Estar en pareja no es lo mismo que estar soltero. Parece una obviedad, pero curiosamente difícil de ejecutar… lo sabemos en un Sí pero No.

Empezar una relación de pareja, implica abdicar de cosas y eso cuesta, solo queremos ganar, queremos tener lo bueno de la soltería con la seguridad de tener a alguien cuando lleguemos a casa. Estar en pareja implica compromiso y el compromiso implica negociar, ceder, llegar a acuerdos, ver la otra persona feliz, hacerle feliz, estar feliz.

En el campo de las negociaciones la cosa se tambalea porque negociar muchas veces se convierte en pseudonegociar.

Negociar implica escuchar ambas partes y llegar a acuerdos donde ambas partes se sientan a gusto; a veces es un “hoy pa ti, mañana pa mí.” Si queremos hacer todo a nuestra manera, entonces nos quedamos en la soltería y ahí nadie se enfadará contigo.

La pseudonegociación, entra en el peligroso terreno del micromachismo, donde se finge que se negocia pero en realidad no se hace. La persona habla sin negociar porque no se va a mover de su posición o acepta hacer lo que la otra quiere pero le castiga generando falta de intimidad con silencios incómodos y malhumor.

A veces cuesta entender donde está el limite entre negociar y abdicar de uno mismo. Es un análisis que tendremos que hacer constantemente para no perder el norte de nuestros deseos y proyectos, para que de repente esto no sea un 2en1 donde hay alguien que ya desapareció.

Estar en pareja implica hacer a menudo un balance de donde estamos y hacía donde queremos ir como pareja y como seres individuales.

 

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