Hay emociones y sentimientos que los seres humanos detestamos despertar en los otros, algunos de estos son la pena, el miedo, la vergüenza o el asco. Despertar estos sentimientos en otras personas es algo que vivimos con verdadero desagrado. Para nadie resulta agradable saber que provocamos, por ejemplo, vergüenza en otra persona. Pero si hay una emoción que prima por encima de las demás a la hora de temer despertarla en nuestros iguales es el asco. Provocar asco nos resulta intolerable, nos resulta humillante y, por ende, es algo de lo que todos en mayor o menor medida huimos. Y si hablamos de asco, es común que lo asociemos a uno de los sentidos que más despierta a esta emoción: el olfato. Hoy hablamos del síndrome de referencia olfativo o el miedo a oler mal.

No queremos provocar asco, por eso nos comemos un chicle si notamos mal sabor de boca, por eso no movemos casi los brazos si notamos mal olor en nuestras axilas, por eso evitamos quitarnos los zapatos si sabemos que nos suelen oler los pies o por eso nos aguantamos los gases. El ser humano desprende, por naturaleza, olores desagradables que todos en mayor o menor medida tratamos de evitar evidenciar.

Más allá del desagrado común al que todos nos enfrentamos al emitir olores desagradables, hay personas que viven con la creencia irracional continua de que huelen mal, condicionando su vida de tal modo que pueden acabar recluidos en casa con tal de evitar supuestamente incomodar a las personas de su alrededor y tener que lidiar por lo tanto con la vergüenza de haber provocado dicha emoción en los otros.

Síndrome de referencia olfatorio

El síndrome de referencia olfativo fue descrito por primera vez por el neurólogo Pryse-Philips en 1971 haciendo referencia a una patología psicológica que se caracteriza por la creencia irracional de que uno mismo huele mal y está incomodando a las personas de su alrededor. Debido a esta preocupación, la persona realiza una interpretación errónea y sesgada de las acciones de los demás, buscando señales de que otros están efectivamente incómodos con su olor.

Entro en el bar y ya empiezo a oler mi propio aliento, lo noto con muchísima intensidad, es un olor horrible. Empiezo a sentir una tremenda vergüenza y ansiedad porque estoy convencido de que en cuanto abra la boca todos van a notarlo, voy a dar asco. Entonces el camarero se toca la nariz y yo estoy seguro de que es porque mi aliento ya ha empezado a extenderse. Hay una señora que se ha levantado de la silla y ha salido a fumarse un cigarrillo. Ha salido porque no puede soportar el olor de mi aliento, he echado a esa señora. Además, uno de los chicos de la mesa de atrás no para de estornudar, eso es porque mi olor bucal ha llegado hasta él. Necesito salir de aquí ahora mismo, no puedo soportar un minuto más seguir apestando a todo el bar. Siento una ansiedad y vergüenza tremendas.

El síndrome de referencia olfativo no aparece en el DSM-5, es decir, en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, el manual que pone nombre a los trastornos mentales, el manual que sirve de referencia para psicólogos y psiquiatras a la hora de poner nombre a las dolencias psicológicas que manifiestan las personas. El SRO, en la actualidad presenta un desafío desde el punto de vista diagnóstico, habiéndose planteado siempre como una entidad que ha puesto en tensión los sistemas de clasificación actuales, al tiempo que se instala en la incómoda frontera entre el mundo obsesivo compulsivo y la psicosis monosintomática.

Si el síndrome de referencia olfativo es verdaderamente una “entidad nosológica propia” o forma parte en su totalidad de la sintomatología de otras patologías psiquiátricas es todavía un tema controvertido. Desde comienzos del siglo xx se debate si estos síntomas constituyen una “entidad nosológica independiente” o, por el contrario, son sólo un síndrome que aparece en distintos trastornos psiquiátricos. 

Sea como fuere, en salud mental un diagnóstico no define quien eres, como eres y ni siquiera hace referencia a algo que tu tengas o a algo que te pase. Es una etiqueta que se utiliza para describir una serie de patrones de conductas, emociones y pensamientos que puedan estar causando interferencia o malestar en tu día a día. En terapia psicológica no se trabaja sobre un diagnóstico, se trabaja sobre las dificultades concretas que una persona puede tener a la hora de funcionar en los diferentes ámbitos de su vida.

Síntomas del síndrome de referencia olfativo

  • Preocupación por el olor corporal

Las personas que padecen dicho trastorno creen vehemente que desprender un mal olor corporal. Estos olores suelen ser generalmente, olor de pies, de axilas o de aliento, aunque en algunos casos las personas están convencidas de que su piel, en términos generales desprende mal olor.

