamos en cuenta esta información y no dudemos en ponernos en mano de los profesionales, están para ayudarnos y guiarnos en este camino que en ocasiones no resulta nada fácil.

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