En primer lugar, comenzaremos diciendo que este tema es uno de los más interesantes en cuando a lo que se refiere a los temores o fobias infantiles.

Si tenemos en cuenta los miedos y temores que el niño manifiesta a lo largo de su infancia y su evolución, sabremos que la fobia escolar, por sus futuras dificultades en el ámbito académico, así como en el propio bienestar del niño necesita una atención lo más temprana posible para evitar posibles repercusiones.

Tener miedo es algo común en los niños. Los miedos de los niños son evolutivos, es decir, van cambiando según la edad del niño y esto da lugar a que no se tenga miedo a las mismas cosas a medida que los pequeños van creciendo. La clave está en aprender a superarlos cada uno en su momento y a la edad a la que aparece, evitando que se queden estancados y que el niño vaya acumulando miedos a lo largo de su crecimiento.

Conocer los miedos normales es importante para la comprensión de aquellos que requieren atención especializada. Es muy frecuente que tanto el número de miedos como la intensidad que experimenta el niño disminuyan con la edad. El siguiente cuadro representa la evolución de los miedos infantiles (también llamados miedos normales) según su edad aproximadamente.

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Cuando los miedos infantiles dejan de ser transitorios hablamos de fobias. Las fobias son una forma especial de miedo cuyas características son:

  • El miedo es desproporcionado con respecto a la situación que lo desencadena.
  • El niño no deja de sentir miedo a pesar de las explicaciones.
  • El miedo no es específico de una edad determinada.
  • El miedo es de larga duración

Fobia escolar

La fobia escolar es una manifestación de la ansiedad definida como un conjunto de síntomas agrupados en respuestas cognitivas, psicofisiológicas y motoras emitidas por el niño ante situaciones escolares que percibe como amenazantes y/o peligrosas. Los estudios epidemiológicos indican que la ansiedad escolar es relativamente frecuente y puede afectar hasta al 18% de los niños y adolescentes entre 3 y 14 años.

En términos más comunes esto se refiere a la incapacidad total o parcial del niño de acudir al colegio como consecuencia de un miedo irracional a algún aspecto de la situación escolar.

El rechazo a ir al colegio es un problema complejo que puede tener diversas causas:

  • Miedo a separarse de los padres (ansiedad por separación)
  • Miedo a diversos eventos relacionados con la escuela como por ejemplo, ser golpeado por un compañero, ser objeto de burlas, ser criticado, hablar delante de la clase, ser enviado al director, hacer exámenes, etc. (ansiedad social)
  • Problemas de ansiedad generalizada o depresión.

La distinción entre fobia escolar y ansiedad por separación en ocasiones es complicada. No obstante, no todos los niños que tienen una fobia escolar presentan ansiedad por separación, y hay niños que presentan ansiedad por separación y acuden de forma habitual al colegio. Ambos trastornos pueden darse de forma combinada en un mismo niño, pero también pueden aparecer de forma aislada.

También es necesario distinguir la fobia escolar de conductas como “hacer novillos”, ya que en este caso el niño no desea quedarse en casa, no presenta síntomas de angustia y/o ansiedad y habitualmente los padres desconocen que su hijo “hace pellas”.

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¿Cómo se manifiesta?

Los síntomas de este tipo de fobia en los niños se dan en base a tres niveles:

Nivel fisiológico (corporal): Sudoración de la manos y cuerpo, tensión muscular elevada, vómitos, diarrea, dolores de cabeza o de estómago, alteraciones en la alimentación y en el sueño.

Nivel cognitivo (pensamiento): Miedo a ir solo al colegio, y del colegio a casa, pensamientos catastrofistas acerca de que le va a suceder algo en la escuela, pensamientos anticipatorios la noche antes de ir al colegio, pensamientos anticipatorios durante las horas de clase acerca de si le recogerán a la salida.

Nivel motor (conductas): Lloros, rabietas, conductas negativas (no se viste, no desayuna, no encuentra las cosas, se encierra en su cuarto) o expresiones verbales de no querer ir a la escuela. Si se le lleva por la fuerza, puede pedir volver a casa, agarrarse a los padres o gritar. Una vez en la escuela, puede esconderse, escaparse de la misma, presentar rabietas o inhibirse totalmente (no habla, no juega).

Es importante tener en cuenta que la posibilidad de acudir al colegio produce en el niño angustia y/o ansiedad anticipatoria, que se produce justo antes de acudir al colegio, o bien la tarde de antes con aumento de los síntomas al anochecer. Los síntomas de esa angustia pueden ser náuseas, vómitos, diarrea, dolores de tripa y de cabeza. Esto hace que el niño trate por todos los medios de evitar acudir al colegio. En ocasiones el niño puede especificar un motivo de los síntomas de ansiedad (miedo a un profesor, a una asignatura), pero en muchas ocasiones no es capaz de concretar el motivo de su angustia.

Por último es importante señalar la colaboración entre familia y centro escolar a la hora de apoyar una posible intervención, ya que no podemos desligar la vida escolar de su entorno sociofamiliar, y los problemas de los niños pueden trascender de uno a otro contexto. De este modo, se considera que, a la hora de intervenir en cualquier problema, es fundamental hacerlo de forma conjunta que englobe al niño en particular y a los distintos entornos en los que se desarrolla su vida.

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