En algún momento de nuestras vidas hemos vuelto a comprobar si habíamos cerrado el coche, o hemos colocado nuestros objetos según el criterio que nos parecía mejor; en principio hacemos esto para aliviar nuestras dudas y asegurarnos de que todo va a permanecer tal y como lo queremos dejar. Estos comportamientos cotidianos, de los cuales inicialmente pretendemos sacar un beneficio, para algunas personas termina siendo fuente de angustia y/o ansiedad, entonces ¿dónde reside la diferencia?. Cuando lavarse las manos, ordenar, comprobar las cosas, así como rezar, contar o repetir palabras en silencio, por ejemplo, lo repetimos de forma excesiva, se vuelven protocolos rígidos e invertimos mucho tiempo en ellos podemos notar como se vuelven actos perjudiciales para nosotros, procurándonos más malestar que alivio. Es en estos casos cuando podíamos hablar del desarrollo de comportamientos más allá de lo cotidiano, estamos hablando del trastorno obsesivo compulsivo.

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es una manifestación de la ansiedad, que implica que la persona experimenta algún tipo de los siguientes procesos: obsesiones y compulsiones. ¿Qué son ambos?

Las obsesiones pueden ser ideas, pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes y persistentes, que vivimos como involuntarias y sentimos que invaden nuestra conciencia produciéndonos inquietud, aprensión, preocupación o temor. Por otro lado nos encontramos con las compulsiones cuando actuamos o pensamos de forma repetitiva y estereotipada, como respuesta al deseo de prevenir y reducir el malestar y/o ansiedad que nos producen las obsesiones dando lugar a una “pescadilla que se muerde la cola”, un círculo que se retroalimenta

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Estos procesos se adueñan de nuestras vidas y en numerosas ocasiones nos dificultan la realización de actividades, deteriorando así por ejemplo asistir al trabajo o a reuniones sociales, ya que la realización de las compulsiones o rituales puede llevarnos incluso horas al día.

Vamos a sumergirnos un poco más en las obsesiones y compulsiones, se pueden encontrar una amplia variedad sobre los contenidos de estos procesos como aquellos que tienen que ver con la contaminación que conlleva un miedo a la suciedad, a los gérmenes, a las toxinas (p.ej., al dar la mano, tocar objetos o sustancias), los de dudas repetidas y constante verificación de objetos (p.ej., si hemos cerrado el gas o la puerta de casa), otros de impulsos de carácter agresivo y sexuales (p.ej., hacer daño a alguien).

Por otra parte también existe la irremediable necesidad de tener las cosas en un orden determinado siguiendo una pauta (color, forma…) lo que lleva a un intenso malestar ante cosas desordenadas o asimétricas, aquellos de contenido religioso (p.ej., pensamientos blasfemos), e incluso numerales en donde buscan sentido a los números que le rodean; sumándolos, restándolos, cambiándolos hasta que les da un número significativo para estas personas.

Ampliemos alguno de estos contenidos citados anteriormente con diversos ejemplos.

Miedo a la contaminación cuando:
• Usamos los baños públicos
• Entramos en contacto con agentes químicos
• Damos la mano a otra persona
• Tocamos las manillas de las puertas
• Esperamos en una sala de un hospital
• Comemos en un restaurante
• Tocamos barandillas o barras del metro
Todos estos miedos usualmente van acompañados por rituales de lavarse las manos o el cuerpo de forma repetitiva.

Necesidad de revisar:
• El gas
• Las llaves de paso del agua
• Los cerrojos de las puertas
• La alarma de la casa
• Si las ventanas están cerradas
• Los electrodomésticos
• Las luces de la casa
• Las puertas del coche
Es común hacer su comprobación repetidas veces, esto a menudo hace que lleguemos por ejemplo tarde al trabajo o a una cita.

Impulsos de carácter agresivo, o sexual cuando pensamos que podemos:
• Dañar violentamente a nuestros seres queridos
• Matar gente inocente
• Saltar delante de un tren o un autobús que va a toda velocidad
• Envenenar la comida de tus familiares
• Actuar sobre impulsos no deseados, por ejemplo, correr a apuñalar a alguien
Abusar sexualmente de alguien
Esta serie de ejemplos causan sentimientos de culpa y vergüenza haciéndose sentir como una mala persona.

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El orden y la necesidad de:

• Tener todo limpio y en su lugar en todo momento
• Tener cuadros colgados derechos y alineados
• Tener las latas en conserva colocadas por categoría, todas de la misma manera, generalmente con la cara del envase hacia adelante
• Tender la ropa en el tendedero colgada perfectamente y de igual manera
• Tener todo impecable sin marcas de suciedad o manchas en ventanas y superficies
• Tener libros en un estante alineados perfectamente en fila o por orden alfabético
Todos estos actos implican dedicar mucho tiempo y esfuerzo en conseguir la “perfección” deseada.

El TOC es una tendencia estable y abordable. La mayoría de las personas pueden aprender a dejar de llevar a cabo las compulsiones y a disminuir la intensidad de sus obsesiones a través de una terapia cognitiva conductual. Esta clase de terapia les enseña a las personas con dichas dificultades a cambiar sus formas de pensamiento y comportamientos ansiosos y ritualistas.

Del mismo modo que una persona con diabetes puede aprender a manejar la enfermedad cambiando su dieta y sus hábitos de ejercicio y, tal vez, tomando medicación, una persona con TOC puede aprender a manejar sus síntomas de manera que no interfieran con su vida diaria.

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