¿Cuales son los principales síntomas de la ansiedad?

Todos los seres humanos tenemos ansiedad y gracias a ella podemos dar respuesta adecuada a situaciones personales y laborales. Es ese estado de activación que nos permite afrontar actividades y situaciones novedosas que ponen en marcha recursos poco utilizados, así como algunas más peligrosas ante las que resulta adaptativo poder defenderse.

Por este motivo se trata de una respuesta universal, común y necesaria para la supervivencia. Pero cuando la ansiedad se mantiene en el tiempo y termina obstaculizando el bienestar o el funcionamiento normal al superar ciertos niveles de activación, se convierte en patológica.

Sin embargo, es importante no confundir la ansiedad con un diagnóstico en sí, ya que es sólo la manifestación de algo más complejo. Se trata de un síntoma que alerta de un peligro emocional y puede aparecer en muy diversas circunstancias.

A nivel fisiológico, sería parecida a la fiebre: cuando ésta aparece, sabemos que algo no va bien en nuestro cuerpo y que nuestro sistema inmunológico está luchando para combatir los cuerpos extraños que están causando una infección. Cuando tenemos fiebre, acudimos al médico no sólo para reducirla, sino para averiguar qué está pasando, y tratar esa causa subyacente.

Por ejemplo, la ansiedad puede cursar como sintomatología asociada de varias psicopatologías, como, entre otras, depresión, obsesiones, estrés postraumático, algunos trastornos de personalidad o adicciones; pero también puede significar que tenemos algún problema emocional, como puede ser atravesar un duelo, una época de crisis personal o de identidad, conflictos en relaciones afectivas complicadas, problemas de adaptación al entorno o a situaciones nuevas, déficits en dimensiones como la autoestima o el autoconcepto, y muchas otras posibilidades.

Mucha gente se pregunta cuál es la diferencia entre la ansiedad y el miedo. El miedo es una emoción básica que se despierta ante la percepción de un peligro concreto y presente, como puede ser, por ejemplo, un acantilado y el miedo a caer por él; mientras que la ansiedad es resultado de percibir un peligro fantasmático inconsciente, orientado en un futuro hipotético, como puede ser el ser atacado o humillado por otras personas en una situación social: un peligro subjetivo en una situación objetivamente no peligrosa, o menos peligrosa realmente de lo que uno siente que es.

Finalmente, el miedo y la ansiedad pueden solaparse. Una persona, ante un acantilado, o ante un perro rabioso, puede estar sintiendo una interacción con el peligro paralela a la que resulta visible, es decir, en su mente pueden estar desencadenándose escenas desviadas de ese peligro real que conectan con un peligro inconsciente (relacionado, por ejemplo, con una sensación interna de vacío o la sensación de sentirse “presa de”, respectivamente).

La ansiedad puede expresarse de forma localizada, como sucede en el caso de la ansiedad fóbica, o de manera más difusa, como en el caso de la ansiedad generalizada, que indica una situación de peligro interno constante y fundamental de la que la persona no es consciente.

En cualquier caso, suele producir respuestas desadaptativas (evitación, adicciones, conductas compulsivas…) que terminan perpetuándola y reduciendo la propia capacidad de tolerar la tensión y el malestar. Esto genera un círculo vicioso y un estilo de vida que aumenta la sensación de vulnerabilidad.

Como ya hemos dicho, la ansiedad es un estado de alerta ante un posible peligro. Cuando pierde su función adaptativa podemos comenzar a sentir miedo al miedo, es decir, a las sensaciones corporales, a las relaciones con los demás, a la vulnerabilidad que sentimos, a los pensamientos, etc.

Por este motivo hoy vamos a enumerar una serie de síntomas que pueden ayudarte a identificar si estás conviviendo con un estado elevado de ansiedad y poder escuchar lo que, como síntoma, ésta tiene que decirte.

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Síntomas de la ansiedad fisiológicos
  • Palpitaciones
  • Opresión en el pecho
  • Ahogos o dificultad para respirar
  • Náuseas
  • Vértigos
  • Escalofríos
  • Mareos
  • Inestabilidad
  • Cansancio
  • Sudoración
  • Temblores
  • Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo).
  • Rigidez muscular
  • Alteraciones del apetito
  • Molestias digestivas
  • Vómitos
  • Insomnio
  • Disminución del impulso y la respuesta sexual.
Síntomas de la ansiedad conductuales
  • Posturas corporales cerradas
  • Movimientos torpes de extremidades
  • Impulsividad
  • Evitación o huida
  • Aumento o disminución de la ingesta
  • Hábitos nerviosos (fumar, tics…)
  • Inquietud motora
  • Dificultad para estar quieto o en reposo
  • Bloqueo motor
  • Expresión facial de asombro, duda o crispación
Síntomas de la ansiedad cognitivos
  • Dificultades de atención, concentración y memoria
  • Despersonalización (sensación de estar separado de uno mismo)
  • Desrrealización (sensación de irrealidad)
  • Aumento de los despistes y descuidos
  • Preocupación excesiva
  • Expectativas negativas
  • Rumiación
  • Pensamientos distorsionados
  • Incremento de las dudas y la sensación de confusión
  • Aumento de la susceptibilidad
  • Dificultad para iniciar o seguir una conversación
  • Verborrea
  • Embotamiento mental
Síntomas de la ansiedad emocionales
  • Accesos de llanto
  • Risa nerviosa
  • Apatía
  • Miedo a perder el control
  • Frustración
  • Irritabilidad
  • Cambios de humor o labilidad emocional
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