Esta creencia persiste a pesar de los razonamientos y evidencias que existan en contra y los sujetos utilizan cualquier mínima evidencia para afianzar su creencia, es decir, todos tenemos mal aliento en diferentes ocasiones y a todos nos huelen las axilas en algunos momentos, evidencias que las personas utilizan para afianzar su creencia patológica ¨huelo siempre mal¨.

Los estudios muestran el bajo insight que poseen estos pacientes, es decir, la escasa conciencia de la irracionalidad de sus creencias, creyendo firmemente que sus ideas son reales. Pocas veces el paciente reconoce lo “excesivo o poco razonable” de su preocupación.

Una revisión reciente (2012) de los autores Begum y McKenna, mostró que el 22% de los pacientes con síndrome de referencia olfativo manifestaba una alucinación de tipo olfativa (es decir, tales olores no existían). Un 52% de los pacientes presenciaba delirios olfativos (desorden de las ideas y alucinaciones). Siendo el resto de porcentaje correspondiente a la preocupación sustentada en una idea que oscilaba entre la idea sobrevalorada y la idea obsesiva, de ahí la controversia a la hora de clasificar este trastorno. Muchas veces en la práctica clínica resulta difícil clarificar cuando una idea obsesiva llega a adquirir el carácter de delirante. Por ejemplo, esto ocurre con las preocupaciones hipocondríacas o los celos patológicos.

  • Sentimientos de vergüenza e interpretación errónea del comportamiento ajeno

Otro síntoma predominante en el síndrome de referencia olfativa es un intenso sentimiento de vergüenza respecto a los demás ante el convencimiento del propio mal olor. Como indican Cruzado et al (2012), «un síntoma prominente del SRO es el sentimiento de vergüenza: más del 75% de los pacientes interpreta referencialmente gestos y palabras ajenas de manera errónea.

  • Aislamiento social

Las ideas mencionadas acaban conduciéndolos al aislamiento y discapacidad laboral y social en considerable proporción: en la serie de Pryse-Phillips apenas el 3% de los afectados llevaba una vida social activa. El trastorno conduce a un importante retraimiento social como consecuencia de los sentimientos de malestar y vergüenza que experimentan ante la presencia de otras personas.

  • Actos compulsivos

Las personas que padecen este síndrome dedican un extenso tiempo en chequear su propio olor corporal, produciéndose como consecuencia conductas compulsivas con el fin de disimular el propio olor (grandes cantidades de colonia o desodorante, lavado continuo de boca, cambio de calcetines continuado…)

  • Algunos datos interesantes

-La mayoría de pacientes buscan atención médica, pero no psicológica ni psiquiátrica. Esto se debe, a que como mencionábamos los pacientes viven bajo el convencimiento de que existe un problema físico que les hace oler mal. Debido a esto, en numerosas ocasiones existe una cronicidad de la patología, al no ser tratada eficazmente.

-La prevalencia es mayor entre los hombres que entre las mujeres, aunque se desconoce la causa. La edad de inicio oscila entre el final de la adolescencia y el inicio de la edad adulta.

-La psiquiatría japonesa ha identificado el síndrome delirante olfativo con el taijin-kyofu-sho (ansiedad social), una categoría similar a la fobia social con la diferencia de que en la primera los pacientes temen molestar o perturbar a los demás con el mal olor supuestamente desprendido.

-En la mitad de los casos estudiados con éste síndrome existió un evento precipitante justo antes del inicio de los síntomas del trastorno. Dichos eventos suelen implicar algún tipo de comentario respecto al olor del sujeto.

-Se hipotetiza que la personalidad previa se caracteriza por rasgos sensitivos, perfeccionistas y obsesivos, junto a unos marcados sentimientos de inferioridad.

-En alrededor del 40% de los casos de SRO se ha declarado comorbilidad con ansiedad o depresión.

Tratamiento

En cuanto al tratamiento del Síndrome de referencia olfativo, encontramos dos tipos de tratamientos eficaces: el psicológico y el farmacológico.

Respecto a la intervención psicológica la terapia demostrada más eficaz ha sido la terapia cognitivo-conductual que busca concienciar de la irracionalidad de las ideas y transformarlas en otras más objetivas, es decir modificar las distorsiones cognitivas asociadas al olor, así como modificar todas aquellas conductas compulsivas y evitativas que perpetúan el problema.

Respecto al tratamiento farmacológico, el uso de antidepresivos y antipsicóticos han mostrado buenos resultados. Los estudios muestran que el 33% de los pacientes tratados con antipsicóticos habían obtenido resultados muy positivos, así como el 55% de los pacientes habían mostrado mejorías significativas con el uso de antidepresivos.

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