¿Sabes que un porcentaje muy grande de los ataques de ansiedad están íntimamente ligados con la forma que tenemos de respirar? La hiperventilación es un fenómeno respiratorio relacionado con las personas que sufren crisis de ansiedad. De hecho algunas teorías sobre el pánico apuntan a que quienes padecen crisis de ansiedad puedan tener organismos más sensibles a los cambios respiratorios, y más susceptibles a la hiperventilación.

La hiperventilación es aquella respiración que está por encima de las necesidades de nuestro cuerpo. ¿Y por qué eso es malo? Para comprender mejor esto, debemos saber más acerca de la fisiología de la respiración.

Respirar nos permite estar vivos, ya que proporciona oxigeno a nuestro cuerpo. Necesitamos el oxígeno para que las células de nuestro organismo puedan realizar sus funciones concretas. Sin el oxígeno, no podríamos mover un musculo, por ejemplo, pues es la combinación de los nutrientes de los alimentos y el oxígeno, los que permiten que se den las reacciones químicas necesarias para que esto sea así. Pues bien, cuando dichas reacciones químicas se dan, se producen desechos. Y el más importante de esos desechos es lo que llamamos anhídrido carbónico, o sea CO2.

Hay una cosa que al cuerpo le gusta por encima de todo, y eso es la homeostasis. Homeostasis (palabra que viene del griego homos, que significa similar y stasis que significa estabilidad, equilibrio), significa que al cuerpo le gusta que todo esté en su sitio, y que nada se desmande. Constantemente tiene que medir los niveles de glucosa, la cantidad de oxigeno, el pH… y se está preocupando de que siempre este dentro de unos niveles de normalidad. Si miras una analítica de sangre, sabrás que lo bueno no es tener la creatinina, o la glucosa alta o baja, sino que se encuentre dentro de unos parámetros. Pues bien, una de las cosas que tiene que controlar es que exista una correspondencia entre el nivel de oxigeno y el nivel de CO2. Cuando rompemos este equilibrio se concentra en los pulmones mas oxígeno del que debería, y como correspondencia disminuye el nivel de CO2 en sangre. Y es el CO2, y no el oxígeno, el termómetro en el que se basa el cuerpo para decir que todo va bien. Es decir se concentra el oxígeno en los pulmones, y disminuye el CO2 a nivel de los alveolos pulmonares y la sangre.

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Cuando el oxígeno aumenta y disminuye el nivel de CO2. ¿Qué produce en el organismo?

a) Por un lado el cerebro detecta esa disminución de CO2 y actúa. Le dice a los pulmones: vamos a reducir el ritmo respiratorio, tenéis que ir un poco más despacio. Y los pulmones enlentecen su ritmo habitual. Pero esto puede ser percibido por la persona que tiene la crisis de ansiedad como: “me estoy ahogando”. Entonces la persona intenta respirar más deprisa, o más profundamente, y esto vuelve a reducir el nivel de CO2, con lo que la parte automática del cerebro, vuelve a decir a los pulmones que disminuyan su ritmo. Así que como veis, se está formando un bucle. Cuanto más me asusto más deprisa respiro, y cuanto más oxigeno cojo mas sensación tengo de ahogo.

b) Por otro lado cambia el Ph de la sangre, y esta se vuelve más alcalina. En términos prácticos, esto quiere decir que a los glóbulos rojos, que son los que llevan el oxigeno, les cuesta enormemente soltarlo, con lo que no puede llegar a las diferentes partes del cuerpo. Hay, por tanto, una bajada de oxigeno periférica, es decir, en las extremidades, y por eso empiezas a sentir esas sensaciones que ya conoces como:

Flojera en las piernas.
Temblores.
• Sensación de que se duermen las extremidades.
Cambios de temperatura.

Por otro lado, el cerebro también se ve privado de tan esencial elemento, y se produce la sensación de mareo que acompaña a la ansiedad. También hay un aumento del ritmo cardiaco, como forma de regular este desaguisado.

¿Por qué a algunas personas que acuden a urgencias se les dice que respiren dentro de una bolsa de papel? Lo que ocurre es una manera práctica de equilibrar los niveles de oxigeno y anhídrido carbónico, ya que las persona esta respirando su propio CO2, y eso hace que se equilibre la proporción CO2/O2.

Así que, si nos fijamos, la respiración es una parte muy importante en la generación de las sensaciones de pánico. Y el control sobre la misma nos va a proporcionar una de las claves más importantes para manejar la ansiedad.

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