Ansiedad por separación… ¿Que es?

El Trastorno de Ansiedad por Separación (TAS) es un tipo de trastorno de ansiedad caracterizado por un temor persistente y desmedido propiciado por la separación del hogar o por el distanciamiento de seres queridos con los que se tiene un fuerte vínculo de apego (padres, pareja, etc.).

Aunque suele considerarse un padecimiento infantil la ansiedad por separación puede ocurrir también en adultos, y genera en las personas que lo sufren una angustia, estrés y ansiedad excesiva. Puede llegar a perjudicar de manera importante el desarrollo normal de la vida personal y limitar o condicionar negativamente los proyectos vitales.

La ansiedad por separación es un fenómeno normal, esperable y sano evolutivamente hablando, que aparece en el desarrollo de los niños alrededor de los ocho meses de edad.

Se trata de una respuesta adaptativa que se refleja un miedo hacia los desconocidos, una respuesta emocional en la que el niño/a experimenta angustia al separarse físicamente de su/s figura/s de cuidado hasta que poco a poco aprende a manejarse en esta situación.

Suele desaparecer paulatinamente alrededor del año y medio de edad. Es algo frecuente que reaparezca al iniciar la guardería o el colegio, desapareciendo una vez se produce la adaptación al nuevo entorno.

Siendo adultos también es normal sentir cierta ansiedad al afrontar nuevas experiencias fuera de la protección de las personas o lugares que nos ofrecen seguridad.

El grado de ansiedad experimentada tiene que ver con aspectos psicológicos (rasgos dependientes de la personalidad, miedo a la soledad, etc.); con la capacidad de autorregulación y autocontrol emocional y, finalmente, con el contexto y las circunstancias (en ocasiones nos encontramos en un período vital de crisis o desconfianza en nosotros mismos).

Hablamos de TAS cuando el miedo, y por lo tanto la ansiedad, es excesivo y recurrente ante la separación de las personas significativas, sucediendo esto de forma inapropiada para el nivel de desarrollo de la persona y respondiendo a miedos a determinados acontecimientos y situaciones.

Por tanto, hay cuatro factores a considerar en la valoración de los síntomas: la edad en la que se producen, su intensidad y duración, los motivos que los generan y el grado de alteración del funcionamiento diario. Estos se pueden presentar antes y durante la separación de la persona querida:

  • Miedos continuos a estar solos o en lugares donde no estén las figuras de apego y seguridad.
  • Resistencia o rechazo persistente a salir lejos de casa, al colegio, al trabajo, o a otro lugar por miedo a la separación.
  • Preocupaciones continuas sobre posibles daños o muerte de las figuras de apego.
  • Preocupación excesiva y persistente por la posibilidad de que un acontecimiento adverso (perderse, ser secuestrado, tener un accidente, enfermar) cause la separación de esa persona de gran apego.
  • Resistencia o rechazo persistente a dormir fuera de casa o lejos de una figura de apego.
  • Problemas para dormir y pesadillas reiteradas sobre el tema de la separación.
  • Síntomas físicos (palpitaciones, dolor de cabeza o estómago, náuseas, vómitos…) cuando se prevé o produce la separación de las figuras de mayor apego.
  • Alta intensidad de llanto cuando esto ocurre.

Es recomendable la búsqueda de ayuda al inicio del trastorno, debido a que serán menos las áreas del niño o adulto que estén afectadas por la ansiedad por separación.

Es necesaria una intervención adecuada porque el curso del TAS se presenta de manera intermitente, entre periodos de exacerbación y remisión, y puede llegar a confundirse una remisión con una retirada del trastorno, apareciendo de nuevo más adelante y con mayor sintomatología.

 

 

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