“Juan no sabe de que hablar a menudo cuando esta con gente. Cree que no sabe iniciar conversaciones, o continuarlas. Tiene miedo de decir algo inoportuno, o que le llamen la atención por ser tan callado. Le da miedo a enfrentarse al posible rechazo de los otros, así que no suele protestar cuando alguien vulnera sus derechos”.

La ansiedad social se caracteriza por ser un miedo muy intenso, en respuesta a las situaciones sociales, en las cuales se ha de interaccionar con los demás.

Las situaciones que se temen se tienden a evitar, por lo que la ansiedad social interfiere de forma muy grave en la vida de las personas. No estamos hablando de una simple timidez, que cualquiera de nosotros, puede experimentar en ciertas ocasiones, hablaríamos, quizás de una timidez extrema que impediría el transcurso cotidiano de la vida de la persona.

La prevalecía entre la población general se calcula que es entre un 4 a un 13%, y la edad de aparición es antes de los 25 años. Es usual es que la persona halla tenido antecedentes de timidez durante la infancia, aunque no siempre tiene porque ser así. Puede existir un componente hereditario, pero dadas las características del trastorno, parece difícil distinguir lo ambiental de lo genético.

Se pueden experimentar en ocasiones ataques de pánico. Estos son manifestaciones extremas de ansiedad. En las que la persona puede sentir taquicardias, sudoración, ahogos, dificultades para tragar, nauseas, mareos…, a veces se desarrolla un miedo secundario a los mismos ataques de pánico, por miedo a que estos se noten, o sean una muestra de debilidad delante de los otros.

Esto último, es uno de los puntos cruciales pues las personas que lo padecen, se encuentran ante un critico interno muy fuerte. Dicho crítico les lleva a niveles de exigencia tan altos, que a menudo bloquea su competencia en las interacciones.

Es frecuente que junto a este, aparezcan otros trastornos, como la depresión (como consecuencia de las limitaciones percibidas), agorafobia, TOC. También puede aparecer el uso de sustancias como el alcohol, o determinadas drogas, que son utilizadas para rebajar los niveles de ansiedad. También se observan esencialmente dos tipos de trastornos de personalidad especialmente ligados. El TPE (Trastorno de personalidad por evitación), y el trastorno dependiente de la personalidad.

Es necesario un tratamiento que englobe varias perspectivas, dado que no existe ninguna técnica que valga para todos, ni ninguna corriente universal con la que todo el mundo funcione igual.

La perspectiva cognitivo conductual sienta una buena base. Al igual que el entrenamiento en habilidades sociales, relajación… sin embargo es necesario tomar partido por otras corrientes, que nos proporcionan una visión mas global del trastorno.

Hemos creado una terapia efectiva tanto a nivel individual como grupal. El trabajo de grupos proporciona la posibilidad de encontrarse en un ambiente donde somos comprendidos, y sobre todo la posibilidad de experimentarnos dentro de un espacio protegido. Los otros son nuestros espejos, a través de los cuales nos reflejamos y aprendemos. Con todo, somos conscientes que no todo el mundo quiere trabajar desde una perspectiva grupal, o existen incompatibilidades horarias o de disponibilidad, para eso, hemos adaptado el formato grupal al tratamiento individual y on-line.

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(tardes de 16.00 a 20.30)

PÁNICO ESCÉNICO

“Cada vez que Javier acude a una reunión en su trabajo se bloquea. Tiene miedo de quedarse bloqueado, y durante la reunión tiene sensaciones muy desagradables. Se marea, le sudan las manos, nota como le late fuerte el corazón… Cada vez que le comunican que tiene una reunión esta pensándolo durante días, durante los cuales no puede apenas dormir, y su cabeza no hace mas que adelantarse a los acontecimientos.”

Entre las situaciones temidas por la persona que padecen esta fobia se encuentran:

  • Hablar en publico.
  • Iniciar y mantener conversaciones con gente nueva.
  • Enfrentarse a situaciones comprometidas en las que la persona debe hacer valer sus derechos, o dirigirse a determinadas figuras de autoridad.
  • También puede temer hablar, o comer en publico.
MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO

HIPERHIDROSIS Y ERITROFOBIA

“Lidia tiene miedo a enrojecer delante de los otros, ruborizarse delante de los demás es para ella algo especialmente vergonzoso. Si tiene que salir, elige sitios poco iluminados, en los que no pueda apreciarse esto. Siempre esta pendiente de si los demás la están mirando, y están notando que se esta poniendo roja”.

De cada grupo de ocho personas que atendemos en Filia-social, dos al menos, tienen el rubor facial como el principal problema que les aqueja. Forma parte del grupo de síntomas que afectan a aquellas personas que temen mostrar su ansiedad social de forma involuntaria a través de diferentes manifestaciones corporales. El temblor y la sudoración excesiva o hiperhidrosis completan el cuadro.

ERITROFOBIA, EL RUBOR FACIAL

La eritrofobia (miedo a mostrar rubor en público, en situaciones donde la persona cree que no debería mostrarse) puede resultar sumamente invalidante para aquellos que la padecen, ya que se sienten terriblemente expuestos y vulnerables al considerar que el rubor les delata de alguna manera y les hace mostrarse a los demás como personas débiles o inferiores. La persona puede temer precisamente que su sentimiento de vergüenza sea percibido por los demás, abriéndose un circulo vicioso donde lo que avergüenza a la persona es mostrar signos de vergüenza.

El eritrofobico no tiene por qué ser tímido, ya que puede interactuar normalmente en las situaciones, a no ser que se perciba con rubor, o tema estar en una situación desprotegida donde su rubor pueda ser percibido. Es entonces cuando su seguridad y confianza desaparecen de golpe. Es como si constantemente temiesen ser descubiertos como defectuosos, ¿y que evidencia que son defectuosos? El hecho de que se ruboricen en una situación donde no deberían hacerlo.

La gran desgracia de la persona que padece estos síntomas es que llega un punto donde consigue, mediante su miedo, ponerse cada vez más roja, mientras intenta evitar a toda costa que sea así. Por lo que la única salida que logra ver es la evitación de determinados lugares y eventos sociales que le impidan pasar el mal trago. Por lo que la persona va evitando cada vez más situaciones. Por otro lado el individuo tiende a exagerar su nivel de rubor, y el nivel de vigilancia de los otros, teniendo una serie de distorsiones cognitivas que empeoran aun más la situación.

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